La ganadería argentina atraviesa un escenario de precios históricamente elevados, pero detrás de ese fenómeno no aparece una expansión productiva sino una realidad mucho más estructural: la escasez de oferta. Ese fue uno de los principales diagnósticos que surgieron durante la primera edición de 2026 del ciclo Coyuntura y Agro, organizado esta semana en Córdoba, donde especialistas, funcionarios y referentes del sector analizaron el presente y las perspectivas de la actividad bovina, porcina y forrajera.
El encuentro se desarrolló en el auditorio de La Voz y reunió a representantes del ecosistema agroindustrial con el objetivo de debatir sobre el futuro productivo en un contexto atravesado por variables económicas, climáticas y políticas que generan interrogantes para el sector.
Uno de los expositores centrales fue Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero y analista especializado en mercados cárnicos, quien sostuvo que la firmeza actual de los valores de la hacienda encuentra una explicación concreta: hay menos animales disponibles.

Según explicó, la Argentina se encuentra hoy con uno de los niveles de stock bovino más bajos de los últimos años y esa situación actúa como sostén de los precios tanto en el mercado de la hacienda como en el consumo interno.
“El contexto actual tiene fundamentos que explican los valores que estamos observando”, señaló el especialista durante su presentación, donde remarcó que el fenómeno responde más a una cuestión de oferta limitada que a un boom expansivo de la producción.
Para Iriarte, el escenario muestra además dos factores que podrían alterar el equilibrio actual: la incertidumbre política y la aparición de eventos climáticos extremos.
Sobre el plano político, advirtió que todavía persisten dudas en buena parte del sector respecto de la estabilidad y continuidad del rumbo económico nacional. Incluso, pese a que las elecciones presidenciales de 2027 todavía aparecen lejanas, algunos actores productivos comienzan a observar con atención las perspectivas futuras y el impacto que puedan tener sobre decisiones de inversión.
En paralelo, el factor climático también aparece bajo observación. El analista alertó sobre la posibilidad de un “Súper El Niño” hacia la segunda mitad de 2026, un evento que, según proyecciones meteorológicas mencionadas durante el encuentro, podría generar efectos significativos a escala global y alterar condiciones productivas.

Otro de los ejes abordados fue la transformación del mercado interno de carne vacuna.
Iriarte expuso un dato que refleja cambios importantes en la capacidad de compra de los argentinos: mientras en 2013 un salario promedio permitía adquirir 184 kilos de carne vacuna, en febrero pasado esa cifra se redujo a 99 kilos.
La caída evidencia un deterioro del poder adquisitivo y una modificación en los patrones de consumo.
Aun así, el consumo argentino continúa siendo uno de los más elevados del mundo. Actualmente ronda los 43 kilos por habitante por año, aunque con una tendencia descendente sostenida.
El especialista también explicó que, mientras la producción vacuna avanzó apenas un 11% en los últimos 25 años, otras cadenas mostraron un crecimiento mucho más acelerado. La producción aviar aumentó 166% y la porcina registró un incremento de 281%.
La menor expansión de la actividad bovina genera interrogantes sobre las posibilidades futuras de crecimiento y pone el foco sobre la necesidad de ganar eficiencia.
En materia de faena, señaló que durante 2026 se registra una caída cercana al 10% respecto del año anterior, un dato interpretado por algunos analistas como una señal de que podría estar concluyendo el ciclo de liquidación ganadera.

El mercado internacional también ocupó un lugar destacado durante la jornada.
Iriarte remarcó el crecimiento de varios destinos asiáticos emergentes como Malasia, Filipinas, Vietnam, Indonesia y Tailandia, mercados que en conjunto reúnen alrededor de 600 millones de habitantes e importan aproximadamente 1,2 millones de toneladas de carne al año.
Para la producción argentina representan una alternativa de relevancia frente a destinos tradicionales.
También se destacó el posible impacto del acuerdo Mercosur-Unión Europea, especialmente por las modificaciones vinculadas a la Cuota Hilton, una herramienta clave para la exportación de cortes premium.
En ese marco, el analista planteó que la implementación efectiva del acuerdo podría ampliar oportunidades comerciales y mejorar condiciones de acceso.
Además, explicó que el escenario internacional sigue impulsado por una demanda sostenida que mantiene valores elevados. Durante abril, el precio FOB internacional de la carne vacuna mostró una mejora interanual del 23%.
Actualmente, las exportaciones argentinas continúan apoyándose principalmente en mercados como China, Estados Unidos, Europa e Israel.
La actividad porcina también tuvo un espacio destacado durante el encuentro.
Mario Aguilar Benítez, vicepresidente de la Bolsa de Cereales de Córdoba y productor agropecuario, aseguró que la provincia se consolida como líder nacional en el sector.
Según los datos presentados, Córdoba cuenta con 122.599 cerdas madres en producción y registra una faena anual cercana a 2,4 millones de cabezas.
Durante los últimos años la cadena experimentó un crecimiento sostenido gracias a mejoras tecnológicas, mayor eficiencia y una demanda en expansión.
La carne de cerdo continúa ganando participación en la dieta local y ya alcanza cerca de 20 kilos por habitante, con perspectivas de seguir creciendo.
El referente explicó además que Argentina posee ventajas competitivas relevantes: disponibilidad local de maíz y soja para alimentación animal, bajos costos productivos y potencial exportador.

Otro de los expositores fue el ingeniero agrónomo Pablo Cattani, especialista en forrajes, quien puso el foco sobre la gestión eficiente de los recursos.
Según planteó, el futuro de la actividad dependerá menos de la incorporación de tecnología automática y más de la capacidad para tomar decisiones productivas inteligentes.
“El forraje del futuro pasa por una mayor eficiencia”, sostuvo.
Cattani cuestionó además que gran parte del país continúa desaprovechando su potencial ganadero fuera de la región pampeana y señaló que la Argentina aún tiene un amplio margen para mejorar productividad y competitividad.
El cierre del encuentro dejó una conclusión compartida entre especialistas: el momento actual ofrece precios atractivos y oportunidades internacionales, pero la consolidación del crecimiento dependerá de la capacidad para resolver problemas estructurales, aumentar eficiencia y generar previsibilidad para las inversiones.
Según publicó La Voz, el debate dejó en evidencia que el desafío no pasa sólo por producir más, sino por construir un modelo ganadero capaz de sostener crecimiento a largo plazo.