El conflicto en Medio Oriente generó un impacto significativo en el sector energético que Rusia considera “la más grave de los últimos 40 años”, según declaró el miércoles el viceprimer ministro Alexander Novak. La interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde circulan 20 millones de barriles de petróleo diarios, afecta al 20% del suministro energético mundial.
Novak subrayó que la magnitud de este impacto no tiene precedentes desde la década de 1980 y que la situación requiere atención internacional inmediata. La interrupción afecta tanto a petróleo crudo como a productos refinados, complicando las cadenas de suministro globales y generando presión sobre los precios.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó que, a pesar del escenario internacional, la economía argentina muestra cierta resistencia, aunque advirtió sobre riesgos de mayor inflación y costos energéticos.
Históricamente, el estrecho de Ormuz ha sido un punto estratégico clave para el comercio energético, y cualquier interrupción prolongada genera incertidumbre económica y política. Expertos coinciden en que la situación podría intensificar la tensión geopolítica y acelerar ajustes en mercados alternativos de energía.
Analistas y autoridades seguirán monitoreando el desarrollo del conflicto, que podría redefinir la dinámica de abastecimiento y precios del petróleo a nivel mundial.