Dos emprendedores de San Javier, en el Valle de Traslasierra, desarrollaron Barrobot, una impresora 3D de gran formato capaz de construir viviendas con barro y materiales naturales. El proyecto busca reducir costos, acelerar los tiempos de construcción y ofrecer una alternativa sustentable para enfrentar el déficit habitacional mediante una tecnología pionera en Sudamérica.
El proyecto fue creado por Agustín Gore y Gustavo Mutio, quienes combinaron conocimientos de bioconstrucción, automatización y diseño digital para desarrollar una máquina capaz de levantar paredes capa por capa utilizando una mezcla de arcilla, arena, agua, fibras vegetales y otros materiales orgánicos. El objetivo es ofrecer un sistema más accesible y con menor impacto ambiental que la construcción tradicional.
La impresora funciona de manera similar a una impresora 3D convencional, aunque a escala arquitectónica. Mediante un software de diseño y un sistema CNC con servomotores, la máquina deposita sucesivas capas de barro siguiendo un plano digital previamente programado. El proceso permite construir viviendas de hasta 80 metros cuadrados con gran precisión y sin necesidad de realizar gran parte del trabajo manual habitual.
Uno de los aspectos más innovadores de Barrobot es su sistema de diseño biomimético. En lugar de levantar paredes completamente macizas, el software genera estructuras internas inspiradas en los panales de abejas, creando cámaras de aire que mejoran el aislamiento térmico y reducen hasta un 40% el consumo de material.
La tecnología también facilita la incorporación de cañerías, instalaciones eléctricas y refuerzos estructurales durante la impresión, evitando romper paredes una vez terminada la obra y reduciendo tiempos de ejecución.
Actualmente el equipo trabaja sobre un domo de 28 metros cuadrados, con siete metros de diámetro y 3,60 metros de altura. Esta forma permite que la estructura funcione al mismo tiempo como pared y techo, disminuyendo costos y simplificando el proceso constructivo.
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A diferencia de otras tecnologías de impresión 3D para construcción que utilizan hormigón, Barrobot apuesta por materiales disponibles en cada región. La mezcla incluye arcilla, arena, paja y estiércol de caballo, un componente que mejora la plasticidad del barro durante la impresión y que, una vez seco, no presenta inconvenientes sanitarios ni olores.
Esta elección permite reducir considerablemente la huella de carbono, ya que no requiere procesos industriales de alta demanda energética ni la fabricación de cemento, uno de los materiales con mayores emisiones de dióxido de carbono.
Las pruebas realizadas por los desarrolladores mostraron que las estructuras soportan lluvias intensas con un desgaste superficial mínimo. El principal desafío aparece durante jornadas de calor extremo, cuando el secado acelerado puede generar fisuras. Para evitarlo, el equipo implementó protocolos de humectación durante las primeras 48 horas posteriores a la impresión.
El desarrollo comenzó luego de la pandemia, con prototipos construidos a partir de componentes reciclados. Tras meses de pruebas, ajustes mecánicos y mejoras en la consistencia de la mezcla, la startup logró desarrollar una máquina más precisa y eficiente.

Más allá del avance tecnológico, los creadores de Barrobot buscan impulsar la industrialización de la bioconstrucción y contribuir a reducir el déficit habitacional mediante viviendas sustentables y de menor costo. El emprendimiento proyecta fabricar nuevas impresoras, capacitar operadores y ofrecer tanto la venta de equipos como servicios de construcción para municipios, cooperativas y desarrolladores privados.
"Nuestra idea es fabricar más máquinas, capacitar a la gente para su uso y salir a imprimir muchas casas", sostienen desde el emprendimiento.