La economía de Uruguay creció 1,8% en 2025 respecto al año anterior, informó este martes el Banco Central del Uruguay (BCU) al publicar los resultados de las cuentas nacionales, una cifra significativamente inferior a la proyectada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y que ratifica una marcada desaceleración de la actividad económica. Esta moderación se produce en un contexto regional de menor dinamismo y alimenta el debate sobre posibles ajustes fiscales durante 2026.
De acuerdo con los datos oficiales, el crecimiento de 2025 quedó 0,8 puntos porcentuales por debajo de lo anticipado por el MEF, y el último trimestre del año apenas mostró una variación del 0,1% frente al cuarto trimestre de 2024, un indicador que certifica la pérdida de impulso en la segunda mitad del año.
El resultado pone fin a la preocupación de que Uruguay pudiera entrar en una recesión técnica —definida por dos trimestres consecutivos de contracción del PIB— luego de que en el tercer trimestre se observara una caída. Sin embargo, esa trayectoria no se consolidó en el último tramo del año, mitigada por la dinámica de algunos sectores económicos.

Según los datos del BCU, el desempeño económico de 2025 estuvo impulsado principalmente por el crecimiento de la actividad de la refinería de petróleo, el repunte de industrias vinculadas a la producción de alimentos, el incremento de la actividad comercial y un mayor dinamismo en el suministro de comidas y bebidas.
No obstante, estas mejoras sectoriales se vieron contrarrestadas por una caída en la construcción y una menor generación de energía eléctrica, dos rubros que contribuyeron a moderar el ritmo general del crecimiento.
“El dato que se conoció hoy finalmente nos muestra una economía que se desaceleró, pero que aún permanece en terreno de crecimiento”, afirmó el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, en rueda de prensa, tras mantener una reunión con empresarios antes de la publicación de las cifras oficiales. El jerarca reconoció que la expansión fue “levemente por debajo de donde esperábamos que estuviera”, pero destacó “algunas señales de mejora en el último trimestre del año pasado”.
Oddone agregó que el gobierno ya implementó un ajuste fiscal que se reflejó en el proyecto de ley de Presupuesto, “la norma más importante del quinquenio”. Sin embargo, ante la consulta sobre si será necesario recortar el gasto público de manera más amplia, el ministro se mostró cauto: “Eso es una discusión que habrá que mirar con cuidado, pero no me pronuncio sobre ese tema por ahora”.
El ministro también señaló que existe una “posibilidad bastante elevada” de que las proyecciones de crecimiento para 2026 sean revisadas a la baja, tal como lo había expresado días atrás en una entrevista con el medio La Diaria. Otra alternativa que el gobierno evalúa es ajustar las metas fiscales establecidas.

Desde el sector privado, la consultora Exante analizó que, si bien Uruguay no entró formalmente en recesión, los datos reflejan “un estancamiento de la actividad económica en 2025”. En un informe al que tuvo acceso este medio, la consultora afirmó que el crecimiento del 1,8% “se explicó exclusivamente por un efecto arrastre estadístico”, es decir, por la base de comparación del año anterior.
“A nivel sectorial, el crecimiento en el promedio del año pasado estuvo impulsado por la industria, recogiendo principalmente el efecto de la refinería, y por un buen verano 2025 en el agro, que más que compensó los impactos preliminares de la sequía para este verano”, detalló Exante, subrayando que fuera de estos factores puntuales, la actividad económica mostró signos de debilidad.
Analistas coinciden en que el desempeño económico de Uruguay en 2025 se inscribe en una tendencia de desaceleración que también afectó a otras economías de la región en la segunda mitad del año. Oddone vinculó este fenómeno a “incertidumbres internacionales y flujos de inversión”, y señaló que países como Argentina, Brasil, Chile e incluso Paraguay experimentaron un enfriamiento similar en sus ritmos de crecimiento durante el último trimestre de 2025.
Con una economía que creció por debajo de lo esperado y con sectores clave mostrando moderación, los ojos del gobierno uruguayo están puestos en la evolución de los indicadores económicos de 2026. La posibilidad de incluir medidas de recorte de gasto en la Rendición de Cuentas —un instrumento legal para revisar el presupuesto vigente— no se descarta, aunque el ministro advirtió que cualquier decisión deberá basarse en un “análisis cuidadoso” de la información disponible en el transcurso del año.
Según informó Infobae, la atención estará centrada en lograr un equilibrio entre la estabilidad fiscal y la recuperación de un ritmo de crecimiento más robusto en un entorno global y regional marcado por la incertidumbre.