La investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Romina Giacometti presentó en Expoagro 2026, en San Nicolás de los Arroyos, un desarrollo científico basado en nanotecnología aplicada a cultivos que busca mejorar la resiliencia de las plantas frente a eventos climáticos extremos. El proyecto, fruto de varios años de investigación y ensayos a campo, propone utilizar nanopartículas capaces de interactuar con la fisiología vegetal para estimular respuestas que ayuden a los cultivos a recuperarse de situaciones de estrés, como sequías, granizo o cambios bruscos de temperatura.
La presentación se realizó durante un panel dedicado a innovaciones tecnológicas para la producción agrícola, donde la científica explicó cómo un concepto surgido en laboratorio fue evolucionando hasta convertirse en una herramienta con potencial aplicación productiva. La exposición, según informó TN, reunió a productores, técnicos y especialistas interesados en conocer el impacto de las nuevas tecnologías en el agro.
Durante su intervención, Giacometti explicó que el objetivo del proyecto fue trasladar conocimiento científico al campo, un desafío que en muchos casos implica recorrer un largo camino desde la investigación básica hasta la adopción productiva. “Empezamos con microparcelas, haciendo ensayos y evaluaciones. No queríamos aplicarlo directamente en parcelas completas”, señaló la investigadora, según consignó TN.

Romina Giacometti, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). (Foto: TN).
Ese enfoque gradual respondió a una lógica central del trabajo científico: validar cada etapa del proceso antes de ampliar la escala de aplicación. Los primeros experimentos se realizaron en superficies reducidas para evaluar la respuesta de las plantas y comprobar que la tecnología funcionara en condiciones controladas.
Con el paso del tiempo, los resultados obtenidos en laboratorio permitieron avanzar hacia pruebas más amplias. Actualmente, los ensayos a campo abarcan miles de hectáreas, lo que permite evaluar el comportamiento de la tecnología en situaciones reales de producción.
Según explicó la investigadora, uno de los desafíos más importantes en este tipo de desarrollos es lograr que la innovación se adapte a los sistemas productivos existentes. Muchas ideas científicas funcionan en condiciones experimentales, pero no siempre logran trasladarse con éxito a la práctica agrícola.
“Cuando uno desarrolla algo desde la ciencia, el objetivo es que tenga un impacto tangible. Muchas veces un concepto funciona en laboratorio pero luego no se traduce en una solución concreta”, afirmó Giacometti durante su exposición, de acuerdo con lo publicado por TN.
En ese sentido, destacó que el proceso de innovación no depende únicamente de la investigación académica, sino también de la articulación entre ciencia, sector productivo y empresas tecnológicas que permitan escalar las soluciones.
La investigadora del CONICET Romina Giacometti junto al equipo técnico durante la presentación en Expoagro, donde se destacó la articulación público-privada que permitió llevar el desarrollo científico del laboratorio al campo. (Foto: TN).
El desarrollo presentado se basa en el uso de nanopartículas diseñadas para interactuar con los tejidos vegetales. Estas estructuras, de tamaño extremadamente pequeño —medido en nanómetros—, poseen propiedades físico-químicas que pueden modificarse para cumplir funciones específicas dentro de los cultivos.
De acuerdo con la explicación brindada por Giacometti, las partículas cuentan con una biocorona compuesta por distintos elementos biológicos, lo que facilita su interacción con las células de las plantas.
El objetivo es actuar como una señal fisiológica que estimule determinados procesos internos de la planta. En situaciones de estrés ambiental, los cultivos suelen activar mecanismos de supervivencia que reducen su crecimiento para conservar energía. La intervención tecnológica busca estimular la recuperación fisiológica y mejorar la capacidad de adaptación de la planta.
“Lo que estamos haciendo es capturar procesos que ocurren dentro de la célula vegetal y convertirlos en una herramienta de estimulación”, explicó la investigadora, según consignó TN.
Los primeros resultados observados en campo mostraron respuestas positivas en algunos casos de estrés climático. Productores que participaron en los ensayos reportaron mejoras en la recuperación de cultivos tras eventos adversos, aunque el desarrollo continúa en evaluación.
Uno de los aspectos destacados del proyecto fue la colaboración entre el sistema científico y el sector privado, un modelo que busca acelerar la transferencia tecnológica hacia la producción.
En este caso, la estrategia productiva fue impulsada por la empresa CYCLEF, responsable de llevar adelante el proceso de desarrollo comercial del producto denominado NanoPOWER Complex.
La investigadora subrayó que el valor de estos proyectos radica en generar conocimiento aplicado dentro del país, con impacto directo en la producción agrícola.
“Para mí es un placer poder hacer transferencia tecnológica y hacerlo en Argentina”, expresó Giacometti durante su presentación. Y agregó: “Estamos generando valor desde nuestro suelo para nuestro suelo”, según informó TN.
Durante su exposición, la científica también reflexionó sobre el papel de la investigación argentina en el contexto internacional. Giacometti relató que tuvo experiencias de trabajo en centros científicos de Europa y Estados Unidos, lo que le permitió comparar distintos sistemas de investigación.
Según su visión, los investigadores argentinos tienen una reputación sólida en el ámbito científico global, resultado de la calidad de su formación y de la capacidad para adaptarse a entornos complejos.
En ese contexto, mencionó una expresión popular para describir esa característica: el conocido “lo atamos con alambre”. Para Giacometti, lejos de representar una limitación, la frase refleja la creatividad y capacidad de resolución de problemas que caracteriza a muchos científicos del país.
La investigadora consideró que esa combinación entre formación académica y creatividad práctica es una de las fortalezas del sistema científico argentino.
El desarrollo presentado en Expoagro se inscribe en una tendencia global: la búsqueda de nuevas herramientas tecnológicas que permitan sostener la productividad agrícola frente al cambio climático.
Los eventos climáticos extremos —sequías prolongadas, olas de calor, granizo o heladas— representan uno de los principales desafíos para la agricultura en distintas regiones del mundo.
En ese contexto, la investigación en biotecnología, nanotecnología y fisiología vegetal busca generar soluciones que ayuden a los cultivos a adaptarse a condiciones cada vez más variables.
Para Giacometti, la innovación tecnológica debe acompañarse de una mirada integral sobre el sistema productivo. “Estamos buscando herramientas que permitan seguir obteniendo buenos resultados productivos, pero también devolverle al suelo lo que le estamos sacando”, explicó, según consignó TN.
El interés que despertó la exposición en Expoagro reflejó la creciente importancia de este tipo de desarrollos. Productores, asesores agronómicos y especialistas siguieron con atención la presentación, que incluyó resultados preliminares, esquemas fisiológicos y detalles sobre los ensayos a campo.
La escena dejó en evidencia una tendencia cada vez más visible en el agro argentino: la convergencia entre ciencia, tecnología y producción como base para enfrentar los desafíos del futuro.
Al cierre de la conferencia, Giacometti sintetizó el espíritu del proyecto con una afirmación que resume la apuesta del equipo científico detrás del desarrollo: “Estamos generando un producto que va a cambiar el panorama”, expresó durante el encuentro, según informó TN.