El economista Carlos Melconian analizó el escenario fiscal y las perspectivas para el agro durante su paso por Expoagro, en San Nicolás, donde sostuvo que el objetivo del superávit fiscal condiciona por ahora una reducción significativa de las retenciones, aunque remarcó que la prioridad de ordenar las cuentas públicas podría abrir en el futuro espacio para una baja de impuestos. Sus declaraciones resultan relevantes para el sector agropecuario, que mantiene desde hace años el reclamo por la eliminación de ese tributo.
Durante una entrevista publicada por La Nación en una nota de Belkis Martínez, el expresidente del Banco Nación explicó que la actual política económica pone el foco en consolidar el equilibrio fiscal, lo que limita el margen para reducir tributos en el corto plazo.
“Si miro los números, no hay chance de bajar las retenciones”, afirmó Melconian al referirse al contexto fiscal actual.
El economista recordó que ya había anticipado al sector agropecuario la dificultad de eliminar ese impuesto rápidamente. Según planteó, el escenario económico obliga a priorizar la estabilidad de las cuentas públicas antes de avanzar con una reducción tributaria más amplia.
“Yo le había anticipado a todos, pero al campo en particular, porque es quien más embalado estaba, que iba a ser difícil cumplimentar lo que hizo algún día el presidente Mauricio Macri, que en una Expoagro dijo que se le iba a sacar la retención al trigo para que siembren todo”, señaló.

Melconian explicó que el programa económico del gobierno de Javier Milei se basa en sostener el superávit fiscal, un objetivo que requiere mantener el equilibrio entre ingresos y gastos del Estado.
“Este presidente venía a generar superávit fiscal y uno venía a los números. Olvidate el primer año”, sostuvo.
Desde su punto de vista, reducir retenciones implica resignar recursos fiscales en un contexto donde el Estado todavía depende de esos ingresos. Por esa razón, consideró que cualquier reducción relevante requeriría compensar esa pérdida con otras fuentes de recaudación.
“Desde el punto de vista de los números, salvo que sean reemplazadas con otra cosa, lo que baje ahí no se cubre en lo inmediato”, advirtió.
El economista también analizó cómo se produjo el ajuste fiscal en el primer año de gestión. Según explicó, gran parte del recorte del gasto público se logró a partir del impacto de la inflación sobre las partidas presupuestarias.
“No hubo motosierra, hubo licuadora”, resumió.
Y agregó: “La licuadora la licuaste con el shock inflacionario de la primera parte de 2024”.
Melconian señaló que ese mecanismo hoy perdió parte de su eficacia debido a la desaceleración de la inflación. A su entender, el contexto actual dificulta continuar con el mismo tipo de ajuste.
“La inflación al 30 no está vencida, pero licuar al 30 es más difícil que licuar al 300”, explicó.
Además, destacó que una parte importante del gasto público está determinada por leyes vigentes, lo que limita la capacidad de realizar nuevos recortes.
“Hoy casi el 60% del gasto está regido por ley”, afirmó.
El resto del presupuesto incluye partidas vinculadas a transferencias a provincias, infraestructura, salarios del sector público y gastos operativos del Estado, áreas en las que ya se aplicaron ajustes durante el último año.
En ese marco, el economista consideró que el margen para profundizar el recorte del gasto es reducido.
“Veo realmente complicado una posibilidad de ajuste adicional por el lado del gasto”, sostuvo.
Durante la entrevista también se refirió al debate sobre la apertura económica y el comportamiento de las importaciones. Según indicó, los datos recientes muestran una caída fuerte de las compras externas, aunque vinculada principalmente a la recesión.
“Los últimos tres meses muestran que eso no está ocurriendo, pero no porque el Gobierno se esté ocupando, sino porque la recesión es de tal magnitud que las importaciones están derrumbadas literalmente”, señaló.

Melconian advirtió que los procesos de apertura económica suelen generar tensiones en algunos sectores productivos.
“El sector micro afectado va a patalear”, sostuvo, al referirse a los impactos que pueden surgir en determinadas industrias.
El debate sobre las retenciones sigue siendo uno de los temas centrales para el agro argentino. El sector considera que la eliminación o reducción de ese tributo podría mejorar la competitividad de las exportaciones y aumentar la inversión en producción.
Sin embargo, según el análisis de Melconian, el ordenamiento de las cuentas públicas aparece como una condición previa para avanzar en esa dirección.
“Yo con la decisión de bajar impuestos siempre estoy de acuerdo, pero hay prioridades”, concluyó.