La posibilidad de que Estados Unidos aumente los aranceles a determinados productos importados desde Costa Rica encendió las alertas en el Gobierno de ese país, que ya anunció un seguimiento permanente del proceso para resguardar los intereses de sus exportadores. La iniciativa fue presentada por la Oficina de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) y contempla gravámenes de hasta 12,5% para bienes provenientes de decenas de economías que, según la evaluación estadounidense, no habrían reforzado suficientemente los controles destinados a evitar el ingreso de mercancías vinculadas al trabajo forzoso en terceros países.
La propuesta fue dada a conocer en el marco de una investigación comercial impulsada por Washington y todavía se encuentra en una etapa preliminar. Antes de una eventual implementación, se abrirá un período de consultas públicas y audiencias, instancia en la que los países alcanzados podrán exponer argumentos y presentar información para defender su posición.
Según informó el Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica, las autoridades mantendrán una coordinación permanente para participar activamente en ese proceso y procurar que cualquier decisión final tenga el menor impacto posible sobre el sector exportador nacional. La cartera señaló que el objetivo es continuar protegiendo la competitividad de las empresas costarricenses en uno de sus mercados más importantes.

La medida impulsada por Estados Unidos alcanza a cerca de 60 economías alrededor del mundo. Entre ellas figuran países de América Latina, Europa y Medio Oriente, además de bloques regionales como la Unión Europea. La administración estadounidense sostiene que estos mercados aún presentan debilidades en los mecanismos destinados a impedir que bienes elaborados bajo condiciones de explotación laboral ingresen a las cadenas de suministro internacionales.
De acuerdo con la propuesta, los aranceles oscilarían entre 10% y 12,5%, dependiendo de la evaluación realizada sobre cada jurisdicción. El esquema se apoya en disposiciones de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que Estados Unidos suele utilizar para investigar prácticas consideradas perjudiciales para su comercio exterior.
A pesar de la preocupación inicial generada por el anuncio, el Gobierno costarricense destacó que algunos de los principales productos de exportación agrícola del país quedarían excluidos del aumento arancelario. Entre ellos figuran el café, la piña, el banano y el jugo de naranja, bienes que representan una parte significativa de los envíos costarricenses hacia el mercado estadounidense.
La exclusión de estos productos responde a disposiciones contempladas en la Sección 122 de la legislación comercial estadounidense y es vista por las autoridades como un elemento que ayuda a moderar el posible impacto económico de la medida.
Sin embargo, otros sectores exportadores continúan atentos a la evolución de las negociaciones. Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones costarricenses y cualquier modificación en las condiciones de acceso al mercado puede repercutir en la competitividad de las empresas locales, especialmente en industrias manufactureras y tecnológicas con fuerte presencia en el comercio bilateral.

La iniciativa estadounidense forma parte de una estrategia más amplia destinada a incrementar los controles sobre las cadenas globales de suministro. En los últimos años, Washington endureció sus exigencias para evitar que productos vinculados a prácticas de trabajo forzoso ingresen a su mercado, en línea con compromisos internacionales en materia de derechos laborales y comercio responsable.
Desde la perspectiva de Estados Unidos, los nuevos aranceles funcionarían como un incentivo para que los países exportadores fortalezcan sus sistemas de fiscalización y trazabilidad. Para las economías alcanzadas, en cambio, el debate gira en torno a la necesidad de equilibrar esos objetivos con la preservación de condiciones comerciales previsibles.
En este contexto, Costa Rica buscará demostrar durante la etapa de consultas públicas que mantiene estándares adecuados de supervisión, trazabilidad y cumplimiento normativo. El resultado de ese proceso será clave para determinar si la propuesta avanza en los términos actuales o si experimenta modificaciones antes de su eventual entrada en vigor. La posible aplicación de estos aranceles, junto con las exigencias vinculadas al trabajo forzoso y la transparencia de las cadenas globales de suministro, podría influir en la relación comercial entre Estados Unidos y las economías alcanzadas por la medida. La información sobre el alcance de la iniciativa y la respuesta de las autoridades costarricenses fue publicada originalmente por Infobae.