La soja vuelve a ganar terreno en la región núcleo y recuperaría 240.000 hectáreas tras el derrumbe histórico

La menor inversión que exige frente al maíz y la caída del trigo impulsan una recuperación parcial de la oleaginosa

La soja vuelve a ganar terreno en la región núcleo y recuperaría 240.000 hectáreas tras el derrumbe histórico
miércoles 27 de mayo de 2026

La soja volvería a expandirse en la principal región agrícola del país durante la campaña 2026/27, luego de haber sufrido el año pasado la mayor caída de superficie en casi dos décadas. Según un informe difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la oleaginosa sumaría unas 240.000 hectáreas en la región núcleo gracias, principalmente, al retroceso proyectado del trigo y a la búsqueda de esquemas productivos con menores costos de implantación. El fenómeno comenzará a reflejarse desde octubre próximo en el norte bonaerense, el sur de Santa Fe y el sudeste cordobés, zonas que concentran buena parte de la producción agrícola argentina.

De acuerdo con el relevamiento de la entidad rosarina, publicado por La Nacion Campo ,el 80% de las 300.000 hectáreas que quedarían fuera de la siembra de trigo en la región núcleo pasarían a soja. El cambio marca un punto de inflexión después de varias campañas en las que el maíz y el cereal de invierno habían ganado protagonismo dentro de la rotación agrícola.

La recuperación aparece luego de un ciclo particularmente adverso para la oleaginosa. En la campaña 2025/26, la región núcleo registró la menor superficie sembrada con soja de los últimos 19 años: se implantaron 4,4 millones de hectáreas, unas 500.000 menos que en la campaña previa.

Según la BCR, el nuevo escenario responde a una combinación de factores económicos y productivos. Por un lado, el ajuste en el área de trigo libera superficie para la gruesa. Por otro, los productores vuelven a inclinarse por la soja debido a la menor inversión inicial que demanda frente al maíz, en un contexto de costos elevados y márgenes ajustados.

Costos, márgenes y menor exposición financiera

El informe remarca que la decisión de muchos productores no pasa exclusivamente por la rentabilidad potencial, sino también por el capital necesario para afrontar cada planteo agrícola. Aunque los márgenes proyectados entre soja y maíz aparecen relativamente similares en campo propio, la diferencia en inversión sigue siendo significativa.

Según los cálculos de la Bolsa rosarina, la soja de primera proyecta un margen de aproximadamente 445 dólares por hectárea, levemente superior al del maíz, estimado en 437 dólares. Sin embargo, implantar maíz requiere una inversión cercana a los 1300 dólares por hectárea, mientras que la soja demanda alrededor de 700 dólares.

La soja vuelve a ganar terreno en la región núcleo y recuperaría 240.000 hectáreas tras el derrumbe histórico

Ese diferencial financiero se vuelve determinante para muchos establecimientos, especialmente en zonas donde el acceso al crédito continúa limitado y donde los productores buscan reducir exposición económica frente a un escenario climático y comercial todavía incierto.

“Con este panorama, hay una tendencia de ir hacia soja de primera y bajar maíz en la próxima siembra por una cuestión de inversión por hectárea. Los costos subieron mucho este año tanto en pesos como en dólares”, señalaron productores de General Pinto citados por la BCR.

El comportamiento también comienza a reflejarse en regiones tradicionalmente identificadas con el maíz. En Marcos Juárez, uno de los principales polos maiceros del país, la entidad proyecta un incremento del 15% en soja de primera, mientras que el maíz podría reducirse cerca del 10% respecto del ciclo anterior.

El trigo pierde superficie y redefine la rotación

El principal movimiento previo a la expansión sojera aparece en la campaña fina. La región núcleo tendría una caída de aproximadamente 300.000 hectáreas de trigo, situación que modifica la planificación agrícola de cara al verano.

El cereal enfrenta un escenario complejo marcado por costos elevados, especialmente en fertilizantes, y márgenes más ajustados pese a la reciente reducción de retenciones anunciada por el Gobierno nacional.

Aun así, el esquema combinado de trigo y soja continúa mostrando buenos resultados económicos cuando se analiza la rotación completa. La BCR indicó que el doble cultivo trigo/soja proyecta márgenes netos cercanos a 519 dólares por hectárea en campo propio y todavía logra sostener resultados positivos en campo alquilado.

Sin embargo, ese planteo también exige un mayor desembolso inicial. La inversión total para sostener el doble cultivo ronda los 1400 dólares por hectárea, un nivel que muchos productores evalúan cuidadosamente en medio del actual contexto financiero.

En consecuencia, la soja vuelve a posicionarse como una alternativa defensiva dentro del esquema agrícola argentino. La oleaginosa requiere menos capital, permite mayor flexibilidad comercial y reduce riesgos financieros en campañas donde la volatilidad económica sigue condicionando las decisiones productivas.

Un cambio de tendencia en la región agrícola más importante

El dato adquiere relevancia porque la región núcleo representa el corazón productivo de la agricultura argentina. Lo que ocurre en esa zona suele anticipar tendencias nacionales en materia de rotaciones, inversiones y estrategias de manejo.

Durante los últimos años, el avance del maíz y del trigo había desplazado parcialmente a la soja, impulsado por mejores márgenes relativos, necesidad de rotaciones más sustentables y mejoras tecnológicas. Sin embargo, el nuevo escenario económico parece modificar nuevamente ese equilibrio.

La entidad rosarina sostuvo que la campaña 2026/27 podría marcar “un nuevo punto de giro” luego de varias temporadas en las que los productores priorizaron cereales por encima de la oleaginosa.

El regreso parcial de la soja también se explica por la búsqueda de esquemas más conservadores frente a un escenario de alta inversión tecnológica. La suba de costos en fertilizantes, semillas, agroquímicos y labores llevó a muchos productores a recalcular estrategias y priorizar cultivos con menores necesidades financieras.

A pesar de la recuperación proyectada, la superficie estimada todavía quedaría por debajo de los niveles históricos más altos registrados en la región núcleo. No obstante, el informe muestra que la oleaginosa vuelve a ganar competitividad relativa dentro de la ecuación agrícola.

En paralelo, el comportamiento del clima durante los próximos meses será otro factor determinante. Las buenas reservas hídricas actuales favorecen tanto a maíz como a trigo, aunque el componente económico aparece hoy como el principal ordenador de las decisiones productivas.

La evolución de precios internacionales, el costo de los insumos y las políticas comerciales también influirán sobre las definiciones finales de siembra en una campaña que recién comienza a delinearse, pero que ya muestra un cambio claro en las preferencias de muchos productores de la principal región agrícola argentina.

 

 

 

 

 



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