Guillermo Rauch, empresario argentino y CEO de la empresa tecnológica Vercel, se convirtió en multimillonario tras el crecimiento de su compañía en el sector de infraestructura digital para desarrolladores, impulsado por la expansión de la inteligencia artificial. La última ronda de inversión elevó la valuación de la startup a u$s9.300 millones, mientras que la fortuna de Rauch se estima en al menos u$s2.100 millones.
El aumento en la valoración de Vercel se produjo luego de que la compañía recaudara u$s300 millones en una ronda liderada por Accel y el fondo soberano GIC de Singapur. La empresa provee servicios de desarrollo, despliegue y alojamiento de aplicaciones web, especialmente en un contexto donde la programación asistida por IA está transformando el ecosistema tecnológico.
El interés por Vercel creció a la par del avance de los modelos de programación automática. Rauch reunió a su equipo en San Francisco cuando la empresa Anthropic presentó un nuevo modelo de inteligencia artificial, calificando el momento como “un gran momento para el mundo” y destacando la llegada de la **programación asistida por IA a una nueva etapa”.

El empresario explicó que su compañía busca consolidarse como “la capa de infraestructura de esta nueva generación de software”. La plataforma se beneficia del uso creciente de herramientas de programación automática, ya que los clientes que emplean modelos de IA generan una proporción cada vez mayor de los despliegues. Los ingresos de la compañía alcanzaron un ritmo anual de u$s340 millones, con un aumento interanual del 86%. Grandes empresas como Under Armour, Stripe y Sonos utilizan la plataforma para alojar su infraestructura digital, incluyendo proyectos vinculados a IA.
Rauch nació en Lanús, provincia de Buenos Aires, hijo de un ingeniero industrial y una ingeniera química. Desde niño mostró interés por la informática gracias a una computadora familiar, y aprendió inglés de manera autodidacta para acceder a material de programación. Durante su adolescencia participó en proyectos de software de código abierto y colaboró en una biblioteca de JavaScript reconocida internacionalmente, lo que lo posicionó dentro de la comunidad global de desarrolladores.
A los 17 años, Facebook intentó contratarlo, pero la oferta no prosperó por su edad. Poco después, Rauch se mudó a San Francisco, donde fundó su primera startup, que vendió antes de crear la empresa que luego se transformaría en Vercel.

El crecimiento reciente de la compañía está estrechamente vinculado a la expansión de la programación asistida por IA. Rauch anticipa un futuro en el que el software será cada vez más desarrollado por agentes automáticos, y su empresa apunta a ofrecer herramientas que funcionen tanto para desarrolladores humanos como para sistemas de inteligencia artificial. “El desafío es que las empresas puedan operar con equipos de agentes que mantengan y actualicen el software de forma automática”, afirmó el empresario, planteando un modelo que podría redefinir la creación de startups tecnológicas en los próximos años.
Varias firmas de infraestructura digital compiten por posicionarse en un mercado donde el despliegue de aplicaciones generadas por IA crece rápidamente. En este contexto, Vercel se consolida como un actor clave para el desarrollo y la operación de software en la nueva generación digital.