La ganadería argentina muestra nuevas señales de recuperación en la actividad de cría. En las últimas semanas, la demanda de vientres ganó protagonismo en los remates, impulsada por productores que buscan recomponer y ampliar sus rodeos luego de varios años marcados por restricciones climáticas y una fuerte liquidación de stock. La tendencia quedó reflejada en una reciente subasta realizada en Brandsen, donde se comercializaron 7.000 cabezas y los lotes de vacas y vaquillonas concentraron gran parte del interés comprador.
De acuerdo con información publicada por Bichos de Campo, el consignatario Joaquín Jáuregui Lorda destacó que el proceso de reconstrucción de los rodeos avanza en una nueva etapa. Tras una primera fase en la que muchos establecimientos optaron por retener sus propias terneras para reposición, ahora el foco está puesto en la compra de vientres.

“La primera reposición fue la de las propias terneras y ahora los criadores van por los vientres para seguir rearmando rodeos de cría”, señaló Jáuregui Lorda al medio especializado.
La afirmación encuentra respaldo en los valores observados durante la subasta. Los vientres nuevos generales se negociaron entre 2,3 y 2,5 millones de pesos por cabeza. En tanto, las vacas de medio uso preñadas alcanzaron cotizaciones de entre 2,2 y 2,3 millones de pesos, mientras que las vacas conserva preñadas se ubicaron en una franja de entre 1,6 y 1,9 millones de pesos.
Estos precios reflejan el interés de los productores por incrementar la base reproductiva de sus establecimientos en un contexto donde la oferta futura de terneros aparece como uno de los factores que podría sostener los valores del mercado.
La dinámica actual contrasta con la observada durante los años de sequía, cuando muchos establecimientos se vieron obligados a desprenderse de vientres para sostener la carga animal. Las mejores condiciones climáticas registradas durante la última campaña permitieron recuperar pasturas, mejorar la disponibilidad forrajera y generar un escenario más favorable para la retención de hacienda.
Sin embargo, el comportamiento de los vientres convive con un mercado de invernada que muestra señales de mayor estabilidad. Según explicó Jáuregui Lorda, el negocio atraviesa actualmente una etapa de menor intensidad comercial debido al cierre de la zafra y a una oferta importante de hacienda terminada.
“Estamos en fin de zafra, con un mercado del gordo tranquilo, y eso también se refleja en la invernada”, indicó el consignatario a Bichos de Campo.
Durante el remate, los terneros machos livianos se comercializaron entre 6.200 y 6.400 pesos por kilo, mientras que las terneras registraron valores de entre 5.500 y 6.000 pesos. Los lotes mixtos se ubicaron dentro de ese mismo rango.
De acuerdo con el análisis del operador, la moderación en los precios responde a varios factores. Por un lado, los corrales presentan una elevada ocupación y parte de la demanda ya concretó sus compras durante los meses previos. Por otro, la relación de precios entre la invernada y la hacienda gorda había alcanzado niveles históricamente elevados, situación que comenzó a corregirse durante las últimas semanas.
Aun así, las perspectivas para el segundo semestre continúan siendo positivas. El principal argumento es la menor disponibilidad de terneros que se espera para los próximos meses. Según estimaciones del sector, ya se comercializaron cerca de 5,5 millones de cabezas sobre una oferta total proyectada de entre 7 y 7,5 millones.
Este escenario podría generar una mayor competencia entre compradores a medida que avance el año, especialmente cuando disminuya la oferta estacional característica de la zafra.
“Si falta hacienda, el precio va a subir porque el mercado es oferta y demanda”, afirmó Jáuregui Lorda en declaraciones reproducidas por Bichos de Campo.
No obstante, el consignatario descartó la posibilidad de aumentos bruscos. A diferencia de otros períodos de alta inflación, considera que el mercado opera actualmente bajo parámetros más previsibles y con una mayor estabilidad económica.
En ese sentido, estimó que durante julio podría registrarse una mejora vinculada a los remates de la Exposición Rural de Palermo, tradicionalmente un evento que genera expectativas en el negocio ganadero. Más adelante, la llegada de la primavera y la reducción de la oferta disponible también podrían aportar firmeza a las cotizaciones.
Sin embargo, el especialista considera que los ajustes serán moderados. “Pienso que en primavera el precio puede traccionar un poquito, pero estoy hablando de subas del 5% o incluso menos. No creo en grandes aumentos”, sostuvo.
La evolución del mercado durante los próximos meses estará estrechamente vinculada al proceso de recomposición de rodeos que atraviesa gran parte de la ganadería argentina. La mayor demanda de vientres aparece como uno de los indicadores más claros de esa tendencia y refleja una apuesta de los productores por incrementar la capacidad reproductiva de sus establecimientos.
Si las condiciones climáticas continúan acompañando y la oferta de terneros mantiene la tendencia prevista, el negocio de la cría podría consolidar una etapa de crecimiento gradual, apoyada en decisiones de inversión orientadas a fortalecer la producción de largo plazo y recuperar parte del stock perdido en ciclos anteriores.