El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) convocó el 14 de abril de 2026 a representantes del sector privado del comercio exterior para avanzar en una mejor integración operativa en los puertos vinculados a la exportación de granos en Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos, en el marco de la inminente campaña de cosecha gruesa. El encuentro, realizado en la sede central del organismo, resulta relevante porque apunta a optimizar controles, reducir tiempos logísticos y fortalecer la eficiencia del sistema exportador argentino.
La reunión, impulsada por el SENASA, reunió a entidades vinculadas al comercio exterior y operadores de granos —incluyendo cereales y oleaginosas— con el objetivo de mejorar el sistema de control de aptitud de carga, los procedimientos de supervisión y las acciones oficiales sobre buques. Según se informó oficialmente, la iniciativa busca consolidar un esquema de trabajo coordinado que permita sostener estándares sanitarios sin afectar la dinámica operativa de los puertos.
Durante el encuentro se abordaron aspectos técnicos y operativos vinculados a la operatoria portuaria. Entre los principales ejes se destacaron la atención de buques, el funcionamiento del Sistema de Gestión de Bodegas (SIG Bodegas), el Programa de Residuos Regulados (PRR) y las normativas aplicables a las terminales portuarias.
Desde el organismo señalaron que, sin descuidar la rigurosidad técnica necesaria para garantizar la sanidad e inocuidad de las exportaciones, el objetivo es identificar puntos críticos que generan demoras y avanzar en su corrección. En este sentido, se busca lograr una logística más ágil y previsible, clave en períodos de alta demanda como la cosecha gruesa.
Los datos oficiales presentados durante la reunión dan cuenta del volumen de actividad: en el primer trimestre de 2026, el SIG Bodegas registró el ingreso de 630 buques en 18 puertos y 41 terminales, mientras que se realizaron 912 inspecciones a cargo de entidades certificadoras. Este nivel de operaciones pone en evidencia la necesidad de optimizar procesos para evitar cuellos de botella en la cadena exportadora.

Uno de los puntos centrales del encuentro fue la revisión de la matriz de riesgo utilizada por el SENASA para definir los niveles de supervisión sobre los buques. Según se informó, se avanzará en su mejora con el objetivo de hacer más eficientes los controles, priorizando criterios sanitarios pero con un enfoque más dinámico.
Además, se acordó abordar de manera integral las inspecciones, considerando de forma transversal distintos programas oficiales que intervienen en la operatoria. Entre ellos se encuentran el aviso de llegada de buques, la verificación de aptitud de bodegas, el control de residuos regulados y la prevención de plagas como Lymantria, un aspecto relevante en el comercio internacional de granos.
En paralelo, se discutieron ajustes normativos y operativos, como la incorporación de una vigencia de cinco días para los certificados, lo que permitiría reducir redundancias en los controles. También se plantearon mejoras en el SIG Bodegas, particularmente en la especificación de las características de las bodegas inspeccionadas, y la necesidad de simplificar regulaciones vinculadas a la Resolución 215/2024 de Terminales de Carga.
Otro de los ejes abordados fue el fortalecimiento de la gestión de la información y los datos estadísticos, considerados herramientas clave para la toma de decisiones y la planificación operativa en los puertos.
El encuentro contó con la participación de actores representativos de la cadena logística y exportadora. Entre ellos, la Red Marítima Anticorrupción, que nuclea a más de 230 empresas del transporte marítimo a nivel global; la Cámara de Exportadores de Cereales y Oleaginosas; el Centro de Navegación Argentina, que agrupa a las agencias marítimas del país; entidades certificadoras de bodegas; la empresa COFCO International Argentina y el Consorcio de Puertos Privados de Argentina.
Por parte del SENASA, participaron autoridades y equipos técnicos de distintas áreas, incluyendo la Dirección Nacional de Operaciones, la coordinación de Fronteras y Barreras Sanitarias, y representantes de las direcciones de Inocuidad y Protección Vegetal, junto a referentes regionales de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires.
La diversidad de participantes refleja la complejidad del sistema portuario y la necesidad de articular esfuerzos entre el sector público y privado para garantizar un funcionamiento eficiente.
La convocatoria se enmarca en la preparación para la campaña de cosecha gruesa, uno de los períodos de mayor movimiento en los puertos argentinos. En este contexto, la coordinación entre organismos de control y operadores privados resulta determinante para evitar demoras que puedan impactar en la competitividad del país.
El comercio exterior de granos representa uno de los principales motores de generación de divisas para Argentina, por lo que cualquier mejora en la eficiencia logística tiene un impacto directo en la economía.
Con este tipo de iniciativas, el SENASA busca consolidar un esquema de trabajo basado en la mejora continua, la simplificación de procesos y el uso estratégico de la información, sin resignar los estándares sanitarios que exige el mercado internacional.
El desafío hacia adelante será traducir estos acuerdos en medidas concretas que permitan sostener un flujo operativo eficiente en los puertos, en un contexto de creciente demanda y exigencias regulatorias.