Las labores de siembra de los cultivos de invierno y la cosecha de los granos gruesos continúan condicionadas por el exceso de humedad en amplias regiones agrícolas del país. Así lo informó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al señalar que las dificultades para el ingreso de maquinaria mantienen demoradas tanto la implantación de trigo y cebada como la recolección de soja y maíz, en un contexto en el que las bajas temperaturas impiden que los lotes recuperen condiciones adecuadas para el trabajo.
De acuerdo con el último relevamiento de la entidad, la siembra de trigo alcanzó el 65,8% de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas para la campaña 2026/27, luego de registrar un avance semanal de 8,2 puntos porcentuales. Sin embargo, el ritmo de implantación continúa por debajo de los registros habituales para esta época del año debido a las complicaciones generadas por la elevada humedad de los suelos.

Aunque las lluvias más recientes se registraron la semana pasada, la persistencia de temperaturas bajas y una elevada humedad ambiente dificultan el secado de los lotes. Esta situación impide el normal ingreso de las sembradoras y provoca que los trabajos presenten una demora de 5,9 puntos porcentuales respecto del promedio de los últimos cinco años y de 6,9 puntos frente al mismo momento de la campaña anterior.
A pesar de estas dificultades operativas, el estado de los cultivos ya implantados mantiene una evolución favorable. Según la Bolsa, la totalidad de los lotes emergidos presenta una condición que oscila entre normal y excelente, favorecida por una adecuada disponibilidad de agua, aunque en algunas zonas persisten sectores con excesos hídricos.
En cuanto al desarrollo de los cultivos, comenzaron a observarse los primeros lotes transitando la etapa de macollaje en regiones del NOA, NEA, el Centro-Norte de Santa Fe y el Centro-Este de Entre Ríos, una señal que refleja el avance del ciclo productivo en las zonas donde la implantación pudo realizarse en tiempo y forma.
La situación presenta características similares en el caso de la cebada, cuya siembra alcanzó el 34,6% del área prevista tras un progreso de 15,8 puntos porcentuales en las últimas dos semanas. Sin embargo, el ritmo de implantación continúa considerablemente retrasado respecto de los antecedentes recientes.

La entidad indicó que la campaña registra una demora de 13 puntos porcentuales respecto del promedio histórico y de 16,2 puntos frente al promedio de las últimas cinco campañas. El principal inconveniente se concentra en los núcleos cebaderos del sur de la provincia de Buenos Aires, que representan cerca del 70% de la superficie nacional destinada al cultivo, donde las condiciones de los caminos y de los lotes impiden el normal desarrollo de las tareas.
Mientras tanto, en regiones como el Centro-Norte de Santa Fe, los primeros lotes ya iniciaron el macollaje y las siembras tempranas del centro del área agrícola muestran una buena emergencia y un adecuado establecimiento de plantas, gracias a la disponibilidad de humedad acumulada en el perfil del suelo.
En paralelo, la cosecha de soja avanza hacia su cierre definitivo. El informe indica que la recolección cubre el 98% de la superficie apta luego de un progreso semanal cercano al 1%, aunque todavía restan sectores por levantar, principalmente en el centro y sur bonaerense.

La falta de piso continúa siendo el principal obstáculo para completar las tareas en esas regiones. La elevada humedad mantiene restringido el ingreso de las cosechadoras y prolonga el cierre de una campaña que, pese a estas dificultades, presenta resultados productivos muy favorables.
El rendimiento promedio nacional se ubica actualmente en 31,6 quintales por hectárea, con registros que establecieron nuevos máximos históricos en distintas regiones productivas. Entre ellos sobresalen los 31,9 quintales por hectárea obtenidos en el NOA y los 40,7 quintales por hectárea registrados en el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires para soja de primera.
En el caso de la soja de segunda, esa última región también alcanzó un nuevo récord, con un rendimiento promedio de 31,3 quintales por hectárea, consolidando un desempeño superior al observado en campañas anteriores.
Frente a este escenario, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires decidió mantener sin cambios su estimación de producción nacional de soja en 50,1 millones de toneladas, al considerar que los buenos rendimientos compensan los retrasos registrados en la cosecha.
El panorama también refleja demoras en la recolección de maíz con destino a grano comercial, cuya evolución permanece condicionada tanto por la humedad de los granos como por las dificultades de acceso a los lotes.

Actualmente, la cosecha cubre el 51,2% del área apta, con un rendimiento promedio nacional de 81,4 quintales por hectárea. Los mayores inconvenientes se concentran en los planteos tempranos ubicados en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires, donde las condiciones del terreno continúan limitando el avance de las máquinas.
A medida que se incorporan los lotes tardíos a la cosecha comienzan a conocerse los primeros resultados de rendimiento en distintas zonas agrícolas. Los datos relevados muestran promedios de 82,8 quintales por hectárea en el Núcleo Sur y de 84,8 quintales por hectárea en el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires, cifras que mantienen expectativas favorables para el cierre de la campaña.
Con estos resultados preliminares, la entidad ratificó su proyección de 64 millones de toneladas de maíz, al considerar que, pese a las demoras operativas provocadas por las condiciones climáticas, el potencial productivo del cultivo permanece sin modificaciones.
De esta manera, la evolución de la campaña agrícola continúa estrechamente ligada al comportamiento del clima. Si bien la disponibilidad de agua permitió sostener un buen estado general de los cultivos y obtener elevados rendimientos en varias regiones, el exceso de humedad se transformó en el principal desafío para completar la cosecha de los granos gruesos y avanzar con la implantación de los cultivos de invierno. La evolución de las condiciones meteorológicas durante las próximas semanas será determinante para recuperar el ritmo de trabajo en los campos y reducir las demoras acumuladas en las distintas regiones productivas.