La construcción de la “Rueda de Buenos Aires” comenzó oficialmente esta semana en el Dique 1 de Puerto Madero, luego de diez años de anuncios y demoras, con la empresa GCDI como contratista principal y el objetivo de inaugurar una de las principales atracciones turísticas de la Ciudad en aproximadamente 450 días desde el inicio de obra.
El proyecto, impulsado por la firma Fenix Entertainment —responsable de iniciativas recreativas como el Parque de la Costa—, busca posicionar a la capital argentina dentro del circuito internacional de grandes ruedas panorámicas, como el London Eye en el Reino Unido o el Singapore Flyer en Asia. La estructura estará ubicada en un punto estratégico del frente costero porteño, delimitado por avenidas clave del barrio.
Según informó la empresa constructora a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el contrato fue aprobado el 17 de marzo bajo la modalidad de ajuste alzado, con un presupuesto superior a los $10.163 millones más IVA, equivalente a unos US$7,1 millones al tipo de cambio actual. El monto será actualizado mensualmente según el índice de la Cámara Argentina de la Construcción, en función de la volatilidad económica.
La obra contempla no solo el montaje de la rueda, sino también la ejecución integral de la infraestructura necesaria: trabajos de ingeniería civil, coordinación técnica, provisión de materiales, herramientas, seguros y garantías.

El desarrollo de la rueda atravesó distintas etapas antes de concretarse. Inicialmente, el proyecto iba a emplazarse en el Dique 2, pero en 2019 fue relocalizado tras objeciones de la Universidad Católica Argentina (UCA), cuya sede se encuentra frente al terreno originalmente previsto. Finalmente, se optó por el Dique 1, donde ahora se iniciaron las tareas.
Este cambio fue clave para destrabar una iniciativa que permaneció durante años sin avances concretos, pese a haber sido anunciada como una de las apuestas más ambiciosas para el turismo urbano de la Ciudad.
De acuerdo con las especificaciones técnicas difundidas, la estructura alcanzará los 82 metros de altura y tendrá un diámetro de 79 metros, dimensiones que la ubicarán entre las más relevantes de la región. Contará con 36 cabinas cerradas, cada una con capacidad para ocho personas, lo que permitirá transportar hasta 288 visitantes por vuelta.
El recorrido completo tendrá una duración estimada de 20 minutos, ofreciendo vistas panorámicas de 360 grados que incluirán el skyline del centro porteño, el Río de la Plata y la Reserva Ecológica.
Las cabinas estarán diseñadas con sistemas de seguridad específicos: dispondrán de puertas que solo podrán ser operadas desde el exterior por personal autorizado, lo que responde a estándares internacionales en este tipo de atracciones.
La estructura principal será fabricada en China por la empresa Jinma Entertainment Corp. Ltd., especializada en desarrollos de parques de diversiones, y se instalará sobre una plataforma de hormigón armado de más de 1100 metros cuadrados. El diseño incluirá además un sistema de iluminación LED decorativa, pensado para reforzar su atractivo visual tanto de día como de noche.

La iniciativa apunta a consolidar a Buenos Aires como un destino competitivo en el turismo internacional, especialmente en el segmento de experiencias urbanas de gran escala. Este tipo de estructuras suele convertirse en un ícono de ciudad, generando un flujo constante de visitantes y dinamizando la actividad económica en su entorno.
En ese sentido, el proyecto se suma a otras intervenciones en el área de Puerto Madero, uno de los polos más desarrollados y exclusivos de la capital, donde conviven propuestas residenciales, gastronómicas y recreativas.
Si se cumplen los plazos previstos, la Rueda de Buenos Aires podría inaugurarse hacia mediados de 2027, marcando el cierre de un proceso que se extendió durante más de una década. La información fue dada a conocer a partir de datos oficiales y reconstruida en base a lo publicado por La Nación.