El maíz gana terreno en la Patagonia: ensayos del INTA muestran el potencial de híbridos adaptados al frío

Investigaciones realizadas en Santa Cruz y Chubut revelan que híbridos precoces y ultra precoces pueden ofrecer una nueva alternativa para fortalecer la producción forrajera y la ganadería regional

El maíz gana terreno en la Patagonia: ensayos del INTA muestran el potencial de híbridos adaptados al frío
jueves 02 de julio de 2026

El cultivo de maíz podría ampliar su frontera agrícola hacia el sur de la Argentina gracias a los resultados obtenidos por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), quienes evaluaron híbridos adaptados a bajas temperaturas en distintas localidades de Santa Cruz y Chubut. Los ensayos demostraron que materiales genéticos precoces y ultra precoces, acompañados por un adecuado manejo del agua y la nutrición, presentan un desempeño productivo promisorio para la elaboración de forraje, silaje e incluso producción de grano en ambientes patagónicos.

De acuerdo con la información difundida por el INTA, los trabajos representan un avance en el conocimiento sobre los límites productivos del cultivo en las regiones australes y generan información estratégica para diversificar la matriz agrícola y fortalecer la disponibilidad de alimentos destinados a la ganadería.

El proyecto fue desarrollado por especialistas del INTA Patagonia Sur junto con la empresa semillera Laboulet Semences, que aportó materiales genéticos especialmente seleccionados por sus características de adaptación a ambientes fríos.

El objetivo central consistió en analizar el comportamiento agronómico de distintos híbridos de maíz bajo condiciones climáticas que históricamente limitaron el desarrollo de este cultivo.

Una alternativa para ampliar la frontera agrícola

La investigación busca responder una pregunta que desde hace años despierta interés entre productores y técnicos: hasta dónde puede expandirse el cultivo de maíz en la Patagonia.

Para ello se instalaron ensayos en diferentes localidades de Santa Cruz y posteriormente en la cordillera de Chubut, evaluando materiales de ciclos cortos especialmente desarrollados para completar su crecimiento en ventanas productivas reducidas.

Según explicó Santiago Toledo, especialista del INTA Santa Cruz, la iniciativa procura generar información local que permita ofrecer nuevas herramientas productivas para los sistemas agropecuarios de la región.

"Esta iniciativa busca fortalecer los sistemas agrícolas y aportar nuevas opciones para la ganadería, avanzando en el desafío de determinar hasta dónde puede expandirse la frontera agrícola del maíz en la Patagonia", señaló Toledo, según informó el INTA.

Los híbridos seleccionados presentan características especialmente adaptadas a las condiciones ambientales del sur argentino.

Entre ellas sobresalen una temperatura base de crecimiento inferior, mayor velocidad de secado, resistencia a heladas moderadas durante algunos estadios del cultivo y ciclos de desarrollo que pueden completarse entre 100 y 120 días, un aspecto clave para regiones donde las temporadas de crecimiento son considerablemente más cortas que en el resto del país.

Materiales desarrollados para ambientes fríos

Los investigadores consideran que los avances logrados en mejoramiento genético durante los últimos años permiten volver a analizar el potencial del maíz en zonas donde anteriormente los resultados eran limitados.

Toledo explicó que existen nuevos híbridos capaces de responder mejor a las condiciones climáticas de la Patagonia.

"Si bien se realizaron evaluaciones en el pasado, actualmente estamos estudiando nuevos desarrollos de híbridos de maíz de distintas empresas semilleras que pusieron a disposición materiales que, por sus características, por ejemplo, maíces de ciclos productivos más cortos, son prometedores, especialmente en nuestras zonas frías, donde el riesgo por heladas condiciona el crecimiento del cultivo", indicó el especialista, de acuerdo con la información difundida por el organismo.

El desarrollo de alternativas forrajeras cobra especial importancia en una región donde predomina la ganadería extensiva, principalmente ovina y, en menor medida, bovina.

En muchos establecimientos, la disponibilidad de alimento depende casi exclusivamente de los pastizales naturales, cuya productividad suele resultar insuficiente para incrementar la carga animal o mejorar los índices productivos.

En ese contexto, el maíz aparece como una opción para producir mayores volúmenes de energía y fibra destinados a la alimentación animal.

Su utilización mediante silaje de planta entera o producción de grano permitiría reducir costos de suplementación, mejorar la oferta forrajera durante otoño e invierno y fortalecer los sistemas ganaderos regionales.

Resultados alentadores en Santa Cruz

Los ensayos realizados en la localidad de Perito Moreno, en el norte de Santa Cruz, confirmaron la factibilidad agronómica del cultivo bajo sistemas de manejo intensivo con riego complementario.

Los investigadores observaron que la combinación de híbridos adaptados al frío, adecuada fertilización y manejo hídrico permitió obtener rendimientos considerados muy promisorios para las condiciones de la región.

"Esta experiencia constituye un antecedente técnico relevante para el desarrollo de sistemas agrícolas o agrícolas-ganaderos en Patagonia demostrando que el uso de híbridos adaptados al frío, junto con un adecuado manejo nutricional e hídrico, permite alcanzar niveles productivos promisorios para la generación de forraje, ensilaje y eventualmente producción de grano", destacó Toledo.

Los resultados obtenidos incluyeron rendimientos cercanos a 7.000 kilogramos de grano por hectárea, entre 80 y 120 toneladas de materia verde y producciones de 15 a 26 toneladas de materia seca por hectárea, dependiendo del híbrido evaluado y las condiciones de manejo.

Para los investigadores, estos valores justifican la continuidad de los trabajos experimentales.

"Los resultados obtenidos refuerzan la necesidad de continuar evaluando materiales genéticos, fechas de siembra y estrategias de manejo que permitan optimizar la estabilidad y productividad del cultivo de maíz", afirmó Toledo, según publicó el INTA.

Experiencias positivas en la cordillera de Chubut

La evaluación también se extendió al noroeste de Chubut, donde especialistas del INTA Esquel realizaron ensayos con seis híbridos hiperprecoces en el Campo Experimental Trevelin y posteriormente en la localidad de El Hoyo.

El propósito fue analizar tanto el comportamiento fenológico como la producción de biomasa y rendimiento en grano bajo las condiciones climáticas características de la cordillera.

El investigador Guillermo Lexow explicó que los materiales elegidos presentan atributos especialmente adecuados para las bajas temperaturas registradas en esa región.

"Las características particulares de estos híbridos resultan interesantes para las condiciones climáticas imperantes en el noroeste de Chubut, temperaturas base inferiores a lo normal, secado rápido y resistencia a heladas moderadas en estadios tempranos del cultivo", indicó el especialista.

Los resultados mostraron un comportamiento favorable.

En el ensayo de Trevelin, el híbrido Tirnavia, de ciclo más largo, alcanzó una producción de 22.120 kilogramos de planta entera por hectárea, registrando un rendimiento de materia seca 88% superior al obtenido por el híbrido Zeta 125.

En cuanto a la producción de grano, los distintos materiales registraron valores comprendidos entre 6.000 y 8.850 kilogramos por hectárea, sin diferencias estadísticas significativas entre ellos.

En la experiencia desarrollada en El Hoyo, algunos híbridos lograron superar los 12.000 kilogramos de grano por hectárea.

"Los rendimientos obtenidos por la mayoría de los híbridos fueron muy destacados, sobresaliendo LS Joalia y Zeta 125 con más de 12.000 kilos por hectárea, pero hay que mencionar que la experiencia es de sólo una temporada, por lo cual, es recomendable repetir los ensayos durante más tiempo", explicó Lexow, según difundió el INTA.

Una oportunidad para diversificar la producción patagónica

Los resultados obtenidos permiten abrir una nueva perspectiva para los sistemas productivos del sur argentino.

Si bien todavía será necesario ampliar la cantidad de campañas evaluadas y continuar ajustando aspectos relacionados con fechas de siembra, manejo agronómico y selección de híbridos, las primeras evidencias muestran que el maíz podría transformarse en una herramienta importante para diversificar la producción agrícola y fortalecer la ganadería en la Patagonia.

La incorporación de materiales genéticos adaptados al frío representa además un ejemplo del impacto que el mejoramiento vegetal puede generar sobre la expansión de la frontera agrícola en ambientes históricamente considerados marginales para determinados cultivos.

 



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