El exfutbolista Leo Ponzio alcanzó rindes promedio de 130 quintales por hectárea en maíz durante la última campaña en su establecimiento en Las Rosas, Santa Fe, con un esquema basado en tecnología, manejo agronómico y agricultura digital, en un resultado relevante por el contexto climático adverso, según informó Infocampo.
El paso de Leo Ponzio del fútbol profesional al campo suma resultados concretos. En su establecimiento “Los Abuelos”, ubicado en Las Rosas (Santa Fe), el exmediocampista logró rendimientos promedio de 130 qq/ha en maíz, en una campaña marcada por la falta de lluvias y temperaturas extremas.
El resultado se alcanzó a partir de una combinación de híbridos de alto potencial, manejo agronómico ajustado y herramientas de agricultura digital, en un esquema que refleja el avance tecnológico en la producción argentina.
La experiencia se desarrolló junto a equipos técnicos y empresas del sector, en un lote que ya funciona como espacio de validación productiva. Según informó Infocampo, el campo de la familia Ponzio se consolidó como un punto estratégico para mostrar el rendimiento de materiales y tecnologías en cada campaña.
El planteo agronómico incluyó la utilización de híbridos NK 825 VIPTERA3 CL y NK 855 VIPTERA3, seleccionados según el potencial de cada ambiente dentro del lote.
“Pensando en estos lotes productivos en Las Rosas, que son de alto potencial de rinde, la estrategia para diversificar riesgos fue posicionar al híbrido NK 855 VIPTERA3 en los lotes de medio potencial de rinde y para buscar maximizar el rinde elegimos el NK 825 VIPTERA3 CL, el híbrido de mayor rendimiento del porfolio”, explicó Andrés Caggiano, gerente de Desarrollo de Producto en NK.
El manejo incluyó la división del lote en ambientes productivos con densidades diferenciadas: 82.000 semillas por hectárea en zonas de alto potencial y 75.000 en sectores de menor productividad.

A su vez, la fertilización contempló 100 kg de arrancador MAP y 320 kg de urea, una estrategia que permitió sostener el rendimiento pese a las condiciones adversas.
Uno de los factores clave fue el uso de la plataforma Cropwise, que permitió realizar prescripciones específicas y ajustar el manejo en función de la variabilidad del lote.
La herramienta facilitó el análisis mediante imágenes satelitales (NDVI), monitoreo del estado del cultivo y recorridas digitales. Esto permitió anticipar decisiones y optimizar recursos en tiempo real.
“Los ajustes que hicimos en la densidad y manejo de ambos cultivos nos permitieron tener un resultado positivo para esta cosecha”, señaló Caggiano.
El asesor del establecimiento, Matías Capponi, destacó el impacto de estas decisiones en un contexto complejo: “Los dos maíces NK cosechados en estos días lograron un resultado superior al del año pasado a pesar de las pocas precipitaciones que no tuvimos en enero, el lote estuvo más de veinte días sin lluvias con temperaturas extremas”.
Y agregó: “Sin embargo, el rendimiento promedio que logramos a la fecha es por arriba de los 120 quintales (130 quintales por hectárea promedio). Vamos a terminar una campaña superadora a la anterior y estamos muy contentos con los resultados y el trabajo en equipo junto a NK”.
El sistema productivo se completó con la incorporación de maquinaria de última generación. En esta campaña se utilizó la cosechadora CR7 de New Holland, diseñada para mejorar la eficiencia y reducir pérdidas.
El equipo cuenta con tecnología de doble rotor, que optimiza la separación del grano y mejora la calidad final, incluso en condiciones exigentes. Además, incorpora monitores digitales y sistemas de telemetría que permiten seguir la cosecha en tiempo real.
“La nueva cosechadora CR7 es una importante incorporación de New Holland a la amplia gama de soluciones de cosecha que ofrecemos en el mercado argentino”, señaló Federico Arroyo, gerente de Marketing de la compañía.
Capponi también destacó el desempeño del equipo: “Ofrece una calidad de cosecha muy buena, estamos asombrados de la máquina. Me gusta mucho la parte tecnológica, nos ayuda a lograr una cosecha de primer nivel en la región”.
Además del maíz, el establecimiento registró buenos resultados en girasol, con el híbrido NK 3969 CL, que alcanzó un promedio de 27 qq/ha en 40 hectáreas.
La estrategia incluyó una densidad de 55.000 plantas por hectárea, adaptada a las condiciones del lote. Este desempeño refuerza la importancia de diversificar cultivos para mejorar la estabilidad productiva.

El caso de Ponzio sintetiza el potencial del agro argentino, donde la combinación de genética, manejo y tecnología permite sostener altos niveles de productividad incluso en escenarios climáticos desafiantes.
Más allá de su pasado deportivo, el exjugador se inserta en una tendencia creciente: productores que incorporan herramientas digitales y decisiones basadas en datos para maximizar resultados.
En un contexto donde la eficiencia es clave, experiencias como esta muestran cómo la innovación puede traducirse en mejores rindes y mayor competitividad para el sector.