A una semana de la apertura de la pesca de calamar al norte del paralelo 44° Sur, la flota potera registra capturas irregulares y rendimientos por debajo de lo esperado, lo que obligó a numerosos buques a replegarse nuevamente hacia zonas del sur en busca de mejores resultados. La habilitación, dispuesta el lunes 6 de abril tras una prospección favorable, había generado expectativas en el sector, pero los primeros datos operativos evidencian un escenario de incertidumbre que podría impactar en el desarrollo de la campaña 2026.
Según consignó la periodista Antonella en su cobertura especializada, el desempeño inicial en la zona norte no logró consolidarse en los días posteriores a la apertura. Si bien durante la primera noche algunos barcos reportaron capturas cercanas a las 30 toneladas, con presencia de ejemplares de tallas S, M y L, ese nivel de actividad no se sostuvo.
A partir de la segunda jornada, los rendimientos comenzaron a caer de manera sostenida, con registros bajos e incluso capturas nulas en varios casos, pese a condiciones climáticas favorables. Este comportamiento generó un cambio en la estrategia de la flota, que se dispersó en un amplio rango entre los 41° y 43° de latitud sur, sin lograr identificar concentraciones estables del recurso.
Uno de los factores que explican la falta de consolidación en la zona norte es la escasa densidad de calamar comercializable. Si bien las tallas observadas se mantuvieron dentro de parámetros aceptables, con predominio de ejemplares pequeños (S) y menor presencia de tamaños M y L, la oferta resultó insuficiente para sostener niveles productivos adecuados.




Esta situación impactó directamente en los volúmenes de captura, con registros que en muchos buques no superaron las 10 toneladas diarias. En algunos casos, los valores fueron incluso inferiores. “Mal; casi no hay calamar disponible. Cinco, seis toneladas… diez como mucho”, señaló un capitán a la periodista Antonella durante la sexta marea, reflejando el panorama operativo en la zona.
El predominio de ejemplares juveniles también influyó en las decisiones de la flota, ya que la captura de individuos por debajo del umbral comercial no solo reduce la rentabilidad, sino que puede comprometer la sostenibilidad del recurso.
Ante la falta de resultados sostenidos, una parte significativa de la flota potera optó por regresar al sur, reubicándose en áreas cercanas a los 44°10’ Sur, en inmediaciones de la milla 200. Este movimiento responde tanto a la búsqueda de mejores condiciones de pesca como a criterios de manejo responsable del recurso.
La decisión de los capitanes de abandonar la zona norte, aun cuando se encontraba habilitada, fue interpretada dentro del sector como una señal de prudencia operativa y respeto por la dinámica biológica del calamar.
En paralelo, otro grupo de buques continuó operando en aguas cercanas a las Islas Malvinas, a la altura de Punta Quilla, donde históricamente se han registrado mejores concentraciones del recurso en determinados momentos de la temporada.
Este reordenamiento geográfico de la flota replicó patrones observados en etapas anteriores de la campaña, en las que la distribución del calamar obligó a ajustes constantes en las áreas de operación.
La pesquería del Illex argentinus se caracteriza por su alta variabilidad espacial y temporal. La distribución del recurso puede cambiar rápidamente en función de factores ambientales, biológicos y oceanográficos, lo que exige un monitoreo constante y decisiones operativas ágiles.
En este contexto, la falta de consolidación de la pesca al norte del 44° Sur introduce un nuevo factor de incertidumbre en una campaña que, hasta el momento, había mostrado un desempeño general positivo en comparación con años anteriores.
La apertura de nuevas áreas había sido planteada como una alternativa para sostener el ritmo de capturas ante la caída de rendimientos en el sur. Sin embargo, los resultados preliminares sugieren que el recurso no presenta, por ahora, la densidad necesaria para sostener una explotación intensiva en esa zona.
De cara a las próximas semanas, la evolución de las capturas será determinante para evaluar si la situación actual responde a una fase transitoria dentro del ciclo biológico del calamar o si, por el contrario, anticipa un escenario más restrictivo para el tramo final de la campaña.
El comportamiento de la flota, que ajusta sus posiciones en función de los resultados diarios, continuará siendo un indicador clave sobre la disponibilidad del recurso. Al mismo tiempo, los datos que surjan del seguimiento científico y de los reportes operativos permitirán definir eventuales ajustes en la gestión de la pesquería.
En un sector donde la sustentabilidad y la rentabilidad dependen de decisiones precisas y oportunas, la falta de consolidación en la zona norte refuerza la necesidad de mantener un enfoque flexible y basado en evidencia.
Por ahora, el regreso de los buques al sur y la persistencia de capturas bajas configuran un escenario que mantiene en alerta a la actividad, a la espera de señales más claras sobre la evolución del recurso en las próximas semanas.