El mercado financiero de Estados Unidos comienza a descontar la posibilidad de una suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (FED) antes de fin de año, impulsado por el aumento de la inflación esperado como consecuencia de la guerra con Irán. Según la herramienta FedWatch del CME Group, la probabilidad de un incremento en la tasa de referencia superó el 50% por primera vez, alcanzando un 53% este viernes.
La expectativa de los operadores se centra principalmente en la reunión de octubre de la FED, con una probabilidad del 38,9% de un ajuste, seguida de diciembre con 38,8% y septiembre con 31,3%. Para este último encuentro, se calculó una posibilidad de 3,4% de que la suba sea de medio punto. Este movimiento refleja un cambio en el sentimiento del mercado, que hasta hace poco esperaba recortes de tasas durante el año.
Sin embargo, las casas de apuestas muestran una perspectiva más cautelosa. Polymarket asigna una probabilidad de 26% a una suba de tasas en 2026, mientras que Kalshi estima 41% de que ocurra antes de julio de 2027, evidenciando diferencias entre mercados financieros y apuestas privadas sobre la dirección de la política monetaria.
En cuanto a la postura de los funcionarios de la Reserva Federal, tras la votación de la semana pasada para mantener las tasas entre 3,5% y 3,75%, el banco central reafirmó que todavía espera recortes en 2026 y 2027. El presidente del Banco de la Reserva Federal de Chicago, Austan Goolsbee, señaló a CNBC que podría haber circunstancias para una suba de tasas si la inflación “se descontrolara”, pero añadió que la FED podría respaldar varios recortes si los precios se comportan adecuadamente.

Por su parte, el presidente de la FED, Jerome Powell, afirmó que una "gran mayoría" de los funcionarios no contempla un incremento de tasas por el momento y que es "demasiado pronto" para evaluar los efectos del conflicto con Irán sobre la economía. No obstante, advirtió que si la inflación no mejora, “entonces no veremos un recorte de tasas”, dejando abierta la posibilidad de ajustes en caso de presiones inflacionarias persistentes.
El contexto inflacionario refuerza estas preocupaciones. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyectó esta semana que la inflación en Estados Unidos podría alcanzar 4,2% en 2026, muy por encima de su estimación previa de 2,8% y del pronóstico de la FED de 2,7%. El organismo atribuyó este aumento a la incertidumbre sobre la magnitud y duración de la guerra con Irán, así como a un escenario de precios altos de energía que incrementaría los costos empresariales y los precios al consumidor.
Incluso antes del conflicto, las actas de la reunión de enero del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) advertían que las subas de tasas podían resultar necesarias si la inflación se mantenía por encima del objetivo de 2%. Los miembros destacaron que la trayectoria hacia la meta de inflación podría ser más lenta y desigual de lo previsto, y reconocieron el riesgo de que los precios continúen por encima del objetivo.
Históricamente, la FED votó por última vez a favor de subir las tasas en julio de 2023, cuando el rango de referencia quedó entre 5,25% y 5,5%. Desde entonces, las decisiones se enfocaron en mantener o recortar la tasa, reflejando una política cautelosa frente a la inflación y el crecimiento económico.
La divergencia entre los mercados financieros y las expectativas oficiales de la FED refleja la complejidad de la situación. Mientras los operadores se ajustan rápidamente a eventos geopolíticos y al alza de precios, los funcionarios del banco central evalúan cuidadosamente el impacto real sobre la economía antes de tomar medidas que podrían afectar la recuperación o enfriar el consumo y la inversión.
Con la posibilidad de un escenario inflacionario elevado y la incertidumbre geopolítica, la atención del mercado seguirá concentrada en las próximas reuniones del FOMC y en cualquier declaración de los principales responsables de la política monetaria de Estados Unidos, que podrían redefinir las expectativas sobre el costo del dinero en la economía global, según destacó Forbes.