El debate por una nueva ley de biocombustibles volvió a instalarse en la agenda agroindustrial. Especialistas y representantes de la industria coincidieron en que el proyecto excede el plano energético y puede convertirse en una herramienta clave para agregar valor a la producción, fortalecer las exportaciones y mejorar la competitividad del agro argentino frente a otros países.
Según informó LA NACION, en una nota de Pilar Vázquez, durante una presentación en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el consultor de RIA, Javier Preciado Patiño, sostuvo que la discusión legislativa debe abordarse como una política de desarrollo agroindustrial y no únicamente como una cuestión vinculada al abastecimiento energético.
"La ley de biocombustibles debería debatirse como una política agroindustrial y no solo energética", afirmó.
En la misma línea, el presidente de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, aseguró que el escenario internacional marca el comienzo de una nueva etapa para el sector.
"Hay un inicio de una especie de revolución agroindustrial a nivel mundial para hacer bioenergéticos. Para eso, ¿cuál es la línea base? Una nueva ley bioenergética", expresó.
Durante la exposición se destacó que una mayor utilización de biodiésel permitiría incrementar la molienda de soja, generar mayor demanda de aceite y fortalecer la capacidad de compra de la industria aceitera, beneficiando también a los productores.
Preciado Patiño explicó que la industrialización agrega valor al grano y mejora el precio que recibe el productor. Como ejemplo, mostró que el procesamiento de la soja permite obtener ingresos adicionales mediante la producción de aceite, harina y pellets, lo que mejora la capacidad de pago de las plantas industriales.
También comparó la situación entre el Gran Rosario y Bahía Blanca. Mientras la región donde se concentra la mayor capacidad de molienda registra mejores precios para la soja, las zonas sin una demanda industrial relevante muestran menores valores.
Por su parte, Idígoras destacó que la industria garantiza compras durante todo el año y absorbe granos de distintas calidades.
"Al productor la industria le garantiza que compra cualquier calidad de soja y durante todo el año", sostuvo.
Los especialistas también señalaron que otros países avanzan con políticas activas para fortalecer su industria de biocombustibles. Brasil incrementó fuertemente el consumo de aceite de soja destinado al biodiésel, mientras que Estados Unidos continúa expandiendo su capacidad de molienda para abastecer la creciente demanda de bioenergéticos.
Según las proyecciones presentadas durante el encuentro, ambos países crecerán significativamente en procesamiento de soja en los próximos años, mientras que Argentina permanecería prácticamente estancada si no modifica su marco regulatorio.
Frente a ese escenario, los referentes del sector propusieron elevar el porcentaje obligatorio de mezcla de biodiésel y avanzar en una legislación que incentive nuevas inversiones.
Además, remarcaron que las oportunidades no se limitan al transporte terrestre. El desarrollo de combustibles sostenibles para la aviación y el transporte marítimo aparece como uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento para las próximas décadas.
Para Idígoras, contar con reglas claras será determinante para que Argentina pueda posicionarse como proveedor internacional de bioenergéticos y aprovechar una demanda global que continúa en expansión.