La campaña de forrajes conservados mostró una recuperación marcada en volumen y calidad de las reservas destinadas a la producción lechera, con el silaje de maíz como principal protagonista de la temporada. Así quedó reflejado durante una nueva edición del Campeonato de Forrajes Conservados realizado en el marco de Todo Láctea, donde especialistas y productores analizaron el impacto de las mejores condiciones climáticas sobre las reservas utilizadas en tambos y sistemas ganaderos.,segun infromo TodoAgro
Durante el encuentro,el veterinario Leandro Mohamed sostuvo que las lluvias registradas durante la campaña permitieron recuperar niveles de producción forrajera que habían sido afectados por años de sequía y problemas sanitarios.
“Se logró un buen volumen de silos este año, acompañado por la lluvia, y eso le devolvió la sonrisa a los productores, porque hay más volumen y eso es clave. Es llenarle la panza a las vacas, que es fundamental”, explicó Mohamed durante su exposición en la muestra lechera.
El especialista remarcó que la mejora en la disponibilidad de reservas representa un alivio para los productores tamberos, especialmente después de varias campañas marcadas por dificultades climáticas y pérdidas productivas. Sin embargo, advirtió que todavía existen desafíos pendientes vinculados a la calidad nutricional de los silajes.
Según explicó, parámetros como la materia seca, la fermentación, el contenido de almidón, proteína y fibra digestible continúan siendo aspectos determinantes para mejorar la eficiencia productiva en los tambos. En ese sentido, señaló que aún queda margen para elevar los estándares de calidad de los forrajes destinados a vacas lecheras.
“Si mejoramos eso, podemos subir varios litros por vaca sin necesidad de invertir en concentrados ni balanceados. Simplemente mejorar la calidad mejora la producción y la salud”, afirmó.
El análisis realizado durante Todo Láctea dejó en evidencia que la recuperación climática permitió mejorar especialmente el desempeño del maíz para silaje, considerado la base de las reservas forrajeras en buena parte de los sistemas lecheros argentinos.
Mohamed indicó que la campaña actual mostró una mejora significativa respecto del año pasado, principalmente en los niveles de almidón, uno de los componentes más valorados para la alimentación animal.
“La lluvia nos permitió cosechar maíz, que es la base del silaje en Argentina. Claramente se vio una mejora respecto al año pasado en cantidad de almidón, que es fundamental”, sostuvo.
El especialista recordó además que el sector venía atravesando años complejos debido al impacto de la sequía y a problemas sanitarios que afectaron los cultivos de maíz, particularmente la expansión de la chicharrita, una plaga que provocó importantes daños productivos entre 2021 y 2023.
“Veníamos de una catástrofe que comenzó en 2021 y se extendió hasta 2023, cuando la chicharrita complicó todo. Este año el almidón vuelve a consolidarse como protagonista”, explicó.
En los sistemas lecheros, la disponibilidad de reservas de calidad tiene impacto directo sobre los costos de alimentación y sobre los niveles de producción de leche. Un silaje con mejores características nutricionales permite reducir el uso de suplementos externos y mejorar la eficiencia alimenticia de los rodeos.
Por eso, durante la jornada también se hizo foco en la necesidad de fortalecer la planificación dentro de los establecimientos productivos. Mohamed remarcó que la confección de un silo eficiente requiere coordinación entre distintos actores del sistema productivo.
“El tambo es una actividad compleja. El dueño debe coordinar al ingeniero que siembra, al nutricionista que define lo que necesita y al picador. Parece simple, pero lo primero que tenemos que hacer es planificar y plantearnos objetivos claros”, sostuvo.
La elaboración de reservas forrajeras se convirtió en uno de los principales pilares de los sistemas intensivos de producción lechera y ganadera en la Argentina. En regiones donde las variaciones climáticas afectan la disponibilidad de pasturas, los silajes permiten garantizar estabilidad alimenticia durante distintas etapas del año.
Además del análisis técnico, el Campeonato de Forrajes Conservados volvió a consolidarse como uno de los eventos destacados dentro de Todo Láctea, la principal exposición orientada al sector lechero nacional. El certamen busca promover mejoras en la calidad de las reservas y reconocer a productores que logran altos estándares en distintas categorías de silajes y henos.
Mohamed recordó que la iniciativa comenzó hace cinco años y destacó la continuidad del proyecto dentro de la exposición. “Este es el quinto año que lo hacemos. Empezamos allá en Villa María con la invitación de José Iachetta; y todos los años para nosotros es un enorme placer y orgullo organizarla”, señaló.
Durante la competencia se evaluaron diferentes categorías vinculadas a reservas forrajeras utilizadas en sistemas ganaderos y tamberos. Los análisis incluyeron calidad nutricional, fermentación, digestibilidad y parámetros técnicos de conservación.
Entre los ganadores de esta edición se destacaron Daniel y Juan Carlos Bovo en la categoría mejor silaje de soja; la familia Scolari de San Luis en silaje de sorgo; La Carmen – Progressive Dairy Solutions en verdeos de invierno; y Carlos Negro, de la Cooperativa Guillermo Lehmann, en silaje de alfalfa.
En tanto, el premio al mejor heno de alfalfa fue para NAFOSA S.A. – De Rege, de General Conesa, provincia de Buenos Aires. La categoría de mejor silaje de maíz quedó en manos de Mitikile S.A. y la familia Llorente, de Arenaza, Buenos Aires.
La mejora registrada durante esta campaña abre expectativas positivas para el sector lechero y ganadero, especialmente luego de varios años afectados por eventos climáticos extremos y dificultades sanitarias. En ese escenario, la recuperación de las reservas forrajeras aparece como un factor clave para mejorar la productividad y reducir costos dentro de los sistemas intensivos.
Especialistas del sector consideran que el desafío hacia adelante será consolidar no sólo el volumen de reservas, sino también avanzar sobre indicadores de calidad forrajera y eficiencia en la confección de silajes. La incorporación de tecnología, planificación y monitoreo técnico aparece como una de las herramientas centrales para sostener esa mejora.
Con mejores condiciones climáticas y un escenario productivo más favorable, el silaje de maíz volvió a posicionarse como uno de los pilares de la alimentación animal en la Argentina y como una herramienta estratégica para la competitividad de la producción lechera.