Las exportaciones de vino a granel argentino registraron un crecimiento del 62,3% durante el primer cuatrimestre de 2026 y se consolidaron como uno de los principales motores de recuperación para la industria vitivinícola nacional. El fuerte incremento de las ventas al exterior coincide con la realización en Mendoza de la primera edición mundial de una feria internacional dedicada exclusivamente a esta modalidad de comercialización, un hecho que posiciona a la provincia como un actor estratégico dentro del mercado global del vino.

De acuerdo con datos del sector vitivinícola, entre enero y abril se exportaron 23,1 millones de litros de vino a granel, un volumen que marca un cambio significativo respecto de los años anteriores y que convierte a este segmento en uno de los protagonistas inesperados del comercio exterior argentino,informo el medio Bichos de Campo.
El crecimiento ocurre además en un contexto favorable para el conjunto de la actividad. Durante abril, las exportaciones totales de vino argentino crecieron un 21,9% respecto del mismo mes de 2025, aunque fue el segmento del vino no fraccionado el que mostró la expansión más significativa.
La evolución del mercado llega en simultáneo con la realización de la Vinexpo Explorer The Bulk Wine Chapter, desarrollada entre el 8 y el 10 de junio en Mendoza. Se trata de la primera edición organizada por Vinexposium dedicada exclusivamente al negocio del vino a granel, una decisión que refleja la creciente relevancia que esta modalidad adquiere dentro del comercio internacional.
La elección de Mendoza como sede no fue casual. La provincia ya había recibido en 2025 una edición tradicional de Vinexpo Explorer enfocada en vinos fraccionados y embotellados. Con la nueva edición especializada en graneles, se convirtió en la primera región vitivinícola del mundo en albergar el evento en dos años consecutivos.
La feria reúne a importadores, compradores y referentes del sector provenientes de distintos mercados internacionales con el objetivo de generar vínculos comerciales y explorar oportunidades de negocio.
Según explicó José Bartolucci, presidente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel, en declaraciones publicadas por el medio especializado Bichos de Campo, el evento reúne a 25 importadores internacionales y a 50 bodegas argentinas, de las cuales 41 pertenecen a Mendoza.
"Se trata de un gran logro desde nuestra cámara, acompañado del estratégico apoyo y visión del Gobierno de Mendoza y de PRO Mendoza", afirmó Bartolucci al citado medio.
La dinámica de la feria contempla visitas a bodegas, degustaciones técnicas y rondas de negocios diseñadas para facilitar el contacto directo entre productores e importadores.
Uno de los momentos centrales es el denominado Silent Tasting Room, donde los compradores evalúan los vinos sin interacción previa con los productores y seleccionan posteriormente aquellas etiquetas sobre las que desean avanzar en negociaciones comerciales.
El concepto de vino a granel comprende a aquellos vinos comercializados en envases superiores a diez litros con destino a ser fraccionados posteriormente en el país de destino o utilizados para elaborar cortes y mezclas.
A diferencia de los vinos embotellados, este sistema permite reducir costos logísticos y de envasado, además de ofrecer una mayor flexibilidad comercial para importadores y distribuidores.
En los mercados internacionales, el transporte suele realizarse mediante sistemas conocidos como flexitanks, grandes bolsas instaladas dentro de contenedores marítimos capaces de transportar entre 24.000 y 26.000 litros por viaje.
También se utilizan otros formatos como octobins y barricas, aunque en menor medida.
Esta modalidad resulta especialmente atractiva para supermercados, distribuidores y bodegas extranjeras que comercializan vinos bajo marcas propias o que elaboran blends a partir de vinos provenientes de distintas regiones productoras del mundo.
Uno de los factores que explican el crecimiento de las exportaciones es el cambio en la dinámica del mercado doméstico.
Durante los últimos años, la disminución del consumo interno generó una mayor disponibilidad de vinos para comercializar en el exterior. Esto permitió ampliar la oferta exportable y mejorar la competitividad de los precios argentinos frente a otros proveedores internacionales.
Bartolucci señaló a Bichos de Campo que "hay una disponibilidad importante de vino para ofrecer, y este evento es una gran ocasión para que el mundo vea que tenemos potencial y que podemos ser proveedores".
El dirigente también explicó que el mercado interno históricamente absorbía gran parte de la producción nacional, limitando las posibilidades de expansión exportadora.
Sin embargo, el nuevo escenario modificó esa ecuación y abrió oportunidades para aumentar los envíos internacionales.
La mayor oferta disponible se combina además con precios más competitivos, un factor que ha favorecido el interés de compradores extranjeros en los últimos meses.
Otro elemento que fortalece las perspectivas para el sector es la reducción progresiva de los aranceles que enfrentan los vinos argentinos en el mercado europeo.
Según explicó Bartolucci al medio especializado, los aranceles aplicados al vino a granel argentino ya registraron una reducción del 20%, pasando de 9,9 euros por hectolitro a 7,22 euros.
El cronograma prevé nuevas reducciones a partir de 2027 y una eliminación total en un plazo de cuatro años.
La medida mejora las condiciones de acceso a uno de los mercados más importantes del mundo y podría impulsar nuevos negocios para la industria nacional.
Aunque el Malbec argentino continúa siendo la principal referencia internacional del país, el mercado de vino a granel muestra una oferta mucho más diversa.
Entre las variedades exportadas aparecen también el Torrontés salteño, el Torrontés riojano y el Pinot Gris de San Juan, entre otras opciones.
Además, durante 2026 se observó un fuerte crecimiento de las exportaciones de vinos genéricos, que pasaron de 1,1 millones a 7,1 millones de litros.
Este segmento se transformó en uno de los principales impulsores del crecimiento exportador y permitió ampliar la presencia argentina en nuevos nichos de mercado.
En muchos casos, estos vinos son utilizados por cadenas de supermercados y distribuidores internacionales para desarrollar marcas propias que destacan en sus etiquetas el origen argentino como atributo de calidad.
El principal destino del vino a granel argentino es actualmente el Reino Unido, que concentra el 48,5% de las compras externas.
Le siguen Alemania, con el 13%, y Estados Unidos, con el 7,1%.
También aparecen entre los principales compradores Japón, Canadá y algunos mercados latinoamericanos.
La demanda proviene tanto de empresas que buscan vinos para fraccionar y comercializar con marca propia como de operadores que los utilizan para elaborar mezclas específicas destinadas a consumidores finales.

Para la industria vitivinícola argentina, el crecimiento del segmento representa una oportunidad para diversificar mercados, aumentar las exportaciones y aprovechar una mayor disponibilidad de producto.
Mientras Mendoza se consolida como epicentro internacional de esta modalidad comercial, las cifras de 2026 muestran que el vino a granel dejó de ocupar un lugar secundario dentro del negocio vitivinícola y comenzó a transformarse en una herramienta clave para expandir la presencia argentina en los mercados globales.