La biotecnología argentina continúa ganando espacio en el desarrollo de soluciones para el agro. La empresa Puna Bio, creada a partir de investigaciones realizadas por científicas del CONICET, consolidó una nueva etapa de crecimiento tras cerrar una ronda de inversión Serie A liderada por Corteva Agriscience e incorporar posteriormente a la Fundación Gates como inversor estratégico. El objetivo de la compañía es llevar al mercado bioinsumos desarrollados con bacterias extremófilas de la Puna argentina, una tecnología que busca mejorar la eficiencia de los cultivos frente a escenarios de mayor estrés ambiental,difundió TodoAgro.
Fundada en 2020, la empresa nació a partir de años de investigación científica sobre microorganismos capaces de sobrevivir en algunos de los ambientes más hostiles del planeta. Esas bacterias evolucionaron durante millones de años bajo condiciones de alta radiación solar, salinidad, sequías prolongadas, temperaturas extremas y escasa disponibilidad de nutrientes, desarrollando mecanismos biológicos que hoy son aprovechados para potenciar la producción agrícola.
El proyecto surgió dentro de GRIDX, uno de los principales fondos de venture capital especializado en biotecnología de América Latina, donde la investigación científica fue acompañada por un modelo de desarrollo empresarial orientado a transformar conocimiento en productos comerciales para el agro.
A diferencia de otros desarrollos biológicos utilizados actualmente en agricultura, Puna Bio basa su tecnología en microorganismos extremófilos obtenidos en ecosistemas naturales de la Puna argentina.
La investigación no solo se enfocó en identificar estas bacterias, sino también en comprender cómo interactúan con especies vegetales autóctonas capaces de crecer naturalmente en ambientes de extrema exigencia.
A partir de ese conocimiento, la compañía desarrolló bioinsumos destinados a transferir esos mecanismos de adaptación a cultivos extensivos, con el propósito de mejorar la nutrición vegetal, favorecer el desarrollo radicular y aumentar la capacidad de las plantas para enfrentar situaciones de estrés hídrico o limitaciones nutricionales.
"Desarrollamos productos biológicos para el agro, pero no trabajamos con microorganismos tradicionales, sino con extremófilos aislados de la Puna argentina, que tienen características diferenciales para enfrentar condiciones adversas", explicó Franco Martínez Levis, CEO de la compañía, en declaraciones publicadas por TodoAgro.

Uno de los aspectos centrales del desarrollo fue la validación agronómica de los productos antes de su lanzamiento comercial.
Desde 2020, la empresa construyó una red nacional de ensayos junto a especialistas independientes y organismos técnicos, entre ellos el INTA, con el objetivo de evaluar el comportamiento de los bioinsumos en diferentes regiones productivas.
Según los datos difundidos por TodoAgro, ya se realizaron más de 600 evaluaciones en distintas zonas agrícolas del país, generando una base técnica que permitió medir el desempeño de las tecnologías bajo diversas condiciones ambientales y productivas.
Esa información constituye uno de los principales respaldos para la adopción comercial de los productos, ya que aporta evidencia sobre su comportamiento en distintos ambientes y facilita la toma de decisiones por parte de productores y distribuidores.
Entre los desarrollos comerciales de la empresa se encuentra Kanzama, un tratamiento biológico para semillas de trigo y cebada basado en el concepto de nutrición inteligente.
De acuerdo con la información difundida por TodoAgro, este producto favorece la fijación biológica de nitrógeno y puede aportar un equivalente promedio a 36 kilogramos de nitrógeno por hectárea, además de mejorar la implantación de los cultivos bajo condiciones de disponibilidad limitada de agua.
La compañía sostiene que la utilización de microorganismos adaptados naturalmente a condiciones extremas permite optimizar el aprovechamiento de nutrientes durante las etapas críticas del crecimiento de las plantas.
"Trabajamos con microorganismos que llevan millones de años adaptándose a condiciones extremas. Esa capacidad biológica es la que buscamos transferir a los cultivos para mejorar su desempeño en ambientes productivos cada vez más desafiantes. La ciencia aplicada nos permite desarrollar soluciones concretas que acompañan al productor en la toma de decisiones y en la eficiencia de sus sistemas productivos", afirmó Elisa Violeta Bertini, cofundadora y directora científica de Puna Bio, según publicó TodoAgro.
Otro de los desarrollos de la empresa es Kunza, un bioestimulante destinado a cultivos de soja, algodón y poroto.
La compañía explica que el producto apunta a incrementar la tolerancia de las plantas frente al estrés abiótico y mejorar la absorción de nutrientes durante el ciclo productivo.
Según los datos difundidos por TodoAgro, la tecnología ya fue utilizada en más de 300.000 hectáreas, mientras que para 2026 la empresa proyecta duplicar esa superficie.
Además del beneficio agronómico, la firma sostiene que el uso de estos bioinsumos genera un impacto económico positivo al aumentar la eficiencia del sistema productivo.
De acuerdo con las estimaciones de la empresa, el retorno para el productor puede ubicarse entre seis y diez veces el costo de la tecnología, producto del incremento en la eficiencia nutricional y la mejora en los rendimientos.
El crecimiento de Puna Bio estuvo acompañado por la incorporación de nuevos inversores internacionales.
La reciente participación de Corteva Agriscience en la ronda Serie A fortaleció el desarrollo comercial de la empresa, mientras que el ingreso de la Fundación Gates representa uno de los primeros antecedentes de inversión directa de esa organización en una empresa biotecnológica de América Latina.
Ese respaldo permitirá acelerar la adaptación de la tecnología para nuevos mercados, particularmente en países africanos donde la producción agrícola enfrenta limitaciones similares a las que inspiraron originalmente las investigaciones realizadas en la Puna.
La compañía prevé desarrollar proyectos orientados principalmente a pequeños productores y sistemas agrícolas vinculados con la seguridad alimentaria.
En paralelo, Puna Bio también recibió distintos reconocimientos internacionales.
Entre ellos figura el premio Science Breakthrough of the Year, otorgado por la Falling Walls Foundation en la categoría Science and Innovation Management, además del respaldo institucional de la Bayer Foundation, que destacó el potencial de la empresa para desarrollar soluciones orientadas a una agricultura más sustentable.
Actualmente, la empresa cuenta con un equipo integrado por más de 50 profesionales, una colección propia de más de 2.500 cepas de microorganismos y una plataforma de investigación que abarca desde la exploración de ambientes extremos hasta la producción industrial de bioinsumos.
Para Martínez Levis, el desafío consiste en responder a una agricultura cada vez más exigente desde el punto de vista productivo y ambiental.
"Frente a un escenario de alta volatilidad y requerimientos de eficiencia, en Puna Bio desarrollamos tecnologías innovadoras y diferenciales, con ciencia líder a nivel mundial, para brindar soluciones a los productores que mejoren su rentabilidad de forma sustentable", sostuvo el CEO de la empresa en declaraciones publicadas por TodoAgro.