La flota potera argentina comenzó a replegarse en abril de 2026 de la zona habilitada al norte del paralelo 44° Sur ante la falta de calamar de tallas comerciales, con bajos niveles de captura y señales débiles del recurso. La situación, reportada por el sector pesquero y analizada en la Comisión de Seguimiento del calamar, resulta relevante porque obliga a redefinir la estrategia operativa en plena campaña y podría derivar en medidas de manejo por parte de las autoridades.
De acuerdo con información publicada por el medio especializado PESCARE, a pocos días de habilitarse la pesca en esa área, los resultados estuvieron por debajo de lo esperado. Los reportes de los propios buques coinciden en que la presencia del recurso es escasa, lo que impacta directamente en la rentabilidad de la actividad.
“Hace tres días que hacemos solo pocas bandejas”, señalaron desde uno de los poteros que continúa operando en la zona, en declaraciones recogidas por PESCARE.
Frente a este escenario, parte de la flota inició el repliegue. Algunos buques pusieron rumbo a Mar del Plata, mientras que otros se dirigieron hacia Puerto Deseado. En varios casos, las empresas optaron por abandonar la zona tras jornadas consecutivas con capturas mínimas.
La falta de resultados también llevó a algunos armadores a evaluar una pausa en la actividad, incluso con el desembarco de tripulaciones hasta nuevo aviso, a la espera de mejores condiciones para retomar las operaciones.
El problema no radica únicamente en el volumen de capturas, sino en la dificultad para localizar concentraciones del recurso. Según indicaron capitanes consultados, los equipos de detección no registran señales claras de cardúmenes.
“Es como que acá al norte no hubiera calamar o el que hay realmente es juvenil. No encontramos ni una marca en la sonda, aunque sea para probar”, describieron a PESCARE.
Este cuadro operativo obliga a las embarcaciones a destinar más tiempo a la exploración que a la pesca efectiva, lo que incrementa costos y reduce la eficiencia de la campaña.
El desempeño en el norte contrasta con el balance general de la temporada 2026, que hasta el momento muestra resultados muy positivos en términos de capturas totales. Según datos de desembarques, al 15 de abril se acumulan 174.296,6 toneladas, con un fuerte aporte en los primeros meses del año.
En enero se registraron 49.015,9 toneladas, en febrero 72.439,5 y en marzo 48.156,5, cifras que permiten proyectar una campaña cercana a los niveles récord.
De hecho, en poco más de tres meses, la flota alcanzó un volumen cercano al total de toda la temporada 2025, que había cerrado en 203.956 toneladas, el mejor registro de los últimos 17 años.
Sin embargo, la dinámica del recurso muestra diferencias marcadas según la zona. Mientras que al sur del paralelo 44°S las capturas superaron ampliamente las del año anterior, en el norte la disponibilidad es significativamente menor.
Esta disparidad responde a factores biológicos propios de la especie y a la distribución de los distintos stocks, lo que genera escenarios contrastantes dentro de una misma campaña.
La situación fue abordada en la última reunión de la Comisión de Seguimiento del calamar, donde se analizaron los datos disponibles y se plantearon posibles escenarios de manejo.
Uno de los puntos que genera preocupación es la presencia de ejemplares juveniles en la zona norte, lo que motivó planteos para revisar el esquema de explotación y evitar impactos sobre el recurso.
En este contexto, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) informó que en los próximos días estarán disponibles los resultados de la campaña del buque de investigación BIP Víctor Angelescu, a partir de los cuales se emitirá una recomendación técnica clave.
Entre las opciones en análisis se encuentran la implementación de una pausa temporal en la actividad o incluso el cierre anticipado de la temporada para el calamar Illex 2026. Según trascendió, la alternativa de una veda transitoria tendría mayores probabilidades en esta instancia.
A la par de la situación local, también se detectaron movimientos en la flota extranjera que opera fuera de la milla 200. Algunos buques iniciaron su retiro hacia aguas cercanas a las Islas Galápagos, lo que para el sector es una señal de que la temporada en el área FAO 41 podría estar llegando a su fin.
Este comportamiento refuerza la percepción de que el recurso ya no presenta la misma disponibilidad que en las etapas iniciales de la campaña, al menos en determinadas zonas.
Más allá de los buenos números acumulados, el escenario actual plantea un desafío para el sector pesquero: adaptarse a la dinámica del recurso en tiempo real. La falta de calamar en el norte obliga a reconfigurar estrategias, redistribuir la flota y evaluar decisiones operativas en función de información que evoluciona día a día.
Con el grueso de las capturas ya realizado y sin señales claras en la zona recientemente habilitada, el foco se concentra ahora en los próximos informes técnicos del INIDEP y en las decisiones que puedan surgir a partir de esos datos.
Por el momento, la campaña continúa activa y con volúmenes destacados, pero con una flota que enfrenta un escenario de incertidumbre operativa, donde la exploración gana terreno frente a la captura efectiva.