El Gobierno nacional oficializó este 3 de junio una nueva reducción de los derechos de exportación para distintos productos agroindustriales mediante el Decreto 423/2026, con el objetivo de impulsar la producción, fortalecer la competitividad del sector y otorgar mayor previsibilidad a las inversiones y a las exportaciones. La medida alcanza de manera inmediata a las cadenas de trigo y cebada y establece un cronograma de disminución progresiva para soja, maíz, girasol y sorgo que se extenderá entre 2027 y 2028.
La decisión fue anunciada a través de una comunicación oficial de la administración nacional y forma parte de la estrategia económica orientada a reducir la carga tributaria sobre las actividades productivas vinculadas al agro, uno de los principales generadores de divisas de la economía argentina.
A partir de la entrada en vigencia de la norma, los productos de las cadenas de trigo y cebada tendrán una reducción de dos puntos porcentuales en los derechos de exportación. Según se informó oficialmente, la medida comenzará a regir desde el 4 de junio y busca mejorar las condiciones de competitividad de ambos cultivos de cara al inicio de una nueva campaña agrícola.
El decreto también establece un esquema de reducción gradual para el resto de los principales cultivos extensivos del país. En el caso de la soja, el maíz, el girasol y el sorgo, así como para sus respectivos subproductos industriales, las alícuotas comenzarán a descender a partir de enero de 2027 y continuarán reduciéndose de forma progresiva hasta diciembre de 2028.
Dentro de ese esquema, la soja y sus derivados tendrán un tratamiento específico. La reducción prevista será de 0,25 puntos porcentuales por mes desde enero de 2027. Posteriormente, a partir de enero de 2028, el ritmo de disminución se acelerará hasta alcanzar 0,5 puntos porcentuales mensuales, según lo establecido en los anexos de la normativa oficial.
Uno de los aspectos destacados de la medida es la posibilidad de registrar desde ahora las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) correspondientes a embarques previstos para 2027 bajo las nuevas alícuotas reducidas. De esta manera, exportadores y operadores comerciales podrán cerrar negocios futuros y planificar operaciones con anticipación, sin necesidad de esperar a que entre en vigencia cada etapa del cronograma de reducción.
Fuentes oficiales señalaron que este mecanismo apunta a brindar previsibilidad a toda la cadena agroindustrial y a facilitar la toma de decisiones de inversión en un sector que requiere planificación de largo plazo debido a los ciclos productivos y comerciales que caracterizan a la actividad.
La reducción de los derechos de exportación se suma a otras medidas implementadas durante los últimos años con el objetivo de incentivar la producción y aumentar la capacidad exportadora del país. Desde el Gobierno sostienen que la baja de la presión tributaria sobre el sector contribuye a mejorar la rentabilidad de los productores y a fortalecer la competitividad de las exportaciones argentinas en los mercados internacionales.
Además de los cambios vinculados a los granos, el decreto incorpora beneficios para el sector de los biocombustibles. En particular, se establece una alícuota del 0% para las exportaciones de biodiésel elaborado a partir de aceites alternativos, entre ellos cártamo, colza, carinata y camelina.
La medida busca fomentar el desarrollo de nuevas cadenas de valor asociadas a la producción de energías renovables y combustibles de menor impacto ambiental. Entre los segmentos con potencial de crecimiento aparece la producción de SAF (Sustainable Aviation Fuel), combustible sostenible para la aviación que concentra un creciente interés a nivel internacional debido a los compromisos de reducción de emisiones asumidos por la industria aerocomercial.
El complejo agroindustrial representa uno de los sectores más relevantes de la economía argentina. Además de explicar una parte significativa de las exportaciones nacionales, tiene una fuerte incidencia en la generación de empleo, la actividad industrial y el movimiento económico de numerosas regiones productivas del país.
Las autoridades nacionales destacaron que las políticas implementadas en los últimos años estuvieron acompañadas por un incremento en los niveles de producción, cosecha y exportaciones, factores que contribuyeron a fortalecer el ingreso de divisas y la actividad económica.
En ese contexto, la nueva reducción de retenciones apunta a consolidar un esquema de incentivos orientado a aumentar la producción y promover nuevas inversiones en toda la cadena agroindustrial. La previsibilidad del cronograma anunciado también aparece como uno de los elementos centrales de la iniciativa, ya que permite a productores, exportadores e industriales proyectar escenarios futuros con mayor certidumbre.
Con la publicación del Decreto 423/2026, el Gobierno avanza así en una nueva etapa de reducción de los derechos de exportación para el agro, una política que busca combinar estímulos a la producción con una mayor inserción internacional de los productos argentinos y un incremento sostenido de las exportaciones en los próximos años.