La cumbre organizada por el Atlantic Council reunió este martes en el Palacio Libertad a ejecutivos de grandes empresas, funcionarios del Gobierno y representantes internacionales para analizar el escenario económico argentino, en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y nuevas demandas energéticas. El encuentro, que tuvo como protagonista al ministro de Economía, Luis Caputo, puso en el centro de la agenda la necesidad de atraer inversiones, consolidar la estabilidad macroeconómica y fortalecer la relación con Estados Unidos como socio estratégico.
El evento funcionó como un punto de convergencia entre el denominado “círculo rojo” argentino y actores clave del sistema financiero global. Allí se debatieron las oportunidades que ofrece el país en sectores como energía, infraestructura y salud, así como las condiciones necesarias para canalizar capitales de largo plazo.

En el cierre de la jornada, Caputo expuso una visión alineada con la estrategia de la Casa Rosada, con énfasis en la reducción del llamado “costo argentino” como vía para mejorar la competitividad. En un discurso breve, el ministro cuestionó a sectores de la oposición, economistas y parte de la prensa por insistir en la devaluación como herramienta principal. Su planteo reforzó la idea de que el Gobierno prioriza reformas estructurales antes que ajustes cambiarios.
El eje energético atravesó gran parte de las exposiciones. La formación de Vaca Muerta fue señalada como uno de los principales activos del país para captar inversiones extranjeras. En ese sentido, el presidente de YPF, Horacio Marín, detalló un ambicioso plan de inversión que prevé desembolsos por 130.000 millones de dólares hasta 2031 en la provincia de Neuquén.
Marín subrayó la necesidad de avanzar hacia un esquema de cooperación dentro del sector energético, en lugar de competencia fragmentada. Según explicó, el actual escenario internacional, atravesado por conflictos en Oriente Medio, acelera la demanda de inversiones en energía. “La guerra en Medio Oriente lo que ha hecho es que se va a adelantar la inversión y ahí sí se necesita mucho capital”, afirmó durante su intervención.

El titular de YPF también anticipó proyectos de infraestructura clave, como la construcción del gasoducto más grande del país y una nueva planta en Río Negro, comparable en escala a la refinería del Río de la Plata. Además, planteó la posibilidad de exportar energía a Europa como parte de una estrategia de diversificación de mercados.
Desde el ámbito financiero, el interés internacional por el sector energético argentino también fue destacado. El CEO de Citi Argentina, Federico Elewaut, señaló que los fondos globales mantienen un fuerte foco en proyectos vinculados a hidrocarburos. Según precisó, ya se canalizaron unos 3.000 millones de dólares en inversiones, con perspectivas de crecimiento en los próximos años.
Elewaut sostuvo que el país está en condiciones de atraer mayores flujos de inversión extranjera directa, especialmente si logra consolidar un marco macroeconómico previsible. En ese sentido, remarcó la importancia de diversificar las fuentes de ingresos y fortalecer la confianza de los inversores.
El financiamiento para el desarrollo también ocupó un lugar relevante en la agenda. Sergio Lew, de IDB Invest, explicó que la institución cuenta con un capital de 7.000 millones de dólares y proyecta alcanzar niveles de financiamiento superiores a los 20.000 millones anuales en un plazo de cinco años. Según indicó, la Argentina se posicionó en 2025 como el país de mayor exposición dentro de la cartera del organismo.

Lew identificó como prioridades la inversión en infraestructura y energía, junto con el fortalecimiento del crédito a pymes a través del sistema bancario local. También destacó el potencial de agregar valor a la producción energética mediante la transformación del gas en insumos como urea y alimentos, en línea con estrategias de innovación productiva.
El sector de la salud fue otro de los temas abordados durante la cumbre. La gerente general de Roche Argentina, María Pía Orihuela, enfatizó el rol de la inversión sanitaria en la competitividad económica. En particular, destacó la importancia de la propiedad intelectual y la apertura de mercados como factores que pueden impulsar la exportación de productos farmacéuticos.
Orihuela sostuvo que estas condiciones permiten a las empresas locales acceder a mercados exigentes como el estadounidense. “No solo va a beneficiar a las compañías internacionales, sino también a las compañías locales, que van a adquirir como un pasaporte mundial para competir en nombre de la Argentina y su propiedad intelectual va a estar protegida también”, afirmó.
La relación bilateral con Estados Unidos fue uno de los ejes transversales del encuentro. El presidente del Ex-Im Bank, John Jovanovic, y el embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, coincidieron en destacar el momento de oportunidad que atraviesa el país.
Antes del cierre de Caputo, Lamelas advirtió sobre la importancia de actuar con rapidez para captar inversiones. “Para Argentina el momento es ahora, no después de que todos ingresen al mercado, cuando la oportunidad esté tomada por otros”, sostuvo durante su exposición.

El diplomático también valoró las reformas impulsadas por el Gobierno nacional y señaló que los inversores internacionales están pasando “de la curiosidad a la convicción”. En esa línea, remarcó que el capital extranjero observa la dirección de las políticas económicas más que su grado de perfección.
Lamelas insistió en la necesidad de construir relaciones bilaterales basadas en beneficios mutuos. “Si las alianzas benefician a uno solo, no duran, pero si son recíprocamente beneficiosas para ambos lados, como la relación argentino-estadounidense, tienen una sustancia muy fuerte”, afirmó.
En el cierre de su intervención, subrayó que los resultados concretos serán determinantes para consolidar la relación entre ambos países. Según planteó, el comercio y las inversiones serán los factores clave para fortalecer una alianza que permita diversificar las cadenas de suministro y garantizar seguridad energética.
A lo largo de la jornada, los distintos paneles coincidieron en la necesidad de generar condiciones estables y previsibles para atraer capitales. La articulación entre el sector público y privado fue señalada como un elemento central para sostener el crecimiento y aprovechar el contexto internacional.
El consenso general entre empresarios y funcionarios apuntó a posicionar a la Argentina como un proveedor confiable de energía y recursos estratégicos en el escenario global. En un contexto de creciente demanda y reconfiguración geopolítica, el país busca consolidar su rol y capitalizar sus ventajas competitivas, según reconstruyó Infobae.