En el marco de Semana Santa, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) difundió este 30 de marzo una serie de recomendaciones para garantizar un consumo seguro de pescados y mariscos en todo el país, ante el aumento estacional de la demanda, con el objetivo de prevenir enfermedades transmitidas por alimentos y reforzar los cuidados en la compra, conservación y manipulación.
El organismo sanitario nacional recordó que los productos provenientes de establecimientos habilitados cumplen con las condiciones higiénico-sanitarias exigidas y atraviesan controles oficiales a lo largo de toda la cadena, desde la captura o producción hasta su comercialización. Sin embargo, advirtió que el rol del consumidor resulta clave para sostener la inocuidad de los alimentos en el tramo final, especialmente durante fechas donde el pescado gana protagonismo en la mesa de los argentinos.
Según informó el SENASA en un comunicado oficial, durante Semana Santa se incrementa de manera significativa el consumo de productos de la pesca, lo que obliga a extremar precauciones para evitar intoxicaciones alimentarias y otros problemas de salud asociados a la mala conservación o manipulación de estos alimentos.
Uno de los puntos centrales señalados por el organismo es la importancia de elegir correctamente el lugar de compra. En ese sentido, se recomienda adquirir pescados y mariscos únicamente en comercios habilitados, que garanticen el cumplimiento de las normas sanitarias vigentes.
Además, se aconseja verificar que los productos frescos se encuentren correctamente exhibidos sobre camas de hielo o en sistemas de refrigeración adecuados, lo que permite conservar sus propiedades y evitar la proliferación de bacterias. En el caso de los productos congelados, el SENASA sugiere comprobar que estén completamente duros y sin signos de descongelamiento previo, ya que esto puede comprometer su calidad.
Estas medidas, explicaron desde el organismo, son fundamentales para reducir riesgos sanitarios y asegurar que los alimentos lleguen en condiciones óptimas al consumidor final.
Otro aspecto clave abordado en las recomendaciones oficiales es la identificación de las características de frescura del pescado. Un producto apto para el consumo debe presentar ojos brillantes y salientes, señal de que se encuentra en buen estado, así como una carne firme y elástica.
El olor también es un indicador determinante: debe ser suave y característico del mar. Por el contrario, la presencia de olores intensos o desagradables puede indicar que el alimento no se encuentra en condiciones adecuadas para su consumo.
Estos criterios permiten a los consumidores tomar decisiones informadas al momento de la compra y evitar la adquisición de productos en mal estado.
Una vez adquirido el producto, el SENASA subraya la necesidad de mantener la cadena de frío durante el traslado y almacenamiento. Se recomienda transportar los pescados en el menor tiempo posible y conservarlos refrigerados hasta su preparación.
En el ámbito doméstico, también resulta fundamental evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos para prevenir la contaminación cruzada, así como asegurar una cocción completa antes de su consumo.
Estas prácticas, si bien básicas, son determinantes para evitar enfermedades transmitidas por alimentos, especialmente en productos sensibles como los pescados y mariscos.

El organismo destacó que los controles sanitarios se realizan de manera continua en toda la cadena productiva, lo que incluye la fiscalización de plantas procesadoras, transportes y puntos de venta. No obstante, remarcó que la seguridad alimentaria es una responsabilidad compartida entre el Estado, los productores, los comerciantes y los consumidores.
En este contexto, Semana Santa se presenta no solo como un período de alto consumo, sino también como una oportunidad para reforzar hábitos responsables en la alimentación.
El aumento de la demanda de pescado durante estas fechas responde a tradiciones culturales y religiosas profundamente arraigadas en la sociedad argentina, donde muchas familias reemplazan las carnes rojas por productos de la pesca.
Más allá de las recomendaciones técnicas, desde el SENASA señalaron que el consumo de pescado también aporta beneficios nutricionales, al tratarse de alimentos ricos en proteínas de alta calidad, ácidos grasos esenciales y micronutrientes.
En ese sentido, la elección de productos seguros no solo contribuye a proteger la salud individual, sino que también promueve prácticas de consumo más responsables y sostenibles.
El organismo remarcó que seguir estas recomendaciones permite disfrutar de las comidas tradicionales de Semana Santa sin riesgos, al tiempo que fortalece la confianza en los sistemas de control sanitario vigentes.
Finalmente, el SENASA insistió en la importancia de la prevención como herramienta clave para evitar enfermedades alimentarias. La correcta elección del producto, su adecuada conservación y una manipulación segura en el hogar son factores determinantes para garantizar alimentos inocuos.
En un contexto de mayor consumo, las autoridades sanitarias apelan a la responsabilidad de los consumidores para acompañar los controles oficiales y reducir los riesgos asociados a prácticas inadecuadas.
De esta manera, Semana Santa se convierte también en una instancia para reforzar la educación alimentaria y promover una cultura de cuidado que impacte positivamente en la salud pública.