El holding de Eduardo Costantini confirmó su recomendación de compra sobre las acciones de Pampa Energía, en un contexto de fuerte tensión internacional por el precio del petróleo generado por el conflicto en Medio Oriente. La firma de análisis One618, surgida de la fusión de Consultatio y TPCG, mantuvo la calificación “OW” (sobreponderar) y elevó el precio objetivo de diciembre de 2026 a u$s116 por ADR, lo que implica un potencial alcista de 42% frente a los u$s81 actuales, según un informe difundido esta semana.
La recomendación positiva no se sustenta en un salto temporal del crudo, sino en sólidos fundamentos internos. Los analistas destacaron el crecimiento del negocio de upstream, particularmente el desarrollo del proyecto Rincón de Aranda en Vaca Muerta, y la estabilidad del segmento de generación eléctrica, que funciona como colchón financiero mientras la compañía atraviesa una etapa de fuertes inversiones.
Durante el cuarto trimestre de 2025, las ventas consolidadas de Pampa Energía alcanzaron u$s507 millones, un aumento interanual de 16% frente a los u$s435 millones del mismo período del año anterior. El EBITDA ajustado trepó a u$s1.009 millones, con un margen estable de 40%, lo que evidencia que la expansión operativa se combina con rentabilidad sostenida. La producción total del segmento de exploración y producción llegó a 81.000 barriles equivalentes diarios, con un crecimiento de 32% interanual, y Rincón de Aranda alcanzó los 20.000 barriles diarios en diciembre, antes de lo previsto.

El informe de One618 destaca que la compañía mantiene su plan de alcanzar una meseta de 45.000 barriles diarios para el primer trimestre de 2027. La inversión total en Vaca Muerta durante 2025 fue de u$s776 millones, con un presupuesto de u$s771 millones para 2026, mientras que el capex total para llegar a la meseta productiva supera los u$s1.500 millones. El plan integral incluye inversiones por más de u$s4.500 millones, que abarcan instalaciones de tratamiento, oleoductos y gasoductos, así como la participación formal de Pampa en el RIGI para Rincón de Aranda.
El segmento de energía eléctrica, que representa actualmente el 44% del EBITDA consolidado, también mostró crecimiento. El EBITDA ajustado del cuarto trimestre fue de u$s111 millones, con un alza de 28% interanual, y el año cerró con u$s472 millones, un aumento de 21%. La mejora se atribuye a la implementación de precios marginales para unidades térmicas no contratadas y a la alta disponibilidad térmica del 93%, muy por encima del promedio nacional del 82%. La integración vertical del gas hacia las centrales CTLL y CTGEBA creció del 10% al 29% de la producción en enero de 2026.
En materia financiera, Pampa Energía mantiene un balance sólido para sostener su expansión. Al cierre de 2025, la deuda neta fue de u$s801 millones, con un apalancamiento neto de 1,1 veces EBITDA y 0,8 veces sobre EBITDA ajustado consolidado, niveles considerados cómodos por los analistas. El refinanciamiento extendió el vencimiento promedio de la deuda a 7,7 años, reduciendo presiones de corto plazo.
La evaluación de riesgos subraya que la acción no depende del petróleo elevado por la crisis geopolítica. Según el informe, la tesis de inversión se apoya en crecimiento productivo, mejoras regulatorias en generación eléctrica, integración vertical y un perfil financiero sólido. Los analistas señalan que los riesgos principales están vinculados al alto capex, la dependencia de obras de evacuación como VMOS y ampliaciones de Oldelval, la exposición al precio internacional del petróleo y la potencial fragilidad del mercado eléctrico mayorista.
En síntesis, Pampa Energía combina crecimiento sostenido en producción, diversificación de ingresos y estructura financiera sólida, ofreciendo margen de valorización a largo plazo pese a la volatilidad del crudo. La visión de Costantini y su mesa refuerza la confianza en la acción, apuntando a la construcción de un activo capaz de multiplicar resultados futuros sin sobre-reaccionar a los shocks geopolíticos, según informó IProfesional.