La reducción gradual de las retenciones anunciada por el Gobierno nacional mejoró las expectativas para la próxima campaña de maíz y generó un escenario de mayor previsibilidad para los productores, según destacó Bayer durante el Congreso Maizar 2026 realizado en el Goldencenter de la ciudad de Buenos Aires. Allí, la empresa también dejó abierta la posibilidad de regresar al negocio de semillas de soja en la Argentina si avanzan cambios regulatorios vinculados con la propiedad intelectual y se consolidan condiciones que favorezcan nuevas inversiones.
El planteo fue realizado por Maximiliano Cueto, líder de Producto para Maíz y Protección de Cultivos de Bayer Cono Sur, quien consideró que el esquema de reducción de derechos de exportación “colabora” para fortalecer el clima de negocios del cultivo de cara a la siembra que comenzará en septiembre.
El ejecutivo valoró que el Gobierno haya definido un cronograma gradual de baja de alícuotas para los próximos años, aun cuando reconoció que la magnitud de la reducción puede no ser suficiente por sí sola para modificar las decisiones productivas de los productores.
“El norte está claro y es una buena noticia”, afirmó Cueto al referirse a la disminución progresiva de las retenciones al maíz. Actualmente, el cereal tributa una alícuota del 8,5%, aunque el esquema oficial prevé reducciones escalonadas desde enero de 2027 hasta alcanzar el 5,5% hacia fines de 2028.
Para el ejecutivo, más allá de la velocidad de la rebaja, el dato relevante es la previsibilidad. En ese sentido, explicó que la posibilidad de proyectar menores derechos de exportación permite trasladar expectativas positivas a los mercados futuros y facilita la planificación comercial de los productores.
“Claramente suma, agrega valor y trae previsibilidad”, sostuvo Cueto. Además, remarcó que el escenario actual es más favorable que el de años anteriores, cuando el cultivo soportaba una presión impositiva superior.
En Bayer observan señales positivas de cara al ciclo 2026/2027 luego del fuerte desempeño del maíz en la campaña pasada. De acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el cereal alcanzó una superficie de 10,2 millones de hectáreas entre grano comercial y forraje, con una producción récord de 68 millones de toneladas. Por su parte, la Secretaría de Agricultura estimó una cosecha aún mayor, de 70 millones de toneladas.
Con este contexto, la compañía aseguró que la preventa de semillas y tecnologías vinculadas al cultivo muestra un ritmo superior al registrado un año atrás.

“Estamos en un año donde el productor está con ganas de sembrar maíz”, señaló Cueto, quien destacó que, si bien el precio internacional no atraviesa su mejor momento, mantiene niveles similares a los de la campaña anterior y permite sostener márgenes competitivos gracias a los altos rindes obtenidos.
Según explicó, Bayer comenzó el año comercial con una dinámica de ventas acelerada, impulsada por decisiones tempranas de compra de híbridos e insumos estratégicos. La firma incluso espera repetir o superar los resultados comerciales récord alcanzados en la campaña pasada.
Uno de los desarrollos que Bayer presentó durante Maizar 2026 fue Preceon, un sistema basado en híbridos de maíz de menor estatura que los materiales convencionales. La tecnología apunta a modificar el manejo agronómico del cultivo y ampliar el potencial productivo.
De acuerdo con la empresa, estos híbridos son entre un 30% y un 40% más bajos que el maíz tradicional y ofrecen ventajas vinculadas con la estabilidad de la planta, la reducción del riesgo de vuelco y una mayor facilidad de acceso al lote durante el ciclo del cultivo.
Cueto explicó que el sistema permitirá trabajar con mayores densidades y explorar ambientes de alto potencial sin incrementar los riesgos agronómicos habituales. En una primera etapa, Bayer implementará el programa con un grupo reducido de productores antes de avanzar hacia una expansión comercial más amplia.
La compañía también profundiza el desarrollo de herramientas de agricultura de precisión bajo el concepto de Dekalb Integrado. Se trata de un sistema orientado a interpretar la variabilidad ambiental de los lotes y optimizar el posicionamiento de híbridos, densidad de siembra y estrategias de fertilización nitrogenada.
A esto se suma la plataforma Experto Bayer, diseñada para recomendar híbridos según ambientes específicos y generar prescripciones de manejo agronómico. Según detalló Cueto, actualmente existen cerca de 250.000 hectáreas trabajadas bajo esta modalidad tecnológica.
Desde la empresa consideran que todavía existe una brecha productiva importante en el maíz argentino y sostienen que la incorporación de herramientas de manejo y genética podría incrementar los rindes en torno al 36%.

Otro de los temas abordados por Bayer fue la situación del negocio de semillas de soja en la Argentina. La empresa había decidido retirarse de ese segmento en 2021 debido a la falta de reconocimiento efectivo de la propiedad intelectual sobre las variedades desarrolladas.
Cueto confirmó que la compañía sigue observando la evolución del marco regulatorio local y no descartó un eventual regreso al mercado si se consolidan cambios normativos.
“Argentina es uno de los países más importantes en área sembrada de soja y claramente nos interesa participar”, afirmó el ejecutivo. Sin embargo, insistió en que aún no existen condiciones adecuadas para garantizar el recupero de las inversiones en mejoramiento genético.
En ese contexto, Bayer sigue de cerca iniciativas como UPOV-91, el convenio internacional sobre protección de obtenciones vegetales que el Gobierno nacional se comprometió a impulsar en el marco de las negociaciones comerciales con Estados Unidos.
Para la empresa, avanzar en mecanismos de protección intelectual es una condición indispensable para promover nuevas inversiones en genética y biotecnología agrícola.
“Para que haya inversiones es clave el respeto a la propiedad intelectual”, remarcó Cueto, quien consideró positivas todas las iniciativas orientadas a mejorar el marco regulatorio del sector.
El planteo de Bayer se produce en un momento en que el Gobierno busca fortalecer la competitividad del agro a través de menores impuestos y una agenda de desregulación económica. En ese escenario, las empresas proveedoras de tecnología observan con atención la evolución de las reglas de juego y el impacto que puedan tener sobre las decisiones de inversión de largo plazo, según publicó La Nación.