El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo, logró reunir hasta el momento menos de USD 620 millones mediante colocaciones de deuda en dólares en el mercado local, con el objetivo de afrontar un vencimiento clave de USD 4.200 millones previsto para julio. La estrategia, desplegada durante marzo en Argentina, combina la emisión de bonos, la venta de activos y la búsqueda de financiamiento externo, en un contexto en el que los recursos captados aún resultan insuficientes.
Según información difundida por el propio equipo económico y reconstruida a partir de datos oficiales, el Tesoro consiguió captar USD 300 millones en una licitación realizada el viernes mediante los bonos Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28). A ese monto se sumaron otros USD 131 millones adjudicados en una segunda colocación por adhesión, lo que elevó el total a USD 431 millones en las últimas operaciones. Con ingresos previos, el acumulado alcanzaría USD 619 millones antes de fin de mes, siempre que no se registren salidas adicionales.
El dato resulta relevante porque refleja la brecha financiera entre los fondos disponibles y el compromiso de mitad de año. El vencimiento de julio exige más de USD 4.200 millones, una cifra que obliga al Gobierno a explorar fuentes complementarias de financiamiento para evitar tensiones en el frente externo.

En paralelo, el stock de depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central de la República Argentina muestra un nivel acotado. El último informe oficial, con datos al 26 de marzo, indicó que esos depósitos equivalían a unos USD 188 millones, calculados a partir de la conversión de pesos al tipo de cambio vigente. Esta cifra refleja una disminución respecto de períodos anteriores, explicada en parte por pagos recientes a organismos internacionales.
Desde el inicio de las licitaciones de bonos en moneda extranjera, el Gobierno había acumulado unos USD 931 millones. Sin embargo, parte de esos recursos ya fueron utilizados para cancelar compromisos previos, lo que redujo la disponibilidad actual y limita el margen de acción de corto plazo.
Las últimas emisiones mostraron resultados mixtos. En la colocación más reciente, el Bonar 2027 concentró mayor interés por parte de los inversores, con una adjudicación cercana al límite previsto y tasas más bajas. Este título, que vence en octubre de 2027 —dentro del mandato del presidente Javier Milei—, aparece como una opción percibida con menor riesgo relativo.
En cambio, el Bonar 2028 tuvo una demanda más moderada. La adjudicación fue significativamente menor al máximo permitido y requirió convalidar tasas más altas, en torno al 8,5% nominal anual. Esta diferencia evidencia la cautela del mercado frente a plazos más largos y escenarios políticos más inciertos.
Los datos de las licitaciones también muestran que, si bien hubo interés en instrumentos en dólares, el volumen captado está lejos de cubrir las necesidades financieras inmediatas. Incluso en el escenario más favorable planteado por el equipo económico, los ingresos adicionales no superarían los USD 620 millones hacia fin de marzo.
En este contexto, el Ministerio de Economía sostiene una estrategia basada en tres ejes centrales. El primero es profundizar las emisiones en el mercado local, con la posibilidad de ampliar los montos autorizados hasta USD 2.000 millones en estos instrumentos. El segundo es avanzar en la venta de activos para generar liquidez. Y el tercero, considerado clave, es la búsqueda de financiamiento internacional a través de mecanismos aún no detallados públicamente.
Fuentes oficiales indicaron que el esquema en evaluación no implicaría un préstamo tradicional con bancos internacionales, como el que el Banco Central concretó a comienzos de año. En cambio, se trataría de una alternativa diferente, cuyo anuncio podría realizarse en las próximas semanas, generando expectativa en el mercado.
La atención de los inversores está puesta en ese eventual respaldo externo, que permitiría despejar dudas sobre la capacidad de pago del Gobierno en el corto plazo. Sin ese refuerzo, el margen de maniobra luce limitado frente a compromisos de magnitud.
En el análisis de las colocaciones recientes también influyen las tasas convalidadas. En el caso del AO27, la tasa interna de retorno se ubicó en torno al 5%, mientras que en el AO28 se acercó al 9%. Estas diferencias reflejan la percepción de riesgo y las expectativas de los inversores sobre la evolución económica y política.
El propio Caputo destacó tras una de las licitaciones que la demanda superó ampliamente los montos ofrecidos, especialmente en el bono a 2027. Sin embargo, el nivel de tasas y la menor tracción del bono más largo sugieren que el acceso al financiamiento continúa condicionado por la incertidumbre.
A su vez, el ministro hizo referencia a los diferenciales de riesgo país implícitos en estas operaciones, que se ubicaron en 117 puntos básicos para el título a 2027 y 460 puntos básicos para el de 2028. Estos indicadores funcionan como referencia para medir el costo del financiamiento y la confianza del mercado.
Con este escenario, el Gobierno enfrenta el desafío de sostener el flujo de dólares en los próximos meses. La combinación de herramientas locales e internacionales será determinante para cumplir con los compromisos sin tensionar aún más las reservas.
En definitiva, aunque las licitaciones recientes permitieron sumar recursos y mostrar cierto apetito del mercado, el monto reunido hasta ahora resulta insuficiente frente al vencimiento de julio. Según reconstruyó Infobae, la atención se concentra ahora en las próximas decisiones del equipo económico y en la posibilidad de acceder a financiamiento externo que complete el esquema.