Una startup de California desarrolló una tecnología capaz de convertir estiércol de vaca en combustible sostenible para aviones (SAF) mediante un proceso que aprovecha directamente el biogás generado en explotaciones lecheras. La innovación promete reducir significativamente los costos de producción, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y abrir una nueva fuente de ingresos para el sector ganadero.
La empresa realizó la primera conversión integral de biogás agrícola sin depurar en combustible para la aviación utilizando el metano generado por el estiércol de vacas lecheras. La prueba se desarrolló durante seis meses en una explotación de California con más de 5.000 animales, donde el sistema transformó el gas producido por un digestor anaerobio sin necesidad de los procesos tradicionales de purificación.
El biogás obtenido del estiércol contiene aproximadamente 65% de metano y 35% de dióxido de carbono, una composición que históricamente dificultó su utilización para fabricar combustibles de alta calidad. La nueva tecnología aprovecha ambos componentes para obtener un combustible compatible con la aviación comercial que cumple con la especificación internacional ASTM D7566.

El producto puede mezclarse hasta en un 50% con queroseno convencional (Jet-A) sin modificar motores, infraestructura aeroportuaria ni procedimientos de abastecimiento, una característica que facilita su incorporación inmediata al mercado aeronáutico.
Uno de los principales diferenciales del proyecto es su modelo descentralizado. En lugar de transportar el biogás hacia grandes plantas industriales, la empresa propone instalar unidades modulares directamente junto a las explotaciones ganaderas, donde el residuo es generado.
El sistema utiliza reactores electrificados capaces de convertir más del 98% del metano y más del 90% del dióxido de carbono presentes en el biogás, aprovechando prácticamente toda la energía disponible y reduciendo pérdidas durante el proceso.

La compañía sostiene que esta tecnología puede instalarse con una inversión cercana a una quinta parte del costo que demandan algunas plantas europeas dedicadas a producir combustible sostenible para la aviación. Si estos costos se mantienen a escala comercial, el SAF obtenido a partir del estiércol podría competir con mayor facilidad frente al combustible fósil.
Además del ahorro económico, la propuesta aprovecha una materia prima abundante y disponible durante todo el año. A diferencia de otras rutas de producción que dependen de aceites vegetales usados o materias primas limitadas, el estiércol generado por la actividad ganadera representa un recurso constante que actualmente muchas veces no se utiliza de forma eficiente.
El proyecto también ofrece beneficios ambientales. En numerosas explotaciones, el metano generado por la descomposición del estiércol es liberado a la atmósfera o eliminado mediante antorchas. Capturar ese gas y convertirlo en combustible permite evitar emisiones de uno de los gases de efecto invernadero con mayor potencial de calentamiento global, al mismo tiempo que se recupera parte de su contenido energético.
Para el sector ganadero, esta tecnología podría convertirse en una nueva alternativa de ingresos. Las granjas dejarían de considerar el estiércol únicamente como un residuo para transformarlo en una materia prima con valor comercial dentro de la cadena energética vinculada a la aviación.

El desarrollo también responde al crecimiento de la demanda mundial de combustibles sostenibles para la aviación, impulsada por regulaciones ambientales e incentivos para reducir las emisiones del transporte aéreo. La empresa prevé realizar su primer despliegue comercial durante 2027, con la expectativa de expandir posteriormente el sistema hacia otras regiones con fuerte presencia ganadera.
La iniciativa refleja una tendencia creciente hacia la economía circular, donde residuos agropecuarios se convierten en recursos energéticos capaces de abastecer industrias de alta demanda. Si la tecnología logra escalar su producción, podría convertirse en una nueva alternativa para impulsar tanto la transición energética como el desarrollo económico del sector rural.