La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) oficializó una actualización del régimen que regula la evaluación y aprobación de microorganismos genéticamente modificados (MGM) en Argentina. La medida, publicada este 30 de junio mediante la Resolución N.º 96/2026, introduce un nuevo esquema administrativo que unifica procedimientos, incorpora un formulario digital inteligente y establece plazos definidos para agilizar la autorización de ensayos y la comercialización de desarrollos biotecnológicos destinados al sector agropecuario,informo TNCampo.
La decisión forma parte de la política de simplificación administrativa impulsada por el Gobierno nacional y apunta a reducir los tiempos que históricamente demandaban los trámites para la aprobación de tecnologías vinculadas con la producción agroindustrial, sin modificar los estándares científicos utilizados para evaluar los riesgos sanitarios y ambientales.
Con la entrada en vigencia de la nueva normativa, los desarrolladores de tecnologías biotecnológicas dispondrán de un único marco regulatorio para gestionar las distintas instancias necesarias antes de que un microorganismo modificado pueda llegar al mercado.
Hasta ahora, quienes trabajaban en este tipo de desarrollos debían presentar documentación y realizar procedimientos independientes para cada etapa del proceso regulatorio. Esa metodología implicaba mayores tiempos administrativos y duplicación de información, tanto durante la fase experimental como al momento de solicitar la autorización comercial.
El nuevo reglamento concentra esas gestiones en tres procedimientos principales: la autorización para realizar ensayos experimentales en condiciones controladas, la evaluación de riesgo previa a la comercialización y la verificación de ausencia de microorganismos viables en los productos derivados.
Uno de los principales cambios incorporados por la resolución es la implementación de un formulario electrónico único con funcionamiento adaptativo. Según explicó la Secretaría de Agricultura, el sistema fue diseñado para orientar automáticamente al usuario según el tipo de trámite iniciado, reduciendo errores en la carga de información y mejorando la calidad de los datos que recibe la autoridad de aplicación.
Además de simplificar la presentación de documentación, el nuevo esquema incorpora plazos administrativos definidos para cada etapa del proceso. El objetivo es aportar mayor previsibilidad tanto a empresas como a instituciones científicas y centros de investigación que desarrollan soluciones biotecnológicas para el agro.
Desde el Gobierno remarcaron que la simplificación administrativa no implica una reducción de los controles técnicos. La evaluación de cada microorganismo continuará realizándose bajo el criterio de análisis "caso por caso", metodología utilizada internacionalmente para determinar los posibles riesgos asociados a cada desarrollo.
En ese sentido, las autoridades sostuvieron que el nuevo marco mantiene los estándares científicos de evaluación, al tiempo que mejora la comunicación entre los organismos encargados del análisis y los solicitantes.
La resolución también fortalece la coordinación entre los distintos sistemas regulatorios vinculados con productos biológicos, fitosanitarios e inocuidad alimentaria. La intención es evitar superposiciones de requisitos y lograr una evaluación integral de cada desarrollo biotecnológico.
Esta articulación busca optimizar el funcionamiento del sistema regulatorio argentino, facilitando el intercambio de información entre los organismos competentes y reduciendo cargas administrativas innecesarias para quienes presentan nuevos proyectos.
La biotecnología basada en microorganismos modificados tiene una creciente participación dentro del sector agroindustrial argentino debido a sus aplicaciones en diferentes procesos productivos.
Entre sus principales usos se encuentran la elaboración de vacunas destinadas a prevenir enfermedades que afectan al ganado, el desarrollo de procesos industriales más eficientes y la producción de bioetanol con mayores niveles de rendimiento.
De acuerdo con datos oficiales citados por TNcampo, durante los últimos dos años fueron autorizados comercialmente 22 microorganismos genéticamente modificados en el país.
Según esa información, esas aprobaciones permitieron incorporar herramientas destinadas a mejorar la eficiencia de las plantas productoras de bioetanol y desarrollar vacunas biotecnológicas utilizadas en la producción ganadera.
El Gobierno considera que la actualización normativa permitirá acelerar la llegada de este tipo de innovaciones al mercado, reduciendo tiempos administrativos sin modificar los requisitos técnicos exigidos para su aprobación.
Para el sector científico y las empresas dedicadas a la biotecnología, la reducción de los plazos regulatorios representa un aspecto clave para mejorar la competitividad de los desarrollos nacionales frente a otros mercados donde los procedimientos administrativos ya fueron modernizados.
En los últimos años, distintos actores de la industria habían planteado la necesidad de revisar los mecanismos de evaluación debido a que la fragmentación de los trámites generaba demoras que podían afectar la transferencia de tecnologías desde los laboratorios hacia los procesos productivos.
Con el nuevo esquema, la administración nacional busca favorecer un recorrido más ágil para las innovaciones, desde la etapa experimental hasta su utilización comercial, manteniendo el control estatal sobre los aspectos vinculados con la bioseguridad.
La actualización también pretende brindar mayor previsibilidad a las inversiones vinculadas con investigación y desarrollo, un aspecto considerado estratégico para una actividad donde los tiempos regulatorios suelen tener un impacto directo sobre la incorporación de nuevas tecnologías.
Argentina ocupa desde hace décadas un lugar relevante en el desarrollo de biotecnología aplicada al agro y cuenta con experiencia en la evaluación de organismos genéticamente modificados destinados tanto a la producción agrícola como a procesos industriales.
Con la implementación de la Resolución N.º 96/2026, el Gobierno busca adecuar el funcionamiento del sistema regulatorio a las necesidades actuales del sector, promoviendo procedimientos digitales, menos burocráticos y con reglas más claras para investigadores, universidades, organismos públicos y empresas privadas que impulsan nuevos desarrollos.
La expectativa oficial es que estas modificaciones permitan acelerar la transferencia tecnológica hacia el sistema productivo, fortalecer la competitividad del agro argentino y acompañar la creciente demanda internacional por soluciones biotecnológicas aplicadas a la producción de alimentos, energía e insumos para la actividad agroindustrial.