La industria frigorífica argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Aunque los mercados internacionales continúan mostrando una fuerte demanda y valores históricamente elevados para la carne vacuna, los principales actores del sector advierten que la rentabilidad sigue deteriorándose y que muchas empresas acumulan pérdidas desde hace varios meses.
La situación fue analizada por Maximiliano Morello, CEO del frigorífico Forres Beltrán, quien describió un escenario marcado por el incremento de los costos productivos, la escasez de hacienda y una significativa reducción en los volúmenes de faena, factores que impactan tanto en el negocio exportador como en el mercado interno.
Según explicó el empresario, el principal problema radica en que los precios internacionales, pese a encontrarse en niveles elevados, no logran compensar el fuerte aumento del valor de la materia prima. En este contexto, aseguró que las empresas exportadoras vienen registrando pérdidas de manera sostenida desde hace aproximadamente ocho meses.
El ejecutivo señaló que el costo de la hacienda representa el componente más importante dentro de la estructura de gastos de los frigoríficos. Aunque el precio del novillo destinado a exportación registró una leve corrección en las últimas semanas, continúa por encima de los niveles que permitirían recuperar márgenes de rentabilidad.
La falta de oferta ganadera genera además una fuerte competencia entre las plantas frigoríficas por asegurarse animales para faena. Esa disputa eleva los valores de compra y dificulta que las empresas puedan trasladar los costos a los mercados internacionales.

Uno de los factores que mantiene cierto optimismo en el sector es la evolución de la demanda china. El gigante asiático continúa pagando precios elevados por la carne vacuna argentina, especialmente en el segmento de vaca destinada a exportación.
Morello explicó que las cotizaciones actuales se ubican muy por encima de las registradas en los últimos años. Sin embargo, señaló que el incremento de precios también comenzó a modificar los hábitos de consumo en ese mercado.
De acuerdo con su análisis, los compradores chinos muestran ahora un mayor interés por productos con menor procesamiento, como los huesos con carne, cuya valorización mejoró considerablemente durante los últimos meses.
Este fenómeno permitió que algunos subproductos de la faena recuperaran valor comercial y generaran ingresos adicionales para los frigoríficos. No obstante, esos beneficios todavía resultan insuficientes para compensar el incremento generalizado de los costos operativos.
Mientras China continúa sosteniendo la demanda, el mercado europeo comenzó a exhibir señales de enfriamiento.
Las exportaciones correspondientes a la Cuota Hilton, uno de los negocios más rentables para la cadena cárnica argentina, registraron una desaceleración en las últimas semanas luego de haber alcanzado niveles récord.
Según detalló Morello, los importadores europeos comenzaron a ejercer presión para reducir los valores de compra, argumentando que los consumidores ya no convalidan los precios alcanzados durante los últimos meses.
Para el empresario, parte de esta situación está vinculada con las expectativas generadas por el futuro acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. En ese contexto, muchos compradores consideran que podrían acceder a mejores condiciones una vez que entren en vigencia nuevas reglas comerciales.
Tras un período inicial de fuerte demanda y compras anticipadas para garantizar abastecimiento, el mercado comenzó a normalizarse y los precios iniciaron una corrección.

A los desafíos externos se suma una problemática interna que preocupa especialmente a la industria: la caída en la cantidad de animales enviados a faena.
El ejecutivo sostuvo que tanto el consumo doméstico como las exportaciones dependen en gran medida del volumen producido. Cuando disminuye la cantidad de kilos procesados, los costos fijos deben distribuirse sobre una menor producción, elevando significativamente el costo por unidad.
A este fenómeno se agregan otros factores que afectan la competitividad del sector, como la apreciación cambiaria y el incremento sostenido de distintos costos operativos.
Según explicó Morello, la combinación entre un dólar menos competitivo, inflación en los costos y menor volumen de producción configura un escenario particularmente complejo para las empresas frigoríficas.
Las dificultades económicas también comienzan a reflejarse en el mercado doméstico. De acuerdo con el diagnóstico del empresario, la prolongación de la crisis favorece el crecimiento de circuitos informales de comercialización.
En ese marco, señaló que muchos operadores buscan alternativas para sostener su actividad, lo que genera una competencia desigual para aquellas compañías que cumplen con todas las obligaciones fiscales y regulatorias.
Además, advirtió que empiezan a observarse tensiones en la cadena de pagos, una situación que obliga a las empresas a extremar los controles sobre clientes y operaciones comerciales.
La necesidad de seleccionar cuidadosamente a quién vender y bajo qué condiciones termina impactando sobre el volumen de negocios y agrega una nueva dificultad a un sector que enfrenta crecientes desafíos.
Pese al buen momento que atraviesan varios mercados internacionales para la carne vacuna argentina, los frigoríficos coinciden en que la recuperación de la rentabilidad dependerá de una combinación de factores que incluyen una mayor oferta ganadera, una mejora en las condiciones macroeconómicas y una recomposición de los márgenes productivos. Mientras tanto, la industria continúa operando bajo una fuerte presión financiera que mantiene en alerta a gran parte de la cadena cárnica nacional. Las declaraciones de Maximiliano Morello fueron difundidas por el medio especializado Bichos de Campo, que recogió el diagnóstico del sector sobre la compleja situación que atraviesan actualmente las empresas frigoríficas.