Ecosistemas Agrícolas / Control de Plagas

SENASA endurece los controles contra el picudo rojo y prohíbe trasladar especies sospechosas de la plaga

La actualización del plan sanitario incorpora nuevas medidas de prevención para evitar la dispersión de un insecto que amenaza a las palmeras

SENASA endurece los controles contra el picudo rojo y prohíbe trasladar especies sospechosas de la plaga
jueves 11 de junio de 2026

Como parte de una estrategia para reforzar la protección del patrimonio vegetal argentino, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó las medidas de prevención y control contra el picudo rojo de las palmeras y dispuso la prohibición del traslado de ejemplares sospechosos de estar afectados por esta plaga. La decisión fue oficializada el 10 de junio de 2026 mediante la Disposición 1/2026 de la Dirección Nacional de Protección Vegetal, publicada en el Boletín Oficial, y busca fortalecer la capacidad de respuesta ante eventuales detecciones del insecto en el territorio nacional.

La medida cobra relevancia debido a que el Rhynchophorus ferrugineus, conocido como picudo rojo de las palmeras, es considerado una plaga de importancia cuarentenaria a nivel internacional por los graves daños que puede ocasionar en diferentes especies de palmeras. Su capacidad de dispersión y el impacto que genera sobre ejemplares ornamentales, productivos y paisajísticos lo convierten en una amenaza para áreas urbanas, rurales y espacios verdes de valor ambiental y turístico.

Según informó el organismo sanitario, la nueva disposición actualiza el Plan de Contingencia vigente, un instrumento técnico que establece las acciones, procedimientos y medidas fitosanitarias que deberán aplicarse en aquellas zonas donde se confirme la presencia de la plaga. El objetivo es actuar de manera rápida y coordinada para evitar su propagación y minimizar los daños sobre el patrimonio vegetal.

Entre los principales cambios incorporados figura la prohibición expresa del traslado de ejemplares sospechosos de estar afectados por el insecto. La restricción alcanza a cualquiera de los estadios biológicos del picudo rojo, independientemente de la forma de acondicionamiento o transporte del material vegetal.

La decisión responde a uno de los principales riesgos asociados a este tipo de plagas: el movimiento de plantas infestadas puede convertirse en una vía de dispersión hacia nuevas regiones. Por ese motivo, el SENASA busca reforzar los controles preventivos y limitar cualquier acción que pueda favorecer la expansión del insecto.

Además de la prohibición, la normativa establece la obligación de comunicar inmediatamente cualquier sospecha de presencia de la plaga. Los propietarios de palmeras, productores, viveristas, municipios y ciudadanos que detecten síntomas compatibles o indicios de infestación deberán informar la situación al organismo para que se realicen las inspecciones y evaluaciones correspondientes.

La actualización del plan forma parte de una política de vigilancia fitosanitaria que apunta a anticiparse a la aparición de amenazas que puedan afectar la producción vegetal y los ecosistemas urbanos y rurales. En este sentido, las autoridades remarcaron la importancia de la detección temprana como herramienta clave para contener eventuales focos y evitar que la plaga logre establecerse.

El picudo rojo es un coleóptero originario de Asia que durante las últimas décadas se expandió a diferentes regiones del mundo, especialmente en Europa, Medio Oriente y el norte de África. Su presencia provocó la pérdida de miles de ejemplares de palmeras y obligó a numerosos países a implementar estrictos programas de monitoreo y control.

Una de las características que dificulta su detección es que gran parte de su ciclo biológico ocurre dentro de la palmera. Las larvas se alimentan de los tejidos internos de la planta, generando galerías que debilitan su estructura y pueden provocar su muerte. En muchos casos, los daños se vuelven visibles cuando la infestación ya se encuentra avanzada.

Entre los síntomas más comunes se encuentran el deterioro de las hojas centrales, deformaciones en la copa, perforaciones en los tejidos, presencia de exudaciones y un debilitamiento progresivo del ejemplar. Debido a estas características, la vigilancia permanente resulta fundamental para identificar tempranamente posibles ataques.

Las palmeras poseen una importancia significativa en distintos puntos del país. Además de formar parte del paisaje urbano de numerosas ciudades, también tienen valor histórico, cultural y turístico. En varias regiones son utilizadas como elementos ornamentales en plazas, parques, paseos públicos, avenidas y jardines particulares.

La eventual expansión de una plaga de estas características podría generar elevados costos económicos vinculados a tareas de erradicación, tratamientos fitosanitarios, reposición de ejemplares y mantenimiento de espacios públicos. Asimismo, podría afectar el valor paisajístico de áreas emblemáticas donde las palmeras constituyen parte de la identidad local.

Desde el SENASA señalaron que la actualización normativa busca optimizar los mecanismos de respuesta ante posibles emergencias fitosanitarias y fortalecer la coordinación entre organismos públicos, gobiernos locales, productores y propietarios particulares.

La estrategia contempla acciones de monitoreo, diagnóstico, delimitación de áreas afectadas, control del movimiento de material vegetal y aplicación de medidas sanitarias específicas cuando corresponda. Estas herramientas forman parte de los protocolos internacionales utilizados para enfrentar plagas de alto impacto económico y ambiental.

El organismo también recordó que ante cualquier sospecha de presencia del picudo rojo las personas pueden dirigirse a la oficina local más cercana del SENASA para realizar la denuncia correspondiente. Asimismo, se encuentra disponible el Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo), a través del cual se canalizan reportes y alertas vinculadas a amenazas fitosanitarias.

La actualización del plan sanitario refleja la creciente importancia de las políticas preventivas en materia de sanidad vegetal. En un contexto marcado por el aumento del comercio internacional y la movilidad de productos vegetales, la detección temprana y la aplicación de medidas de control se han convertido en herramientas esenciales para preservar la biodiversidad, proteger los sistemas productivos y evitar el ingreso o dispersión de organismos perjudiciales.

Con la nueva disposición ya en vigencia, el SENASA busca fortalecer las barreras de prevención frente a una de las plagas más destructivas para las palmeras a nivel mundial y reforzar la protección de un recurso vegetal que forma parte del patrimonio natural y urbano de la Argentina.

 



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