Cuando Viña Cobos lanzó su primera cosecha de Cobos Malbec en 1999, el varietal argentino todavía buscaba consolidarse en los mercados internacionales. Veinticinco cosechas después, aquella apuesta impulsada por el enólogo estadounidense Paul Hobbs se convirtió en uno de los grandes íconos de la vitivinicultura nacional y en el primer vino argentino en alcanzar una calificación perfecta de 100 puntos por parte de la crítica internacional. Según informó la periodista Sol Devia en Infocampo, este aniversario refleja la evolución del Malbec y el posicionamiento global del vino argentino.
La historia comenzó mucho antes de la creación de la bodega. Hobbs llegó por primera vez a Mendoza en 1988 invitado por Nicolás Catena Zapata, con el objetivo de desarrollar un Cabernet Sauvignon de nivel internacional. Sin embargo, durante ese proceso descubrió el potencial del Malbec, una variedad que por entonces era prácticamente desconocida fuera del país.

Formado en Química y Enología, Hobbs había integrado el equipo fundador de Opus One, el reconocido proyecto impulsado por Robert Mondavi y Baron Philippe de Rothschild. Su experiencia y visión le permitieron identificar las condiciones excepcionales de los viñedos mendocinos para elaborar vinos capaces de competir con las mejores etiquetas del mundo.
Su influencia fue tan significativa que la revista Forbes lo bautizó como el "Steve Jobs del vino", mientras que el crítico Robert Parker destacó su capacidad para descubrir terroirs excepcionales, comparándolo con un "perro trufero".

En 1998, Hobbs fundó Viña Cobos junto a Andrea Marchiori y Luis Barraud en Agrelo. El proyecto comenzó sin bodega propia ni viñedos, una etapa que el propio enólogo definió como un verdadero "proyecto de garage". Apenas un año después nació la primera cosecha de Cobos Malbec, una etiqueta que terminaría marcando un antes y un después para la industria vitivinícola argentina.
El reconocimiento internacional llegó en 2014, cuando Cobos Malbec Marchiori 2011 obtuvo 100 puntos del crítico James Suckling, convirtiéndose en el primer vino sudamericano en alcanzar una puntuación perfecta. Con el paso de los años, la etiqueta volvió a recibir la máxima calificación en distintas oportunidades, consolidando su prestigio entre los grandes vinos del mundo.

Ese resultado fue consecuencia de un proceso de mejora permanente. La bodega incorporó nuevos viñedos, seleccionó parcelas específicas, ajustó los métodos de elaboración, modificó recipientes y tiempos de crianza y amplió su presencia desde Luján de Cuyo hacia Valle de Uco, siempre con el objetivo de perfeccionar la calidad del vino.
Actualmente, Viña Cobos trabaja con alrededor de 60 productores de Luján de Cuyo y Valle de Uco, además de contar con viñedos propios en algunas de las zonas más reconocidas de Mendoza. A lo largo de estos años también cambió su estructura societaria, con la salida de Marchiori y Barraud y la incorporación de Molinos Río de la Plata como socio capitalista.

Otro de los hitos llegó en 2022, cuando Cobos Malbec ingresó a La Place de Bordeaux, considerada la red de comercialización de vinos finos más importante y exclusiva del mundo, un paso que fortaleció aún más su presencia en los mercados internacionales.
Después de más de cuatro décadas de trayectoria, Paul Hobbs acumula más de diez vinos con puntajes perfectos y desarrolla proyectos vitivinícolas en Estados Unidos, Francia, España, Armenia y Argentina. Sin embargo, buena parte de su legado permanece estrechamente vinculada al Malbec mendocino, un varietal que ayudó a posicionar entre los mejores del mundo y que hoy celebra 25 cosechas de una etiqueta que cambió la historia del vino argentino.
