El Instituto Nacional de Semillas (INASE) aprobó la inscripción comercial de OLI INTA, una nueva variedad de papa desarrollada por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Conicet, que presenta una marcada reducción del pardeamiento ocasionado por golpes durante la cosecha, el transporte y el almacenamiento. La autorización fue oficializada mediante la Resolución 261/2026, incorporando el cultivar al Registro Nacional de Cultivares. La información fue publicada por Bichos de Campo.
La nueva variedad representa uno de los avances más importantes de la biotecnología aplicada al mejoramiento vegetal desarrollada por organismos públicos argentinos. Su principal característica consiste en minimizar la aparición de las tradicionales manchas marrones que afectan el aspecto del tubérculo tras recibir impactos mecánicos, una de las principales causas de pérdidas económicas para productores, empacadores e industrias procesadoras.
Según los ensayos realizados durante el proceso de evaluación, OLI INTA presenta una reducción cercana al 74% en el pardeamiento enzimático respecto de otras variedades comerciales.
Ese comportamiento se logró mediante la utilización de técnicas de edición génica, que permitieron desactivar el gen responsable de producir la enzima polifenol oxidasa, principal causante de la oxidación que oscurece la pulpa de la papa luego de sufrir golpes o cortes.
Los trabajos de investigación comenzaron hace varios años y la variedad fue presentada públicamente alrededor de 2020. Sin embargo, recién ahora completó el proceso regulatorio necesario para obtener la autorización comercial y poder incorporarse oficialmente al mercado.
Uno de los principales beneficios de esta innovación se relaciona con la logística de la cadena productiva.
Durante la cosecha, clasificación, transporte y almacenamiento, las papas reciben numerosos impactos que provocan lesiones internas. Aunque muchas veces esos daños no son visibles inmediatamente, con el paso del tiempo aparecen manchas oscuras que reducen su calidad comercial y generan importantes descartes.
Al disminuir el pardeamiento interno, la nueva variedad permite conservar mejor el aspecto del tubérculo y ampliar las posibilidades de comercialización tanto para consumo fresco como para procesamiento industrial.
En una gacetilla difundida anteriormente por el INTA y citada por Bichos de Campo, el organismo explicó que "estas mejoras representan una ventaja logística y comercial al reducir las pérdidas por daño mecánico".
Los ensayos desarrollados durante la investigación mostraron que la actividad de la enzima responsable del oscurecimiento disminuyó alrededor de un 69%, mientras que el pardeamiento enzimático se redujo en aproximadamente un 73%, resultados que luego fueron ratificados durante el proceso de inscripción varietal.
El proyecto fue impulsado por equipos de investigación del INTA y el Conicet, organismos que desde hace varios años trabajan en la aplicación de técnicas de edición génica para mejorar distintos cultivos estratégicos para la agricultura argentina.
A diferencia de los métodos tradicionales de mejoramiento, la edición génica permite realizar modificaciones puntuales sobre genes propios del cultivo sin incorporar material genético proveniente de otras especies.
Este tipo de herramientas acelera el desarrollo de nuevas variedades y posibilita resolver problemas específicos vinculados con la calidad, la productividad o la resistencia a enfermedades.
El coordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA y responsable del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce, Sergio Feingold, había destacado anteriormente la importancia de este avance.
"Lograr una papa que soporte mejor los procesos industriales, sin perder calidad aumenta el retorno económico de los productores y disminuye los descartes en la industria. Estos desarrollos constituyen un paso importante hacia una biotecnología pública, responsable y adaptada a nuestras necesidades productivas", afirmó el investigador, según recordó Bichos de Campo.
La mejora no solo beneficia a quienes producen papas, sino también a toda la cadena comercial, ya que una mayor conservación de la calidad permite reducir desperdicios y optimizar el aprovechamiento de la producción.
Junto con la inscripción de OLI INTA, el INASE también autorizó un nuevo cultivar de maní desarrollado por el INTA.
Se trata de ASEM 452-RC INTA, una variedad del tipo runner, de ciclo largo y porte rastrero, que incorpora resistencia al carbón, una de las enfermedades de mayor impacto para este cultivo.
Además, presenta grano con tegumento rosado y un calibre predominante de 50-60, características que buscan responder a las necesidades del sector productivo.
La aprobación simultánea de ambas variedades refleja el avance de los programas públicos de mejoramiento genético orientados a ofrecer materiales con mejores prestaciones agronómicas y comerciales.
En el caso de la papa, la incorporación de OLI INTA al Registro Nacional de Cultivares marca un nuevo paso para la transferencia de desarrollos científicos al sector productivo, permitiendo que una innovación generada por instituciones públicas llegue finalmente al mercado.
Con esta autorización, productores e industrias contarán con una alternativa capaz de reducir pérdidas económicas, mejorar la calidad del producto final y fortalecer la competitividad de una de las cadenas hortícolas más importantes del país.