Según informó Forbes, el Gobierno nacional comenzó a implementar la Red Federal de Concesiones, un esquema que transfiere al sector privado la operación, el mantenimiento y la explotación mediante peaje de miles de kilómetros de rutas nacionales y autopistas. El proceso ya definió los ganadores de las primeras etapas y reconfigura el mapa de la infraestructura vial argentina con la participación de constructoras tradicionales, holdings industriales y empresarios de alto perfil.

La nueva política de concesiones busca reemplazar el modelo de administración estatal por contratos privados sobre corredores considerados estratégicos para la producción, el comercio exterior y la conectividad entre provincias. En las primeras licitaciones quedaron adjudicados más de 5.000 kilómetros de rutas distribuidos en distintos tramos del país.
Según informó Forbes, la Etapa I comprendió 741 kilómetros del ex Corredor Vial 18, uno de los principales ejes de conexión con Brasil y Uruguay. El Tramo Oriental fue adjudicado a Autovía Construcciones y Servicios S.A., vinculada al Grupo Cartellone, mientras que el Tramo Conexión quedó en manos de una unión transitoria integrada por Obring, Rovial, Edeca, José Eleuterio Pitón y Lemiro Pablo Pietroboni.

En la Etapa II-A, el Gobierno licitó más de 1.800 kilómetros de rutas nacionales y autopistas ubicadas principalmente en Buenos Aires y La Pampa. Allí, el Tramo Pampa quedó bajo control de CEOSA, empresa asociada a la familia Porretta, mientras que el Tramo Sur-Atlántico-Acceso Sur fue adjudicado al consorcio conformado por Concret Nor, Marcalba, Pose y Coarco, que administrará corredores clave como las rutas nacionales 3, 205 y 226, además de importantes accesos al Área Metropolitana de Buenos Aires.
La Etapa II-B amplió la competencia con más de 2.500 kilómetros distribuidos entre Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y San Luis. Según informó Forbes, entre las ofertas mejor posicionadas aparecen Creditech, empresa del Grupo Corven, de Leandro Iraola, en sociedad con Plantel S.A., que presentó las mejores propuestas para los tramos Mediterráneo y Portuario Sur. Por su parte, CPC S.A., constructora vinculada al Grupo Indalo, de Cristóbal López, quedó como la oferta más competitiva para administrar el Tramo Portuario Norte.

Entre los principales beneficiarios del nuevo esquema sobresale el Grupo Cartellone, una de las constructoras más tradicionales del país, fundada en 1918, que vuelve a tener un rol relevante en la infraestructura vial. También se consolida CEOSA, empresa mendocina con fuerte presencia en obras públicas, que administrará el corredor de la Ruta Nacional 5.
El consorcio que obtuvo el Tramo Conexión reúne empresas con amplia trayectoria en infraestructura. Allí participan Obring, liderada por Franco y Pablo Gagliardo; Rovial, presidida por Pablo Nazar; Edeca, encabezada por Marcelo Burgués; José Eleuterio Pitón, histórica firma entrerriana; y Lemiro Pablo Pietroboni, empresa con más de seis décadas de experiencia en obras de ingeniería.

En el Tramo Sur-Atlántico-Acceso Sur aparecen otras compañías con peso en el sector, como Concret Nor, vinculada a Sebastián Galluzzo; Marcalba, asociada a Alejandro Radetic y la familia Andrenacci; Pose S.A., conducida por David Serna y Gustavo Etchanchu; y Coarco, empresa ligada al empresario Patricio Gerbi.
El nuevo esquema también marca el regreso de Cristóbal López al negocio de las concesiones viales. A través de CPC S.A., el empresario vuelve a competir por corredores nacionales después de haber participado años atrás en la concesión del acceso Ezeiza-Cañuelas-Riccheri.

La implementación de la Red Federal de Concesiones redefine el mapa de la infraestructura vial argentina y abre una nueva etapa para el sector de la obra pública. Las empresas adjudicatarias serán responsables del mantenimiento, la operación y la explotación mediante peajes de corredores fundamentales para el transporte de pasajeros, la producción y el comercio exterior.