Por Virginia Fabri
Hay subastas que se recorren con curiosidad y otras que se viven como una experiencia. La tercera edición de LK Subastas se inscribe claramente en esta línea.
Desde el lunes 13 de abril y hasta el jueves 23 de abril, LK Subastas abre las puertas de su galería para presentar una selección de platería criolla, colonial e indígena, textiles sudamericanos y pintura costumbrista que condensa, con precisión, una memoria visual del Río de la Plata. No se trata sólo de piezas: se trata de historia material.
El recorrido comienza con una obra de una rareza notable: uno de los escasos retratos de época de Juan Manuel de Rosas, reproducido en el libro Iconografía de Rosas y de la Federación.

Procedente de la colección de Octavio C. Assunção, Montevideo, la miniatura —realizada en acuarela sobre marfil y fechada en 1833— es tanto un prodigio técnico como un documento histórico. Hay en ese rostro algo más que representación: una presencia que atraviesa el tiempo.
A su lado, el rojo punzó reaparece como signo político. El gorro federal —circa 1850, en paño rojo con bordados en hilo de plata— resume en su materialidad el clima de una época en la que vestir también era tomar posición. Su conservación lo vuelve, además, una pieza excepcional.

En la pintura, la escena se desplaza hacia la vida cotidiana. Allí aparece Juan León Pallière, figura central entre los precursores del arte argentino. Nacido en Río de Janeiro en 1823 y formado en Europa, llegó a Buenos Aires en la década de 1850 y encontró en el territorio americano el núcleo de su obra. Recorrió el país, registró tipos, escenas y costumbres, y construyó una de las primeras iconografías visuales del mundo criollo.

En Interior de pulpería, el trazo en tinta y lápiz captura una escena íntima: figuras reunidas alrededor de la música, gestos suspendidos, una atmósfera contenida.
Pero es en Porteña en el interior del templo —acuarela sobre papel de especial relevancia, procedente de las colecciones de Luis García Lawson y Fernando García Balcarce— donde la escena alcanza otra dimensión: la luz organiza la composición, los textiles construyen volumen y la arquitectura enmarca una escena de notable refinamiento, donde lo social y lo ceremonial se entrelazan con naturalidad.
Adolph Methfessel introduce otra mirada. Artista ligado a la campaña de la Triple Alianza, su obra incorpora el paisaje como registro. Ranchos condensa esa mirada: no sólo describe, sino que fija una forma de habitar. En esa línea, la escena de Epaminondas Chiama —la vendedora ambulante y el niño— recupera una Buenos Aires de escala humana, donde lo cotidiano adquiere espesor visual.
Entre las piezas se destaca un limosnero realizado en plata batida, del siglo XVIII, de líneas sobrias, procedente de la colección del Dr. Eduardo Durnhofer —estudioso y coleccionista— y reproducido en el libro Platería Sudamericana de los siglos XVII–XX. En su frente incorpora una pintura de la Virgen del Rosario sobre cobre: una síntesis notable entre función, devoción y refinamiento técnico.
El curioso conjunto de mate y pebetero de mediados del siglo XIX, realizados en plata por el mismo orfebre y concebidos como una unidad, eleva el ritual: el águila custodia, casi simbólicamente, el acto de compartir.

Entre los plateros, Antonio Moreyra se destaca por su equilibrio formal. Su mate, con el búho como figura central y una ornamentación de impronta neoclásica —reproducido en el libro El Mate. Arte y Tradición, con motivo de la mega-exposición en el Museo Nacional de Arte Decorativo—, revela una economía expresiva precisa. Cada elemento cumple una función sin perder fuerza visual.
Distinta es la impronta de Cándido Silva. En este caso, su mate de calabaza revestido en plata, con aplicaciones de oro y una decoración de carácter barroco, responde a otra lógica: la del objeto concebido como signo de ostentación. En ambos casos, dos mates porteños de mediados del siglo XIX, de calidad técnica indiscutible, pero con un lenguaje ornamental muy distinto, cuya convivencia en el Buenos Aires de entonces resulta especialmente reveladora.
Incluso piezas como los paliteiros evidencian el nivel del conjunto. La presencia de una colección de quince ejemplares con figuras, realizados en Brasil y Portugal hacia mediados del siglo XIX y resueltos con notable riqueza en apoyos y ornamentación, transforma un objeto funcional en una pieza de observación.

En los textiles antiguos, la selección mantiene la misma exigencia. El poncho pehuenche, de campo azul añil y guardas de laboreo, presenta una composición equilibrada. Este tipo de textiles, muy escasos, rara vez aparece en el mercado y corresponde a una prenda de jerarquía dentro de su ámbito tribal.

El poncho de vicuña, bordado con hilo de lomo con motivos de roleos y flores, destaca por su delicadeza. En su época, estas piezas eran verdaderos símbolos de distinción, asociados a un ámbito de lujo excepcional.

Entre la platería indígena destacan un excepcional par de nazarenas araucanas de gran porte, junto a tres pectorales araucanos, de notable rareza, reproducidos a página completa en el libro Mapuche. Arte de los Pueblos del Sur, de la Fundación Nicolás García Uriburu.


La subasta, que comenzará el jueves 23 de abril a las 19 horas, será online y se realizará exclusivamente a través de la plataforma LiveSubastas. Durante la exposición, los interesados podrán registrarse y realizar pre-ofertas de manera anónima, accediendo a una comisión reducida al momento de competir por el lote. La puja en vivo completa una dinámica ágil y confidencial, replicando la experiencia de una subasta en sala, pero desde casa.
Esta metodología está redefiniendo la venta online de arte, ampliando su alcance en un contexto de transformación. Es el formato que hoy predomina en los principales mercados de Europa y Estados Unidos, marcando la tendencia hacia la que avanza el sector. “La adopción de estos sistemas ya no es una opción sino una evolución natural: el mercado exige transparencia y un ámbito acorde para la venta online de arte, respaldado por una infraestructura tecnológica sólida. Es un proceso que acompaño desde el inicio, y me alegra ver cómo otras casas de subasta de prestigio y trayectoria también se suman”, señala Lauro Kagel.

La apertura de la exposición estará acompañada por una selección de vinos y espumantes de la bodega Château d’Ancon, que se suma a la experiencia con la misma atención al detalle que define el conjunto.
Una selección que confirma el nivel de la propuesta y consolida una nueva forma de acercarse al arte, donde cada objeto vuelve a encontrar su historia.
EXPOSICIÓN
Lunes 13 de abril al jueves 23 de abril
Todos los días de 10:00 a 13:00 hs y de 14:00 a 20:00 hs
SUBASTA
Jueves 23 de abril, 19 hs