La inauguración del Nuevo Tren de Fraccionamiento (NTF) de Compañía Mega en Bahía Blanca marcó un nuevo hito para la industria energética nacional. La empresa, controlada por YPF, Petrobras y Dow, puso en marcha una inversión de US$260 millones destinada a ampliar la capacidad de procesamiento de los líquidos asociados al gas natural proveniente de Vaca Muerta, con el objetivo de generar más valor agregado, fortalecer las exportaciones y acompañar el crecimiento de la producción no convencional.
Según informó ámbito.com, la ampliación forma parte de un plan de inversiones superior a US$650 millones, orientado a expandir la infraestructura necesaria para aprovechar el desarrollo de Vaca Muerta y responder al aumento de la producción de hidrocarburos en la Cuenca Neuquina.

El crecimiento de Vaca Muerta no solo implica extraer más petróleo y gas natural, sino también desarrollar la infraestructura capaz de procesar los recursos obtenidos. En ese contexto, Compañía Mega cumple un rol fundamental al separar y fraccionar los líquidos del gas natural (NGLs), entre ellos etano, propano, butano y gasolina natural, productos con alto valor comercial para la industria y los mercados internacionales.
La operación comienza en la planta de Loma La Lata, ubicada en Neuquén, donde se extraen los líquidos asociados al gas producido en los yacimientos de Vaca Muerta. Posteriormente, esos productos son transportados a través de un poliducto de más de 600 kilómetros que conecta Neuquén con Bahía Blanca, atravesando además Río Negro y La Pampa.

El nuevo Nuevo Tren de Fraccionamiento (NTF) incorpora una unidad adicional de procesamiento que permite aumentar significativamente la producción de derivados del gas.
Durante la inauguración, Tomás Córdoba, CEO de Compañía Mega, explicó que el sistema opera mediante tres torres de separación sucesivas. En la primera se obtiene etano; en la segunda, propano; y en la tercera, butano, mientras que la gasolina natural permanece como producto final del proceso.
El etano se destina principalmente a la industria petroquímica de Bahía Blanca, donde se utiliza para producir etileno y polietileno, insumos esenciales para la fabricación de envases, films y numerosos productos plásticos.
Por su parte, el propano y el butano abastecen tanto al mercado interno como a las exportaciones, mientras que la gasolina natural posee una fuerte demanda en los mercados internacionales.

La puesta en marcha del nuevo complejo permitirá incrementar la capacidad de producción de la compañía. Actualmente, Compañía Mega genera alrededor de 1,9 millones de toneladas anuales de derivados del gas, pero con la nueva infraestructura proyecta alcanzar cerca de 2,8 millones de toneladas por año.
La obra, construida por AESA, permitirá inicialmente un 20% de incremento en la producción de propano, butano y gasolina natural, mientras que futuras ampliaciones permitirán aprovechar la totalidad de la capacidad instalada.
Durante el acto, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, destacó que la ampliación permitirá incrementar la capacidad de procesamiento de gas proveniente de Vaca Muerta hasta niveles cercanos a los 42 millones de metros cúbicos diarios.
Además, señaló que el desarrollo de nueva infraestructura energética será fundamental para sostener el crecimiento del shale argentino y del denominado gas asociado, que acompaña la producción petrolera y contiene una mayor proporción de líquidos de alto valor económico.

En 2025, Compañía Mega registró ingresos cercanos a US$650 millones, de los cuales aproximadamente US$400 millones provinieron de las exportaciones. Gracias a la nueva capacidad de procesamiento, la empresa estima sumar cerca de US$300 millones adicionales por año en ventas externas.
La compañía ya trabaja además en una segunda etapa de expansión presentada bajo el régimen RIGI, que contempla inversiones por US$360 millones destinadas a nuevas estaciones de rebombeo y mejoras operativas.
La ampliación de Compañía Mega refleja la importancia del procesamiento industrial dentro del desarrollo energético argentino. Más allá de los récords productivos de Vaca Muerta, la posibilidad de transformar recursos energéticos en productos petroquímicos y bienes exportables constituye uno de los pilares para consolidar a Bahía Blanca como polo energético y fortalecer la competitividad de Argentina en los mercados globales.