La campaña agrícola 2025/26 tendrá un fuerte impacto en los costos del sector agropecuario argentino debido al aumento del precio del gasoil. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) citado por el medio especializado Bichos de Campo, los productores deberán desembolsar unos US$ 3.758 millones para abastecer de combustible las tareas de producción y transporte de granos, un salto de US$ 1.200 millones respecto del ciclo anterior. La suba responde principalmente al incremento del precio internacional del petróleo, influenciado por el conflicto en Medio Oriente, y a la liberalización de los valores internos de los combustibles.
El estudio fue elaborado por los analistas de la BCR Franco Ramseyer, Emilce Terré y Julio Calzada, quienes proyectaron que la cadena granaria consumirá 2.533 millones de litros de gasoil durante la campaña 2025/26, el mayor volumen registrado desde que la entidad realiza este tipo de relevamientos. La cifra acompaña una campaña récord estimada en 163 millones de toneladas de producción agrícola y una superficie sembrada cercana a 42,3 millones de hectáreas.
Sin embargo, el principal problema no está en el incremento del consumo sino en el precio del combustible. Mientras que en campañas anteriores el litro de gasoil se ubicaba en torno a US$ 1,10 o US$ 1,20, para este ciclo el promedio proyectado alcanza los US$ 1,50, con picos superiores para algunas etapas logísticas. El informe calcula un valor promedio de US$ 1,36 por litro para las labores productivas y de US$ 1,57 para el transporte de granos.
La combinación entre cosecha récord y combustible más caro elevó significativamente la estructura de costos del agro. El salto interanual del 46% en la factura energética ocurre pese a que el volumen consumido crecería apenas un 18% respecto de la campaña pasada.
Desde la BCR explicaron que el transporte continúa siendo el principal componente de consumo de gasoil dentro de la cadena agrícola. De los 2.533 millones de litros previstos, alrededor de 1.476 millones corresponderán al traslado de granos y unos 1.057 millones serán utilizados directamente en las tareas productivas, como siembra, pulverización y cosecha.
La logística terrestre mantiene un rol dominante en el esquema comercial argentino. Del total de la cosecha proyectada, unas 150 millones de toneladas deberán movilizarse hacia puertos, industrias y centros de acopio. Según el informe, aproximadamente 138 millones de toneladas serán transportadas por camión y apenas 12 millones por ferrocarril.
Los analistas calcularon el consumo tomando como referencia una distancia promedio de 30 kilómetros para el traslado corto desde el campo a los acopios y de 350 kilómetros para el transporte hacia terminales portuarias o plantas industriales. Con un consumo estimado de 0,40 litros por kilómetro para los camiones, el transporte agrícola demandará cerca de 1.487 millones de litros de gasoil durante el ciclo.
En términos relativos, los camiones explicarán el 97,5% del combustible utilizado en logística, mientras que el sistema ferroviario representará apenas el 2,5% restante, reflejando la fuerte dependencia del agro argentino respecto del transporte carretero.
El informe también permite observar cómo evolucionó el costo energético del agro durante los últimos años. En la campaña 2018/19, antes de la pandemia, el sector consumió 2.155 millones de litros y destinó unos US$ 2.135 millones al combustible, con precios por debajo de un dólar por litro.
Posteriormente, durante la campaña 2022/23, afectada por una fuerte sequía, el consumo cayó a 1.651 millones de litros y el gasto totalizó US$ 1.734 millones. A partir de entonces, el precio del gasoil comenzó a subir de manera sostenida.
En el ciclo 2023/24, con un valor promedio de US$ 1,15 por litro, la factura agrícola alcanzó los US$ 2.512 millones, mientras que en 2024/25 el gasto trepó a US$ 2.562 millones, con un precio promedio cercano a US$ 1,20.
Ahora, el nuevo escenario internacional modificó todas las proyecciones. Incluso, los mismos técnicos de la BCR habían estimado en septiembre pasado un gasto bastante menor para la campaña actual, calculando un valor promedio de US$ 1,10 por litro. En ese momento, el costo total proyectado rondaba los US$ 2.579 millones, más de mil millones de dólares por debajo de las cifras actuales.
El conflicto geopolítico en Medio Oriente aparece como uno de los factores centrales detrás de la escalada del petróleo. La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán impactó sobre las cotizaciones internacionales y generó un efecto inmediato en los mercados energéticos. En Argentina, además, la desregulación gradual de los precios internos aceleró el traslado de esas subas al surtidor.
Para el sector agropecuario, el encarecimiento del combustible se suma a otros factores que afectan la competitividad, como el aumento de los costos logísticos, la presión impositiva y la volatilidad internacional. A pesar de que la campaña agrícola promete altos niveles de producción, el mayor gasto operativo reduce márgenes y genera preocupación entre productores y contratistas.
Analistas del mercado señalan que el impacto del gasoil no solo afecta la rentabilidad primaria, sino también toda la cadena vinculada al transporte, la comercialización y la exportación de granos. En un país donde gran parte de la producción se moviliza por carretera, el costo energético se transforma en una variable determinante para la competitividad exportadora.
La evolución futura dependerá en gran medida de la estabilidad del mercado petrolero internacional y del comportamiento de los precios locales. Mientras tanto, el agro argentino se prepara para enfrentar una de las campañas más costosas de los últimos años en materia energética, aun en un contexto de producción récord.