Facundo Impagliazzo, ingeniero agrónomo y cofundador de Bodega Raquis, fue distinguido como Viticultor del Año 2026 por el reconocido crítico británico Tim Atkin en su Argentina Special Report 2026. El reconocimiento destaca su trabajo para posicionar al terroir como protagonista del vino argentino y consolida un cambio de paradigma que prioriza el origen por encima del varietal.
Con este premio, Impagliazzo se convirtió en uno de los protagonistas del informe anual de Tim Atkin, que evaluó un récord de 1.615 etiquetas argentinas y reconoció a las principales figuras de la vitivinicultura nacional. La distinción adquiere un valor especial porque pone el foco en el trabajo del viticultor, una tarea que históricamente quedó en un segundo plano frente a la figura del enólogo.
"Es el primer reconocimiento que recibo de forma personal, porque en el mundo del vino cuando te puntúan con 100 puntos y te dan premios siempre es al vino más que a las personas", expresó Impagliazzo al referirse a la distinción.

El especialista comenzó su carrera en 2008 y durante una década se desempeñó en Viña Cobos, donde llegó a ocupar la dirección de viñedos. Allí trabajó junto al reconocido enólogo estadounidense Paul Hobbs, experiencia que marcó su visión sobre la viticultura de precisión y el estudio del comportamiento de cada parcela.
En 2020 decidió iniciar un nuevo proyecto junto a Andrés "Mono" Vignoni y Ariel Núñez Porolli, con quienes fundó Raquis, una bodega que desde sus comienzos apostó por un concepto poco habitual en Argentina: eliminar el nombre del varietal de las etiquetas y destacar exclusivamente el origen, la añada y el paisaje donde nacen las uvas.
Para Impagliazzo, el futuro del vino argentino pasa por comunicar la identidad de cada región antes que la variedad utilizada. "Creemos que el origen del vino es lo más estable en el tiempo y lo que hace elevar a los vinos argentinos a competir en los mismos términos que los grandes vinos del Viejo Mundo", explicó.

La propuesta de Raquis busca mostrar que un vino puede expresar las características de lugares como Gualtallary, Altamira, Los Chacayes o San Pablo, permitiendo que el consumidor identifique el terroir antes que el varietal. Según el agrónomo, este enfoque también abrió nuevas oportunidades comerciales en mercados internacionales, donde los consumidores buscan cada vez más vinos con identidad territorial.
El reconocimiento de Tim Atkin también refleja un cambio dentro de la industria vitivinícola. Cada vez más productores consideran que la calidad de un vino comienza en el viñedo y que factores como el suelo, el clima, la altitud y el manejo agronómico tienen un impacto decisivo en el resultado final.

Impagliazzo, además de liderar Raquis, asesora proyectos vitivinícolas en distintas regiones del país, desde la Quebrada de Humahuaca hasta la Patagonia, una experiencia que le permitió profundizar su conocimiento sobre la diversidad de los terroirs argentinos.
Uno de los episodios que consolidó su vínculo con Tim Atkin ocurrió durante la visita del crítico a una nueva finca de Los Chacayes, en Tunuyán. Aunque el establecimiento todavía no tenía viñedos implantados, el especialista británico insistió en recorrer el lugar para conocer el proyecto desde su origen, una experiencia que terminó fortaleciendo su valoración sobre el trabajo desarrollado por el equipo de Raquis.

Para Impagliazzo, el desafío de la vitivinicultura argentina es continuar construyendo una identidad basada en los paisajes y en la singularidad de cada región productiva. Desde esa perspectiva, considera que el país tiene una oportunidad única para diferenciarse en el mercado internacional a través de vinos que reflejen el carácter de sus suelos y montañas.
La distinción otorgada por Tim Atkin confirma esa tendencia y reconoce el papel del viticultor como uno de los actores centrales en la elaboración de vinos de alta calidad, en un escenario donde el origen gana cada vez más protagonismo frente al varietal.
