Ensayo agronómico analiza cómo el riego y el nitrógeno influyen en el rendimiento de trigo, garbanzo y lino

Un estudio realizado en Córdoba evaluó el impacto de la fertilización nitrogenada y el riego suplementario en tres cultivos invernales

Ensayo agronómico analiza cómo el riego y el nitrógeno influyen en el rendimiento de trigo, garbanzo y lino
martes 10 de marzo de 2026

Un ensayo agronómico realizado durante la campaña agrícola 2025-2026 en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) evaluó el impacto del riego suplementario y la fertilización nitrogenada en el rendimiento de trigo, garbanzo y lino, tres cultivos invernales relevantes para los sistemas productivos del centro-norte de la provincia. Los resultados, difundidos por TodoAgro, muestran diferencias significativas entre especies y confirman que la respuesta al nitrógeno y al agua varía según el cultivo y las condiciones climáticas de cada campaña.

El trabajo fue realizado por el ingeniero agrónomo Ricardo Maich, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC, quien analizó la interacción entre disponibilidad hídrica y nutrición nitrogenada, dos factores considerados claves para la productividad agrícola. El estudio cobra relevancia en un contexto en el que los productores buscan optimizar el uso de insumos y reducir la brecha entre el rendimiento potencial y el alcanzado en los lotes.

El nitrógeno, junto con el agua, es uno de los nutrientes más limitantes para el crecimiento de los cultivos, por lo que su manejo adecuado suele traducirse en incrementos importantes en la producción de grano. Sin embargo, su efecto no es uniforme en todas las especies ni en todas las condiciones de manejo.

Evidencia científica sobre el manejo del nitrógeno

Diversos trabajos citados en la investigación señalan que el rendimiento del trigo aumenta con aplicaciones crecientes de nitrógeno hasta alcanzar un determinado umbral. Estudios recientes ubican ese punto cercano a 120 kilogramos de nitrógeno por hectárea, a partir del cual las respuestas productivas comienzan a estabilizarse.

Otros trabajos destacan el efecto combinado del riego y la fertilización nitrogenada en el cultivo de trigo. Investigaciones recientes sugieren que una estrategia eficiente puede consistir en aplicar dos riegos de 60 milímetros cada uno —en el estadio de primer nudo y durante la antesis— junto con 120 kilogramos de nitrógeno por hectárea, lo que permite optimizar el rendimiento en grano.

En contraste, el comportamiento del garbanzo frente a la fertilización nitrogenada muestra resultados diferentes. Investigaciones realizadas en Argentina y en otros países indican que el cultivo presenta escasa respuesta al nitrógeno inorgánico aplicado al suelo, debido a su capacidad natural de fijar nitrógeno atmosférico mediante la simbiosis con bacterias.

Ensayos realizados por especialistas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, en la provincia de Tucumán, concluyeron que el cultivo prácticamente no responde a la fertilización con urea durante su desarrollo, un resultado coincidente con estudios internacionales.

No obstante, algunos trabajos muestran que la aplicación de dosis bajas de nitrógeno al momento de la implantación, entre 20 y 40 kilogramos por hectárea, puede favorecer el desarrollo inicial del cultivo y mejorar el rendimiento final.

Ensayo agronómico analiza cómo el riego y el nitrógeno influyen en el rendimiento de trigo, garbanzo y lino

En el caso del lino, la bibliografía indica que la dosis óptima de nitrógeno para maximizar el rendimiento se ubica alrededor de los 90 kilogramos por hectárea, aunque también se observa una respuesta positiva cuando el manejo nutricional se combina con riego suplementario.

Cómo se realizó el ensayo en Córdoba

Con base en esta revisión de antecedentes científicos, el estudio desarrollado en el Campo Escuela de la UNC buscó evaluar el comportamiento de los tres cultivos bajo condiciones experimentales.

El trigo (variedad DM Pehuén) fue sembrado el 1 de mayo de 2025, mientras que garbanzo (variedad Gran 213) y lino (variedad Panambí) se implantaron el 6 de mayo del mismo año.

Cada cultivo fue sometido a tres tratamientos de manejo:

  • Secano, sin riego ni fertilización.

  • Riego sin fertilización nitrogenada.

  • Riego combinado con fertilización nitrogenada.

En el caso del trigo, cada parcela experimental estuvo conformada por cinco surcos de 3,5 metros de longitud, con una distancia de 20 centímetros entre hileras y una densidad de 200 semillas viables por metro cuadrado.

El garbanzo se sembró en parcelas de cuatro surcos de 3,5 metros, separados por 30 centímetros, con una densidad de 33 semillas por metro cuadrado.

Por su parte, el lino se implantó en parcelas de cinco surcos de 3,5 metros, con 20 centímetros entre hileras y una densidad de 300 semillas viables por metro cuadrado.

Durante el ciclo del cultivo se realizaron cuatro riegos que totalizaron 152,8 milímetros de agua, mientras que la fertilización consistió en una única aplicación de urea equivalente a 92 kilogramos de nitrógeno por hectárea.

La aplicación se efectuó al inicio del macollaje en trigo y en el estadio V2 en garbanzo y lino.

El rendimiento final se evaluó cosechando una superficie de 1,2 metros cuadrados por parcela, mientras que el balance hídrico total del ensayo alcanzó los 442,6 milímetros, considerando el agua almacenada en el suelo al inicio, las precipitaciones registradas y el aporte de riego.

Resultados en trigo: fuerte respuesta al riego y al nitrógeno

Los resultados obtenidos en trigo confirmaron lo esperado desde el punto de vista agronómico: el riego y la fertilización nitrogenada generaron incrementos significativos en el rendimiento de grano.

Sin embargo, el ensayo registró una particularidad climática que influyó en los resultados. Durante el invierno de 2025 se registraron precipitaciones inusualmente altas en el Campo Escuela, con 148,5 milímetros acumulados, lo que favoreció el desempeño de los tratamientos en secano.

De acuerdo con el análisis del investigador, en condiciones climáticas normales —considerando el agua disponible al momento de la siembra y los registros históricos de lluvias— los rendimientos del trigo en secano deberían haber rondado los 3000 kilogramos por hectárea.

Garbanzo: necesidad de ajustar el manejo del nitrógeno

En el caso del garbanzo, los resultados obtenidos en el ensayo sugieren que aún es necesario ajustar el manejo de la fertilización nitrogenada, tanto en el momento de aplicación como en la dosis utilizada.

Los estudios previos indican que el exceso de nitrógeno puede incluso reducir el rendimiento del cultivo cuando se combina con riego, especialmente si las dosis superan determinados niveles.

Por esta razón, los especialistas consideran que el manejo del nitrógeno en garbanzo debe ser cuidadosamente calibrado para evitar efectos contraproducentes.

Lino: influencia del régimen de lluvias

Los resultados obtenidos en lino mostraron rendimientos similares entre los tratamientos de secano y aquellos que solo recibieron riego, una situación que los investigadores atribuyen al régimen de precipitaciones atípico registrado durante el invierno de 2025.

Las lluvias adicionales habrían compensado parcialmente las diferencias en disponibilidad hídrica entre los tratamientos, reduciendo el impacto del riego suplementario en la productividad final.

Reducir la brecha productiva

El estudio concluye que, aunque los resultados aportan información relevante para el manejo de los cultivos invernales, aún existen aspectos por ajustar para mejorar la eficiencia productiva.

Según el análisis del investigador, el objetivo es reducir la brecha entre el rendimiento potencial de los cultivos y el que efectivamente se obtiene en el campo, una diferencia que depende tanto de factores climáticos como del manejo agronómico.

En ese sentido, el trabajo subraya la importancia de continuar evaluando estrategias de fertilización y manejo del agua, especialmente en regiones donde estos cultivos representan una alternativa productiva estable para los sistemas agrícolas.

El estudio también destaca que, pese a la variabilidad climática y productiva, trigo, garbanzo y lino continúan siendo cultivos invernales capaces de ofrecer resultados positivos para los productores del centro-norte de Córdoba, siempre que se realicen los ajustes técnicos necesarios en su manejo.

 



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