Compañía Mega, la principal firma de midstream de gas en Argentina, puso en marcha este mes una ambiciosa estrategia de expansión en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca y la Cuenca Neuquina para absorber el crecimiento productivo de Vaca Muerta. A través de una inversión proyectada de US$ 650 millones hacia 2028, la empresa busca transformar el gas rico proveniente del shale en productos de alto valor agregado, como el GLP (propano y butano) y la gasolina natural, consolidándose como un eslabón crítico para evitar cuellos de botella en la evacuación de hidrocarburos no convencionales.
La hoja de ruta financiera de la firma ya muestra avances concretos. Del total del capital destinado al plan quinquenal, US$ 360 millones fueron presentados recientemente para su aprobación bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). El objetivo técnico es claro: ampliar la capacidad de separación, transporte y fraccionamiento de líquidos del gas natural (NGLs) para acompañar el ritmo de extracción de las operadoras en el sur del país.

En el centro de esta transformación se encuentra la planta de fraccionamiento en Bahía Blanca, donde Mega finalizó la instalación de un nuevo tren de fraccionamiento tras un desembolso inicial de US$ 250 millones. Esta obra garantiza un aumento inmediato del 20% en la producción de líquidos, aunque las proyecciones técnicas indican que la capacidad de procesamiento podría escalar hasta un 50% adicional una vez que se completen las obras de transporte complementarias.
El nuevo módulo operativo añade una capacidad de procesamiento de 2.500 toneladas diarias. Según los registros de la compañía, esto eleva el potencial del sistema a un techo de entre 7.000 y 7.200 toneladas por día en su fase final. Este incremento es vital si se considera que Mega procesa actualmente cerca del 40% del gas que se extrae de la Cuenca Neuquina, operando como el único actor con un sistema integrado que une el yacimiento con el puerto.
La logística de la empresa se apoya en un trípode de infraestructura que atraviesa cuatro provincias: la planta de separación en Loma La Lata (Neuquén), un poliducto de 600 kilómetros y la mencionada planta de fraccionamiento y terminal marítima en la provincia de Buenos Aires. El plan de inversión 2023-2028 contempla, además, la construcción de nuevas estaciones de rebombeo en Río Negro y La Pampa, lo que permitirá optimizar el flujo del ducto y aumentar la eficiencia operativa de todo el complejo.

Desde una perspectiva comercial, la expansión de Mega tiene un fuerte sesgo exportador. Se estima que el 80% del volumen incremental de producción tendrá como destino el mercado externo, mientras que el 20% restante reforzará el abastecimiento interno, especialmente de etano, insumo básico para la industria petroquímica local. En términos de divisas, el impacto económico proyectado es significativo: se prevén hasta US$ 200 millones adicionales anuales por ventas al extranjero.
"El crecimiento del shale obligó a reconfigurar instalaciones originalmente diseñadas hace 25 años", señalaron desde la compañía, destacando que la composición química del gas de Vaca Muerta es sustancialmente distinta —más rica en líquidos asociados— que la del gas convencional que predominaba cuando la planta inició sus operaciones a finales de la década de los 90.
La estructura societaria de Mega, compuesta por YPF (38%), Petrobras (34%) y Dow (28%), refleja la integración estratégica entre la producción de energía y la industria petroquímica. Al actuar como un "habilitador", la empresa no solo genera rentabilidad propia, sino que permite que las operadoras puedan monetizar los subproductos que, de otra forma, representarían una limitación logística para la producción de gas seco.
Con el salto previsto del 27% en la producción total, lo que representa unas 500.000 toneladas anuales adicionales de NGLs, el puerto de Bahía Blanca se ratifica como el gran hub exportador del shale argentino. Según consignó El Economista, la capacidad de Mega para separar el propano, butano y la gasolina natural no solo brinda estabilidad al sistema energético nacional, sino que posiciona al país como un proveedor confiable de combustibles líquidos en el mercado internacional.