En la costa de Chubut, Cabo Raso se consolidó como una alternativa para quienes buscan unas vacaciones alejadas del ritmo cotidiano. Este antiguo poblado, ubicado a unos 150 kilómetros de Trelew, recuperó parte de su historia gracias a un proyecto de restauración sustentable que convirtió viejas construcciones de piedra en alojamientos para visitantes. Su propuesta se destaca por ofrecer una experiencia de desconexión total, sin señal de celular, internet ni red eléctrica convencional.
Durante buena parte del siglo pasado, Cabo Raso fue habitado por recolectores de algas y trabajadores vinculados a la actividad marítima. Sin embargo, el cambio en los principales corredores viales de la provincia redujo el tránsito por la zona y provocó el progresivo abandono del pueblo, que durante años permaneció casi deshabitado frente al Mar Argentino.

Con el paso del tiempo, una iniciativa privada impulsó la recuperación del lugar mediante un modelo de turismo sustentable. Las antiguas viviendas de piedra fueron restauradas respetando su arquitectura original y adaptadas para recibir visitantes que buscan tranquilidad, naturaleza y una experiencia diferente a la de los destinos tradicionales.
Uno de los rasgos más distintivos de Cabo Raso es la ausencia de servicios tecnológicos habituales. No hay cobertura de telefonía móvil, conexión a internet ni suministro eléctrico convencional. La rutina se desarrolla al ritmo de la luz natural, con calefacción a leña y un entorno donde predominan el silencio y el paisaje costero.
Entre las opciones de alojamiento también sobresale un antiguo colectivo Mercedes-Benz de la década de 1960, reacondicionado como refugio frente al mar. Esta propuesta se suma a las cabañas restauradas y forma parte del atractivo que distingue al pueblo dentro de la oferta turística patagónica.

Además del descanso, el destino permite realizar caminatas por playas y bahías poco intervenidas, observar lobos marinos, elefantes marinos y otras especies características de la fauna costera. La gastronomía local también ocupa un lugar importante, con platos elaborados a partir de la pesca del día y el tradicional cordero patagónico.
Otro de los principales atractivos aparece durante la noche. La escasa contaminación lumínica convierte a Cabo Raso en un escenario ideal para contemplar uno de los cielos estrellados más destacados de la Patagonia, una experiencia que suele complementar las reuniones alrededor del fogón.
El acceso al pueblo se realiza desde Rawson o Camarones, recorriendo la Ruta Provincial 1, un camino de ripio consolidado que bordea gran parte del litoral atlántico chubutense. Quienes planeen viajar durante el invierno deben prever ropa adecuada para las bajas temperaturas y el viento, además de llevar provisiones debido a la limitada infraestructura disponible en la zona.
La combinación de naturaleza, turismo sustentable, historia y desconexión tecnológica convirtió a Cabo Raso en uno de los destinos emergentes de la Patagonia para quienes priorizan el descanso y el contacto con el entorno por encima de los servicios tradicionales.