La reapertura del mercado de Brasil para la carne ovina patagónica puso fin a casi dos meses de restricciones comerciales que habían dejado retenidas entre 700 y 900 toneladas de producto destinadas a la exportación. La medida fue confirmada esta semana luego de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) completara las gestiones sanitarias necesarias para restablecer los envíos hacia uno de los principales destinos de la producción ovina argentina.
La habilitación representa un alivio para los frigoríficos de la región patagónica, que durante semanas trabajaron bajo una fuerte presión logística debido a la acumulación de mercadería en cámaras frigoríficas. El cierre había sido consecuencia de la detección de casos de scrapie clásico en establecimientos ubicados en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, situación que modificó temporalmente el estatus sanitario del país frente a varios socios comerciales.
El mercado brasileño es considerado estratégico para la producción ovina patagónica debido al volumen de compras y a la cercanía logística. La reapertura llega luego de que las autoridades sanitarias de ambos países avanzaran en la actualización de los certificados y protocolos necesarios para garantizar la continuidad del intercambio comercial.
Juan Ucelli, director ejecutivo de la Cámara de Frigoríficos de la Patagonia (Cafropat), entidad que agrupa a las plantas responsables de aproximadamente el 70% de la faena regional, destacó la importancia de la decisión para toda la cadena productiva.
El dirigente explicó que la interrupción de las ventas externas generó un importante stock de mercadería sin salida comercial. Si bien la reapertura permite retomar la operatoria, consideró que la recuperación no será inmediata y que el proceso de normalización llevará algunas semanas hasta absorber completamente el volumen acumulado.
La crisis comercial se originó a comienzos de abril, cuando el Senasa confirmó la presencia de scrapie clásico en tres ovinos localizados en establecimientos de Santa Fe y Entre Ríos. Posteriormente, los resultados fueron ratificados por laboratorios especializados y comunicados a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
La enfermedad, que afecta a ovinos y caprinos, es una patología neurodegenerativa progresiva y fatal causada por priones, proteínas anormales que alteran el sistema nervioso central de los animales. Hasta entonces, la Argentina mantenía la condición sanitaria de país libre de scrapie.
Los casos detectados involucraron animales de las razas Dorper y Santa Inés, que habían ingresado desde Paraguay entre 2021 y 2022. De acuerdo con la información oficial, los ejemplares estaban registrados dentro del sistema de control sanitario nacional y habían cumplido con las inspecciones periódicas sin presentar síntomas clínicos previos.
El diagnóstico fue confirmado mediante análisis realizados en un laboratorio de referencia de España, que verificó la presencia de scrapie clásico a través de la técnica conocida como Western Blot.
Aunque la Patagonia no registró ningún caso de la enfermedad, la región quedó alcanzada por las restricciones comerciales aplicadas por algunos países importadores. Esto se debe a que las certificaciones sanitarias internacionales contemplan la situación epidemiológica nacional y requieren acuerdos específicos para garantizar la continuidad de los intercambios.
La suspensión de las compras por parte de Brasil coincidió con uno de los momentos de mayor actividad de la temporada ovina, lo que profundizó las dificultades operativas de los frigoríficos. La mercadería continuó ingresando a las plantas mientras las exportaciones permanecían paralizadas, generando un cuello de botella que amenazaba con afectar la capacidad de procesamiento.
Antes de la reapertura brasileña, otro de los mercados afectados, Túnez, ya había retomado las importaciones tras la actualización de los protocolos sanitarios correspondientes. Con la recuperación de ambos destinos, el sector espera recuperar dinamismo y sostener los niveles de comercialización previstos para la actual zafra.
La normalización del comercio con Brasil representa un paso clave para la cadena ovina patagónica, que concentra gran parte de las exportaciones argentinas del sector y encuentra en los mercados internacionales una fuente fundamental de ingresos. Ahora, productores e industriales confían en que la recuperación de los envíos permita absorber el stock acumulado y mantener el ritmo de actividad durante el resto del año, según información publicada por La Nación.