Desde el Forbes Studio en la Quinta Avenida de New York, el banquero de inversión Federico Tomasevich aseguró que Argentina vuelve a posicionarse como un mercado emergente relevante para el capital global. Durante la Argentina Week, el ejecutivo destacó el creciente interés de inversores internacionales y sostuvo que, si se consolida el actual ciclo económico, el país podría registrar un excedente de dólares significativo en los próximos años.
En una entrevista publicada por Forbes, Tomasevich, presidente de la firma de inversión Puente, explicó que el respaldo internacional al proceso económico argentino es más visible que en otros momentos recientes. Según afirmó, la diplomacia estadounidense y los grandes actores financieros están mostrando públicamente su apoyo, algo que no suele ocurrir con tanta claridad.
“El compromiso de Estados Unidos con lo que está sucediendo en la Argentina es muy, muy importante, extremadamente importante. Y Estados Unidos quiere hacerlo notar a través de sus voceros. Eso generalmente no sucede así, no es algo común”, señaló.
Entre quienes se pronunciaron sobre el escenario económico del país también aparece el CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, junto con funcionarios del Departamento de Estado.

Para Tomasevich, Argentina vuelve a ocupar un lugar central dentro de los mercados emergentes, impulsada por su potencial en recursos naturales y nuevas industrias vinculadas al conocimiento.
El ejecutivo explicó que el ciclo de inversión suele comenzar en sectores con ventajas estructurales claras, como energía, minería y agroindustria, y luego se expande hacia otras actividades productivas.
“Mercados emergentes son ciclos, y Argentina está volviendo a ser un mercado emergente muy importante durante muchos años, con una economía distinta, en un mundo distinto”, afirmó.
En ese contexto, el banquero destacó que el interés inversor se concentra inicialmente en gas, minerales y producción agrícola, sectores donde el país posee ventajas competitivas globales. Con el tiempo, aseguró, ese flujo de capital suele extenderse a industrias vinculadas a logística, innovación y economía del conocimiento.
Uno de los cambios estructurales que Tomasevich considera clave es la posibilidad de que fondos soberanos ingresen a invertir en el mercado de tierras.
Según explicó, las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei que flexibilizan restricciones a la compra de campos por parte de extranjeros podrían abrir la puerta a grandes inversores institucionales, especialmente de Medio Oriente.
El ejecutivo sostuvo que ese fenómeno podría replicar lo ocurrido en Brasil, donde el ingreso de capital institucional elevó el valor de la tierra productiva.

“Si pueden invertir fondos soberanos en toda la cadena productiva argentina, te cambia el escenario de la productividad porque podrías tener inversión de escala que en manos privadas particulares es muy difícil que suceda”, analizó.
Según su visión, ese proceso podría derivar en una fuerte revalorización de los activos productivos del país.
Otro punto central del análisis de Tomasevich es la generación de divisas en el mediano plazo.
El banquero considera que la combinación de exportaciones de energía, minería y agro podría generar un escenario de abundancia de dólares que Argentina no registra desde hace décadas.
“Vas a tener un excedente de dólares muy importante”, afirmó.
En ese contexto, relativizó la preocupación de algunos analistas sobre el tipo de cambio o la brecha cambiaria. Para los inversores enfocados en proyectos productivos de largo plazo, explicó, las variables estructurales pesan más que la coyuntura financiera.
“A nadie le está preocupando el tipo de cambio flotante en el mundo de los inversores de economía real. La mayor preocupación hoy es encontrar oportunidades que hagan sentido económico”, sostuvo.
Como ejemplo, mencionó que quienes invierten en minería analizan el valor del activo a 20 o 25 años, no la volatilidad cambiaria de corto plazo.
Tras tres décadas en el sistema financiero, Tomasevich también reflexionó sobre los ciclos económicos y la volatilidad que históricamente caracterizó a la Argentina.
El ejecutivo recordó que comenzó su carrera en 1994 y que atravesó distintos escenarios de crisis y expansión. Por eso, su principal recomendación para inversores es mantener una visión de largo plazo y evitar decisiones impulsivas.
“Si tuviera que darle un consejo al Federico de hace 30 años, sería uno solo: paciencia”, dijo.
A pesar de la incertidumbre global generada por conflictos geopolíticos y tensiones financieras, el banquero se mostró optimista sobre el contexto internacional para la región.
Según su análisis, las tasas de interés globales no subirán agresivamente y los precios de los commodities seguirán en niveles altos, dos factores que favorecen especialmente a economías exportadoras como Argentina.
“Soy auspicioso para la región y en particular para Argentina. La política afecta expectativas y estas afectan precios. En Argentina el ruido político te genera enormes cambios, pero si las políticas actuales tienen continuidad, el ciclo será largo”, concluyó.