Colombia se prepara para un cambio profundo en su política energética tras la elección presidencial de Abelardo De La Espriella. El nuevo mandatario busca habilitar la exploración de hidrocarburos no convencionales y desarrollar el potencial shale del país, una estrategia que podría transformar el mercado energético colombiano y generar una nueva competencia para Vaca Muerta en la disputa por inversiones internacionales.
El giro marca un contraste con la gestión saliente de Gustavo Petro, que priorizó las energías renovables y mantuvo restricciones sobre la exploración de recursos no convencionales. Ahora, la nueva administración apuesta por una política más favorable a la industria del petróleo y el gas con el objetivo de recuperar la producción local y reforzar la seguridad energética.
Según explicó la consultora Rystad Energy a Forbes, la formación La Luna, ubicada en el Valle Medio del Magdalena, aparece como el principal objetivo de esta estrategia. “La formación La Luna en el Valle Medio del Magdalena es prometedora, pero será difícil encontrar zonas rentables en una formación bastante heterogénea. El yacimiento se puede comparar con Niobrara en Estados Unidos. Probablemente sea el yacimiento shale con mayor potencial en Sudamérica, después de Vaca Muerta”, señalaron desde la consultora.
La urgencia energética de Colombia es uno de los factores que impulsa este cambio. El país pasó de producir cerca de un millón de barriles diarios de petróleo a alrededor de 700.000 barriles, mientras que también perdió el autoabastecimiento de gas natural y actualmente debe importar una parte significativa de su consumo interno.
De acuerdo con Ricardo Ávila, analista sénior del diario El Tiempo de Colombia, las decisiones regulatorias adoptadas durante los últimos años afectaron la dinámica del sector energético. “Ecopetrol perdió mucha capacidad profesional, el presidente de hoy en día fue el gerente de la campaña presidencial de Petro y tiene múltiples escándalos. Por otro lado, el gobierno Petro limitó las inversiones con impuestos extraordinarios. Ahora viene un gobierno mucho más amigable con la inversión y después de lo del Estrecho de Ormuz, los yacimientos de Sudamérica están atrayendo más inversiones”, afirmó a Forbes.
Para Argentina, el desarrollo de una industria shale en Colombia podría representar una competencia futura en la captación de capitales destinados al sector energético. Sin embargo, especialistas consultados coinciden en que el proceso demandará varios años y todavía existen incertidumbres respecto de la productividad real de los recursos colombianos.

Álvaro Ríos Rocca, director de Gas Energy Latin America y ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia, sostuvo ante Forbes que la experiencia argentina puede convertirse en una ventaja para Colombia. “No es algo que madura en pocos años, pero la curva de aprendizaje de Argentina los va a ayudar y en unos cuatro años imagino que vamos a poder ver algo. Sin duda, es un lugar fuerte del shale en Latinoamérica y habrá que competir por las inversiones. Pero tampoco sabemos qué productividad tendrá. El shale de Colombia es más pequeño que el de Argentina y la calidad de la roca no es la misma. Vamos a tener que esperar cómo se comportan los pilotos”, indicó.
Otro de los desafíos será la obtención de licencia social para los proyectos. Diversas comunidades del centro colombiano ya habían manifestado resistencia a iniciativas similares durante la administración de Iván Duque. Esa situación podría ralentizar el desarrollo de nuevos emprendimientos, aun cuando las estimaciones preliminares hablan de recursos potenciales equivalentes a miles de millones de barriles.
Entre las compañías que podrían beneficiarse de este nuevo escenario aparece Geopark, una petrolera de origen colombiano que recientemente expandió su presencia en Vaca Muerta. La empresa concentra buena parte de su producción en Colombia y podría trasladar parte de la experiencia adquirida en Argentina hacia futuros desarrollos shale en su país de origen.
Además del potencial no convencional, Colombia también mantiene expectativas sobre recursos offshore en el mar Caribe y el océano Pacífico. No obstante, los especialistas advierten que estos proyectos requieren inversiones elevadas y todavía enfrentan desafíos económicos para su desarrollo comercial.
La evolución de esta nueva estrategia energética será observada de cerca por la industria regional. Si Colombia logra avanzar en la explotación de sus recursos shale, podría convertirse en un nuevo actor relevante dentro del mapa energético latinoamericano y disputar inversiones que hoy tienen como principal destino a Vaca Muerta.