La diferencia de precios entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor volvió a mostrar fuertes distorsiones en marzo. Según el último informe del Indicador de Precios en Origen y Destino (IPOD),publicado por CAME ,los alimentos multiplicaron en promedio 3,67 veces su valor desde el campo hasta la góndola, una relación que expone las tensiones en la cadena de comercialización y el impacto de los costos logísticos, impositivos y comerciales sobre el precio final de los alimentos en la Argentina.
El relevamiento, elaborado sobre una canasta de 24 productos agropecuarios, indicó que por cada $1 recibido por el productor, el consumidor pagó $3,67 en comercios y supermercados. A pesar de la elevada diferencia, la brecha mostró una reducción interanual del 8,3%.
Además, la participación del productor dentro del precio final se ubicó en 26,1%, apenas 0,7 puntos porcentuales por encima del mes anterior.
Los datos reflejan la persistencia de desequilibrios entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria, especialmente en productos frescos, donde la volatilidad climática y los problemas de oferta suelen generar fuertes movimientos de precios.
Dentro de la canasta analizada, la mandarina registró la mayor brecha entre origen y destino. El consumidor pagó 16,6 veces más que el valor recibido por el productor.
Detrás se ubicaron el brócoli, con una diferencia de 9,4 veces, y el limón, que multiplicó su precio por 8,3 desde el campo hasta la góndola.
En el otro extremo, los productos con menor distancia de precios fueron la frutilla, con una brecha de 1,3 veces, la acelga con 2,1 y los huevos con 2,3 veces.
El comportamiento desigual entre productos refleja diferencias vinculadas a estacionalidad, disponibilidad, perecibilidad y costos asociados al transporte y comercialización.
El informe también mostró incrementos importantes en los precios percibidos por los productores durante marzo.
El Índice de Precios en Origen, que mide la evolución de la canasta IPOD, registró un crecimiento interanual del 26%, mientras que en los últimos doce meses acumuló una suba del 18,3%.
Entre los aumentos más relevantes apareció la acelga, cuyo precio en origen subió 90,2% respecto del mismo período anterior.
Según el informe, las bajas temperaturas afectaron la producción y provocaron pérdidas en cosechas, reduciendo la oferta disponible.
También se destacaron las subas de la cebolla (+76,7%), la calabaza (+60%) y la manzana roja (+50%).
En muchos casos, los incrementos estuvieron vinculados a problemas climáticos y menores volúmenes de producción, factores que impactaron directamente sobre la disponibilidad de mercadería.
La diferencia entre los precios de origen y destino suele explicarse por una combinación de factores que incluyen costos de transporte, almacenamiento, logística, impuestos, intermediación y comercialización minorista.
En productos frescos y perecederos, además, la estructura comercial incorpora gastos vinculados a conservación, distribución y pérdidas de mercadería.
El IPOD se transformó en uno de los indicadores más observados para analizar cómo se distribuye el valor dentro de la cadena alimentaria argentina y cuál es la participación real del productor en el precio final que afronta el consumidor.
En un contexto de inflación todavía elevada y consumo retraído, la evolución de la brecha entre campo y góndola aparece como una variable clave tanto para productores como para familias y comercios.
Mientras algunos productos muestran una mayor participación del productor en el precio final, otros continúan evidenciando fuertes distorsiones que mantienen abierto el debate sobre competitividad, transparencia comercial y costos de intermediación.