Más de 230 contratistas rurales de todo el país se reunieron el 13 de marzo de 2026 en el predio ferial de San Nicolás, durante la exposición Expoagro, para participar de la primera Cumbre de Contratistas, un encuentro organizado para analizar el presente y el futuro de una actividad que realiza la mayor parte de las labores agrícolas en Argentina y que enfrenta desafíos vinculados a tecnología, financiamiento, clima y planificación empresarial, segun TNCampo.
La jornada se realizó en el Auditorio de Agronegocios CREA, en el marco del 20° aniversario de Expoagro, y reunió a referentes técnicos, economistas y representantes del sector para debatir sobre los cambios que atraviesa la actividad. El encuentro fue impulsado por la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (FACMA) junto con empresas del sector.

Luis “Freddy” Simone, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas. (Foto: prensa Expoagro)
Durante la apertura, el presidente de FACMA, Luis “Freddy” Simone, destacó el valor simbólico de la convocatoria y la necesidad de mejorar las condiciones de financiamiento para las empresas que prestan servicios agrícolas.
“Emociona tener este protagonismo en esta cumbre después de tantos años de luchar”, expresó Simone. El dirigente también planteó la necesidad de avanzar en herramientas crediticias adaptadas a la realidad del sector. “No pedimos privilegios, sino condiciones justas, políticas que nos acompañen”, afirmó.
Según señaló, uno de los principales obstáculos que enfrentan los contratistas es la falta de líneas de crédito adecuadas para renovar maquinaria, una inversión clave para sostener la competitividad y la eficiencia en las labores agrícolas.
“Necesitamos créditos más acordes al sector, con más años para amortizar”, remarcó.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el estado del parque de maquinaria agrícola en Argentina y la necesidad de modernizarlo para mejorar la productividad.
El ingeniero agrónomo Hernán Ferrari, especialista en maquinaria agrícola del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), explicó que las máquinas utilizadas en el país presentan una antigüedad promedio de 12,4 años, lo que obliga a acelerar el proceso de actualización tecnológica.

Ingeniero agrónomo Hernán Ferrari, reconocido especialista en maquinaria agrícola del INTA. (Foto: prensa de Expoagro
“El parque de maquinaria argentino tiene, en promedio: 12,4 años de antigüedad, por lo que es necesario dar un salto de un 30% o 40% más”, afirmó.
De acuerdo con el especialista, la incorporación de nuevas tecnologías permitiría aumentar la eficiencia productiva, reducir el consumo de combustible, mejorar la autonomía operativa de los equipos y disminuir las interrupciones en el trabajo.
Sin embargo, Ferrari advirtió que la innovación tecnológica no depende únicamente de la inversión en equipos, sino también de la capacitación de los operadores y del desarrollo empresarial de los contratistas.
En ese sentido, planteó que el sector se encuentra frente a un proceso de transformación que definió como la construcción de “un nuevo ADN del contratista”.
Según su análisis, ese nuevo perfil empresarial debería basarse en cinco pilares fundamentales: identidad empresaria, talento humano, contratos formales, adopción tecnológica y uso estratégico de los datos.
La meteorología fue otro de los temas abordados durante la cumbre, debido a su impacto directo en la planificación de las tareas agrícolas.
El meteorólogo Leonardo De Benedictis explicó que los contratistas, al trabajar en gran parte a cielo abierto, dependen de las condiciones climáticas para organizar las labores de siembra, pulverización y cosecha.
Durante su exposición, destacó la importancia de interpretar correctamente los mapas climáticos y las proyecciones meteorológicas para tomar decisiones operativas en el campo.
Además, compartió proyecciones climáticas hasta agosto de 2026, con el objetivo de aportar herramientas para la planificación de las próximas campañas agrícolas.
Según los especialistas presentes, el manejo de la información climática se volvió cada vez más relevante en un contexto marcado por mayor variabilidad meteorológica y eventos extremos.
La cumbre también incluyó exposiciones sobre estrategias económicas y planificación impositiva, aspectos considerados clave para la sustentabilidad de las empresas de servicios agrícolas.
El economista Salvador Di Stéfano analizó las oportunidades de financiamiento disponibles para el sector y brindó recomendaciones para organizar la gestión financiera de las empresas.
Durante su presentación se refirió a herramientas disponibles para inversiones productivas, entre ellas el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), que podría facilitar la renovación del parque de maquinaria.
Por su parte, Pablo Pereyra, gerente general de Acindar Pymes SGR, explicó el funcionamiento de los fondos de garantía recíproca, instrumentos que permiten a pequeñas y medianas empresas acceder a créditos en mejores condiciones.
Según explicó, estas herramientas pueden resultar especialmente útiles para contratistas rurales que necesitan financiamiento para la compra de maquinaria o capital de trabajo, pero que muchas veces enfrentan dificultades para acceder al sistema bancario tradicional.
La actividad de los contratistas rurales tiene un peso central en la producción agropecuaria argentina.
De acuerdo con estimaciones del sector, existen entre 15.000 y 18.000 empresas de contratistas en todo el país, que generan empleo directo para alrededor de 72.000 personas.
Además, estas empresas son responsables de aproximadamente el 80% de las labores agrícolas realizadas en Argentina, incluyendo tareas como siembra, pulverización, cosecha y transporte.
Durante el encuentro, varios participantes destacaron que, a pesar de su relevancia, el sector históricamente ha tenido baja visibilidad dentro de la cadena agroindustrial.
La contratista rural Viviana Galli señaló que el evento representa un avance en ese sentido.
“Hace años atrás era imposible verme en este espacio y con esta convocatoria, siendo protagonistas”, expresó. También destacó que la actividad tiene una participación significativa en el sistema productivo, aunque muchas veces no es reconocida públicamente.
“Esta cumbre nos permite tener visibilidad, nos estimula y a la vez nos exige”, agregó.
En la misma línea, el contratista Matías Ferreyra sostuvo que el principal desafío del sector es mejorar la eficiencia y diferenciar los servicios que ofrecen las empresas.
“El desafío es crecer, ser más eficientes, brindar el mejor servicio y diferenciarse”, afirmó.
Ferreyra también subrayó las dificultades que enfrentan los contratistas para acceder a financiamiento. “El contratista no es una figura sujeta a crédito, por lo que las entidades financieras tienen que tener en cuenta eso y este evento es un espacio para visibilizarlo”, sostuvo.
La primera Cumbre de Contratistas también fue escenario de la firma de un acuerdo de colaboración entre la empresa Piersanti y la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas.
El convenio establece un beneficio del 5% de descuento para los socios de FACMA que adquieran productos de la compañía, fabricante cordobesa especializada en cabezales draper para cosechadoras.
La gerente de ventas de la empresa, Valeria Piersanti, explicó el motivo de la iniciativa. “Creemos en la figura del contratista, que es nuestro cliente principal”, señaló.
Para el presidente de FACMA, la articulación entre fabricantes y contratistas resulta fundamental para impulsar la modernización del sector.
En el cierre de la jornada, Simone resumió la importancia estratégica de la actividad dentro del sistema productivo.
“Los contratistas rurales somos mucho más que simples prestadores de servicios, somos quienes hacemos posible que la tecnología llegue al lote”, afirmó.
Y concluyó: “Cuando al contratista le va mal, se frena la producción y, cuando eso sucede, pierde el país”.