El Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN), junto a bolsas de cereales, empresas y actores de la cadena productiva, lanzó el una herramienta para calcular la huella de carbono en cultivos de colza y carinata, con base en datos locales de producción. El desarrollo, que ya está disponible para productores, resulta relevante porque permite medir emisiones con mayor precisión y diseñar estrategias concretas para reducir el impacto ambiental, en línea con las exigencias internacionales de sustentabilidad.
La iniciativa fue impulsada con la participación de distintas instituciones del sector y el acompañamiento de empresas como Nufarm Argentina, en el marco de un proceso de articulación público-privada orientado a fortalecer la competitividad de los cultivos de la familia de las crucíferas.
El sistema incluye un calculador de huella de carbono basado en estándares ISO, que permite a los usuarios operar de manera autónoma y adaptar los datos a sus propias condiciones productivas. La herramienta se complementa con un Manual de Cálculo y un Manual de Buenas Prácticas Ambientales, diseñados para orientar la toma de decisiones en función de los resultados obtenidos, explico el medio TodoAgro.
Uno de los aspectos centrales del desarrollo es la incorporación de variables propias del sistema productivo argentino. A diferencia de otras metodologías internacionales, el nuevo calculador busca reflejar las condiciones reales en las que se producen estos cultivos en el país.
Según explicó Rubén Dicún, gerente general de Nufarm para Argentina y Uruguay, la iniciativa responde a la necesidad de contar con herramientas adaptadas al contexto local. “Como Nufarm, creemos que desarrollar una herramienta de estimación de huella de carbono desde Argentina es esencial para trabajar con información que refleje nuestras condiciones reales de producción”, afirmó en declaraciones difundidas por el medio TodoAgro.
El directivo destacó además que el trabajo colaborativo dentro del PACN permitió integrar distintas miradas de la cadena productiva y avanzar en una metodología sólida. “La colaboración redujo costos, aceleró el desarrollo y dejó instalada una capacidad que queda en el país, elevando la competitividad y la transparencia de toda la cadena de crucíferas”, agregó.
El calculador no solo permite estimar la huella de carbono, sino que también facilita la identificación de puntos críticos dentro del sistema productivo. A partir de esa información, los usuarios pueden aplicar medidas concretas para reducir emisiones, optimizar el uso de insumos y mejorar la eficiencia.
En este sentido, el Manual de Buenas Prácticas Ambientales reúne un conjunto de recomendaciones basadas en experiencias locales e internacionales, que abarcan desde ajustes en el manejo agronómico hasta cambios en la logística y el uso de tecnologías.
El enfoque apunta a transformar la medición en acción, es decir, a convertir los datos en decisiones estratégicas que contribuyan a una producción más sustentable.
El lanzamiento de estas herramientas se inscribe en un escenario internacional donde la reducción de emisiones de carbono se convirtió en un eje central de las políticas agroalimentarias. Cada vez más mercados incorporan criterios ambientales en sus exigencias comerciales, lo que obliga a los países exportadores a adaptarse a nuevas condiciones.
En este marco, la posibilidad de contar con mediciones precisas y verificables se vuelve un factor clave para acceder a mercados y sostener la competitividad. La trazabilidad ambiental, en particular, aparece como un requisito creciente en cadenas de valor globales.
El desarrollo del PACN busca anticiparse a estas demandas, brindando a los productores herramientas que les permitan alinearse con estándares internacionales sin perder de vista las particularidades locales.
El proyecto se construyó a partir de la participación de productores, empresas, proveedores y entidades del sector, que actuaron como validadores de la herramienta y aportaron información para su desarrollo. Este proceso colaborativo permitió generar un sistema más robusto y adaptable a distintas realidades productivas.
Desde el PACN destacaron que tanto el calculador como los manuales están disponibles de manera gratuita para los actores del sector, lo que facilita su adopción y amplía su alcance.
El desafío hacia adelante será lograr una implementación masiva de estas herramientas, de modo que la medición de la huella de carbono se convierta en una práctica habitual dentro de los sistemas productivos.
En paralelo, el avance de este tipo de iniciativas podría extenderse a otros cultivos y cadenas de valor, consolidando un enfoque integral de sustentabilidad en el agro argentino.
La incorporación de herramientas de medición ambiental marca un cambio en la forma de producir. La sustentabilidad deja de ser un concepto abstracto para convertirse en un componente medible y gestionable dentro de los sistemas productivos.
En este sentido, la iniciativa del PACN representa un paso concreto hacia la integración de criterios ambientales en la toma de decisiones, con impacto tanto en la eficiencia como en la inserción internacional del sector.
La posibilidad de medir, comparar y mejorar la huella de carbono no solo contribuye a mitigar el cambio climático, sino que también abre nuevas oportunidades para los productores, en un contexto donde la demanda global se orienta hacia alimentos con menor impacto ambiental.