El girasol consolida su recuperación como uno de los cultivos con mejores perspectivas para la próxima campaña agrícola en Argentina. La combinación de precios favorables, una expansión significativa de la superficie sembrada durante el último ciclo y el buen desempeño de los nuevos híbridos renovó el interés de los productores, que ya comenzaron a definir estrategias para la siembra 2026/27. Empresas semilleras y técnicos del sector coinciden en que el escenario continúa siendo favorable, impulsado por una demanda sostenida y por el potencial agronómico que mostró el cultivo en distintas regiones del país,informo TodoAgro.
Los resultados obtenidos durante la campaña 2025/26 fortalecieron el posicionamiento del girasol dentro de las rotaciones agrícolas, especialmente en zonas donde históricamente ocupó un lugar destacado, como el sudeste bonaerense, aunque también mostró un importante crecimiento en provincias del centro y norte argentino.
La mejora de los márgenes económicos y el contexto internacional permitieron que numerosos productores volvieran a incorporar el cultivo dentro de sus planteos productivos, en un escenario donde la diversificación gana relevancia frente a la volatilidad de otros mercados.
Uno de los datos más relevantes del último ciclo fue el crecimiento de la superficie implantada.
Según especialistas consultados por TodoAgro, el área nacional alcanzó cerca de 3 millones de hectáreas, lo que representa un incremento cercano al 40% respecto del promedio registrado en campañas anteriores.
El aumento respondió a una combinación de factores productivos y comerciales.
Por un lado, el fortalecimiento del mercado internacional de aceites vegetales mejoró las cotizaciones del girasol. Por otro, el comportamiento agronómico observado en diferentes regiones terminó de consolidar la confianza de los productores.
En el sudeste de la provincia de Buenos Aires, una de las principales zonas girasoleras del país, los ensayos comparativos realizados junto con instituciones técnicas mostraron resultados positivos para distintos materiales comerciales.
Marina Berisso, representante técnica comercial de Zeta Semillas, destacó que las evaluaciones desarrolladas en Orense, Balcarce, Tandil y Ayacucho permitieron comprobar el buen rendimiento y la estabilidad sanitaria de varios híbridos.
"La validación en redes de ensayos con referentes del sector confirma que existen materiales con muy buena adaptación a la región y alto potencial productivo", afirmó Berisso, según publicó TodoAgro.
Los ensayos permitieron evaluar el comportamiento de los materiales frente a distintas condiciones ambientales, aportando información para la toma de decisiones de cara a la próxima campaña.
El crecimiento del cultivo no se limitó al sudeste bonaerense.
En provincias como Santa Fe y Entre Ríos, el girasol también registró una expansión significativa durante el último ciclo agrícola.
Lucas Paez Allende, representante técnico para esa región, señaló que el cultivo fue uno de los principales protagonistas de la campaña 2025/26.
"El girasol fue uno de los grandes protagonistas de la campaña y en el centro-norte de Santa Fe ese crecimiento fue muy marcado", sostuvo, de acuerdo con la publicación de TodoAgro.
Entre las causas que explican este desempeño mencionó el escenario internacional generado tras el conflicto entre Rusia y Ucrania, dos de los principales actores del mercado mundial de aceite de girasol.
Las dificultades en la oferta global impulsaron los precios internacionales y mejoraron la rentabilidad del cultivo, favoreciendo la decisión de ampliar el área sembrada en Argentina.
A ese contexto comercial se sumó la incorporación de genética con mayor potencial de rendimiento y mejores características sanitarias, factores que contribuyeron a consolidar el crecimiento de la oleaginosa.
El buen desempeño económico obtenido durante la última cosecha comenzó a reflejarse en las decisiones comerciales para el nuevo ciclo.
Según explican desde las empresas semilleras, en varias regiones la demanda de semillas comenzó antes de lo habitual.
Ese comportamiento responde tanto a la intención de asegurar disponibilidad de materiales como al optimismo generado por los buenos resultados obtenidos durante la campaña pasada.
Berisso señaló que muchos productores vuelven a considerar al girasol como una alternativa estratégica dentro de las rotaciones agrícolas.
"El productor percibe que el girasol vuelve a ser una alternativa muy importante dentro de las rotaciones", indicó, según consignó TodoAgro.
En el norte argentino, sin embargo, el ritmo comercial todavía depende de la evolución de otras actividades agrícolas.
La demora registrada en la cosecha de soja, algodón y maíz, junto con el avance de la siembra de trigo, hace que numerosos productores posterguen algunas decisiones hasta completar esas labores.
Aun así, desde el sector destacan que el interés por el cultivo continúa firme gracias a la combinación de buenos precios y perspectivas favorables para el mercado internacional.
El renovado protagonismo del girasol también impulsó a las empresas proveedoras de semillas a ampliar su oferta tecnológica.
El objetivo consiste en desarrollar híbridos con mayor estabilidad, mejor comportamiento sanitario y mayor adaptación a diferentes ambientes productivos.
La innovación genética aparece como uno de los principales factores para sostener el crecimiento del cultivo y mejorar la competitividad de los productores frente a escenarios climáticos cada vez más variables.
Al mismo tiempo, varias compañías avanzan en el lanzamiento de nuevos híbridos de maíz, buscando diversificar su oferta comercial y responder a las necesidades de establecimientos agrícolas y mixtos.
Los nuevos materiales apuntan a ofrecer mejores rendimientos, estabilidad y alternativas tanto para producción de grano como para planteos ganaderos y forrajeros.
Después de varios años con una superficie relativamente estable, el girasol vuelve a posicionarse como una de las opciones más atractivas dentro de la agricultura argentina.
Su capacidad para adaptarse a distintos ambientes, la evolución favorable del mercado internacional y el desarrollo de nuevos materiales genéticos fortalecen las perspectivas para la campaña 2026/27.
Aunque el comportamiento climático seguirá siendo un factor determinante durante los próximos meses, el sector coincide en que el cultivo recuperó competitividad y vuelve a ocupar un lugar central dentro de las estrategias productivas.
Con mejores márgenes, mayor incorporación de tecnología y una demanda sostenida tanto en el mercado interno como externo, el girasol aparece nuevamente como una de las principales apuestas de los productores para diversificar riesgos y mejorar la rentabilidad de sus sistemas agrícolas.