El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) certificó el pasado 27 de mayo la primera exportación oficial de 55.702 kilogramos de lana sucia desde una barraca de campo ubicada en la Estancia Tecka, Departamento de Languiñeo, provincia de Chubut, hacia la República Oriental del Uruguay. Este hito representa un avance significativo para la cadena productiva ovina del país, al optimizar los tiempos y procesos para los productores rurales bajo estrictos estándares sanitarios.
La operación se efectuó conforme a la Resolución SENASA 44/2026, que formaliza la categoría “Barraca de Campo”. Esta regulación permite que establecimientos rurales, que almacenan su propia lana sucia, puedan gestionar exportaciones directas, simplificando y agilizando la operatoria sin perder el cumplimiento de los requisitos sanitarios exigidos por las normativas internacionales vigentes.

El envío fue gestionado bajo la fiscalización directa del SENASA. La lana sucia, proveniente de un establecimiento registrado, cumplió con los protocolos sanitarios establecidos en el certificado veterinario internacional acordado con Uruguay como país receptor. El traslado se inició vía terrestre desde Tecka hacia la Plazoleta Fiscal Patrón Avellaneda, en Buenos Aires, desde donde continuó hacia Uruguay cruzando el puente internacional General San Martín, que conecta Gualeguaychú (Argentina) con Fray Bentos (Uruguay).
El operativo estuvo coordinado por la Oficina de SENASA en Esquel, siguiendo las directrices de las direcciones nacionales de Sanidad Animal e Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. En Avellaneda, agentes del Centro Regional Metropolitano fiscalizaron tanto la documentación como el control físico de la carga, además de consolidar el embarque.

Este procedimiento responde a un pedido histórico de los productores primarios del sector ovino, quienes hasta ahora enfrentaban trámites complejos para exportar lana sucia. La medida no solo mejora la competitividad del sector permitiendo un acceso más ágil y directo a los mercados que aceptan este tipo de exportación, sino que también fortalece la economía local de regiones rurales.
La operatoria, sin embargo, está limitada a mercados específicos que aceptan las condiciones sanitarias del producto, asegurando que la lana exportada mantenga los estándares de calidad y sanidad requeridos internacionalmente.
La iniciativa surge como parte de un esfuerzo integral por modernizar y facilitar la cadena de valor de la lana en Argentina, apoyando a los pequeños y medianos productores de la región de Chubut, un área tradicionalmente vinculada a la actividad ovina, y promoviendo la inserción de sus productos en mercados internacionales estratégicos.